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viernes, 15 de octubre de 2021

BREVERÍAS 11. SOLO FALTA EL MAREMOTO.

 



Soy un hombre de suerte, como saben mis amigos, pero empiezo a estar preocupado porque lo ocurrido en los últimos tres años creo yo que no es normal y está poniendo a prueba mi confianza en el futuro.

En 2018 estaba yo tan feliz con el gobierno de Rajoy que pese a su pasividad  no había conseguido romper España, aunque se esforzó con su deficiente actuación frente al desafío secesionista catalán. Estaba feliz porque, como estoy jubilado, cuando no gobierna el PSOE me relajo y como buen conservador que soy para algunas cosas, no me siento en la obligación de salir en defensa del gobierno, porque la derecha ya tiene su “Brunete” mediática que se encarga de esa tarea.

En mayo de 2018  con el pretexto de una gotita más en el embalse  de la  corrupción en el PP va Pedro Sánchez y plantea una moción de censura y como tiene baraka, va  el tío y la consigue  con apoyo de “rojos y separatistas” sin tener en cuenta que eso no puede ser, que a “los españoles de bien” no les parece correcto  y creo yo que ahí empezó todo a torcerse.

Como nadie le apoyaba los presupuestos del gobierno para 2019, el presidente “okupa” va y convoca elecciones generales para abril  y aunque consigue ser la primera fuerza política nadie lo deja gobernar, “los de bien” porque tienen mal perder y los otros porque quieren mandar sin ganar y nuestro pobre presidente “ilegítimo” tiene que volver a convocar elecciones en noviembre y ¡oh milagro!, ahora si consigue pactar con Unidas Podemos  pero con menos escaños de los que tenían en abril y con la derecha crecida.  

Se formó el gobierno “social-comunista” y así entramos en 2020 con una crispación política que solo la derecha española sabe crear cuando gana la izquierda y sobre todo cuando creen que el PSOE  no es el “PSOE que debería ser”, para lo que cuentan con la ayuda inestimable de antiguos gobernantes socialistas molestos por no ser ellos los mandamases. Yo pensando que pronto se calmarían y que triunfaría el sentido común democrático que se basa en que gobierna el que es investido con los votos necesarios y los demás a construir España desde la leal oposición, pero que va,  tuvo que entrar el virus chino para que pudiéramos  comprobar que todo puede empeorar aunque las cosas estén muy mal.

Claro que el gobierno “asesino” no fue capaz de impedir la pandemia como era su obligación, pero se ve que la suerte no abandona a los osados porque se consigue controlar tanto la enfermedad como las consecuencias económicas, claro que con la promesa de ayuda europea  y sobre todo con las vacunas que comienzan a inyectarse  a finales de 2020. Los españoles recuperamos la esperanza en el futuro, pero como  la alegría dura poco en la casa de los pobres, el 2021 se inició  con la rebelión de Trump y con  la enorme tormenta Filomena que heló media España, sin que  el gobierno “incompetente” consiguiera acabar con ella, con lo fácil que es, según la leal oposición.

Los españoles se vacunan masivamente, como en pocos países,  y mientras el gobierno  pierde el tiempo completando una estrategia para  que se elaboren planes de emergencia en las zonas donde pueda haber un maremoto. Yo me puse muy contento porque es algo que veo muy necesario, sobre todo desde que paso casi todo el año en la Antilla que es una zona residencial que sería arrasada por la ola si hubiera un nuevo terremoto como el de Lisboa de hace 250 años, pero que va, “la Brunete” se lo tomó a chascarrillo y todos sus venales comentaristas en tromba escribieron artículos indignos e impropios de personas informadas,  porque es obligación del gobierno prevenir este tipo de desastres.

En pleno verano incendios con una virulencia inusitada sin duda también culpa del gobierno y teniendo que salir de Afganistán a la prisa corriendo, pero de nuevo Pedro Sánchez consigue salir airoso, pero  está claro que no te puedes confiar y llegó el 20 de septiembre y estalló un volcán en la isla de la Palma que ahí sigue escupiendo lava, mientras en la península la Dana desborda ríos y anega ciudades, pues parece que lo del cambio climático va en serio.

En serio ¿no es para estar preocupado?, ¿Qué más puede pasar?... Yo de momento después de la inundación que ya he sufrido me preparo para el MAREMOTO, que si se le ocurre venir ahora, será de los grandes para estar a tono.