martes, 19 de mayo de 2026
TRAS LAS ELECCIONES... A VUELA PLUMA
jueves, 14 de mayo de 2026
AUNQUE LA MONA SE VISTA DE SEDA...
Este artículo ha sido publicado en El Plural https://www.elplural.com/autonomias/andalucia/derecha-vista-seda-derecha-queda_390151102
Hace años que no veo los debates electorales, pero cuando he oido a mi compañero Rafael Moreno, alcalde de Adamuz, indignado por la vergonzosa actuación de Moreno Bonilla en el debate último, que hablando como correveidile de los familiares de las víctimas del accidente ferroviario acusó a María Jesús Montero de sabe dios que maldad, no puedo permanecer callado. Rafael Moreno es un hombre prudente y educado que ha mantenido silencio desde el terrible accidente sobre los fallos de la Junta de Andalucía en la tragedia, por lealtad institucional, cuando el valiente pueblo de Adamuz con él a la cabeza atendieron el desastre solos, simplemente porque ocurrió en su municipio, sin pararse a si tenían competencias o medios, hasta que el gobierno andaluz pudo reaccionar, que tardó ,sin que nadie se lo reprochara, sin una crítica, por lealtad, para que ahora por un puñado de votos Moreno Bonilla(MB) trate de aprovecharlo en campaña. Es intolerable pero retrata al personaje.
MB, siempre ha sido así, no olvido el fácil uso de las lágrimas cuando es posible, pero no me engaño, es un hábil gobernante de la derecha que nunca ha hecho ni hará nada positivo por los andaluces, pero que si consigue seguir de presidente continuará con su programa de desmontar los servicios que los andaluces necesitamos, sea solo o con la ayuda de Vox. Nada nuevo bajo el sol, solo que como es hábil lo hará paulatinamente sin estridencias, si lo dejamos.
La derecha en España nunca ha promovido ningún avance en derechos sociales ni en servicios públicos, solo quiere que los ricos paguen menos impuestos y favorecer el desarrollo del negocio privado en los servicios públicos esenciales: educación, vivienda, salud, dependencia, pensiones,etc, donde, con la ayuda del dinero de todos, hay un campo enorme de obtención de beneficios para los que ya son más ricos. Así es en todos sitios y así seguirá siendo, y están convencidos que es por nuestro bien, porque cuando los ricos hacen negocio, algo queda para los pobres.
En España además la derecha se ha especializado en destruir España si con ello consigue gobernar, ya lo dijo el presunto corrupto Montoro cuando era ministro de Hacienda del PP: " que se hunda España que ya la levantaremos nosotros", o la inefable I.D.A. con su gusto por la fruta, su criminal gestión de la pandemia y yendo a México para destruir la acción exterior del rey y del gobierno o condecorando a Milei por insultar al presidente y ya en el remate del tomate el PP en tromba oponiéndose contra toda lógica racional a la acción humanitaria organizada por el gobierno en la crisis del Hantavirus, de vergüenza. Sólo se arropan en la bandera de España para obtener beneficios.
La izquierda promoviendo derechos e igualdad, aunque sea de forma imperfecta, y la derecha recortándolos. Mi respuesta es que hay que luchar contra esto, dando las batallas que sean necesarias, con protestas contra los recortes y por supuesto votando en las elecciones, porque si la participación superara el 70% otro gallo cantaría.
Ya sé que la izquierda se ha equivocado y nos ha decepcionado a veces, y que la izquierda del PSOE está muy dividida pero si lo pensamos racionalmente no debe caber duda. El andaluz que crea que el sistema de salud va a mejorar con MB, o que la universidad privada es mejor que la pública, o que no hace falta la enseñanza pública, o que las pensiones van a subir con la derecha, o que los derechos laborales mejorarán con ellos, hace bien en votar al PP, pero los que creemos que todo ello es mentira votaremos a la izquierda, yo al PSOE.
Porque aunque la derecha se vista de seda, derecha se queda.
martes, 12 de mayo de 2026
LA HORA DE LA VERDAD
miércoles, 29 de abril de 2026
TRUMP TROPIEZA
TRUMP, LOS HECHOS Y EL PRINCIPIO DEL FIN
JM PTornero el periódico 20260428
Donald Trump ha tenido siempre una relación polémica con los hechos y con la verdad. Pero en la guerra que ha iniciado contra Irán esa relación se ha vuelto contra él con una fuerza que ninguna mentira anterior había logrado despertar. Porque esta vez la realidad sobre la que miente no es ni lejana ni abstracta: afecta al coste de vida, a la energía, a los alimentos y, sobre todo, al riesgo de un colapso mundial que nadie puede ya ignorar.
Desde que inició los bombardeos, Trump no aclaró nunca sus intenciones reales: si pretendía derribar al régimen —como proclamó al principio—, debilitar su capacidad militar o, como llegó a decir, aniquilar una civilización entera. Sus relatos fueron siempre contradictorios; su verdad, terriblemente flexible. Pero ahora los hechos hablan más alto: Irán no está derrotado, y el mundo entero —desde Asia hasta África, pasando por Europa y el propio EEUU— siente en carne propia las consecuencias de una aventura bélica delirante.
El trumpismo no improvisa. Detrás de cada mentira hay un método preciso, refinado durante años. Primero focaliza la atención con declaraciones escandalosas. Luego coloca su relato —casi siempre falso— y lo repite machaconamente hasta convertirlo en realidad alternativa. A continuación agrede y denigra a quien le contradiga.
En las horas posteriores a los bombardeos, la Casa Blanca publicó cifras de daños que nadie podía confirmar, comparaciones históricas distorsionadas y declaraciones de "victoria total" que los propios mandos militares matizaron en privado. El desmentido llegó tarde, en letra pequeña, sin la fanfarria del anuncio original
Esta es la arquitectura del engaño: no requiere que la mentira sea perfecta, sino que sea la primera y resulte familiar. La velocidad y la repetición hacen el resto. La psicología cognitiva lo llama "efecto de verdad ilusoria": cuanto más se repite una afirmación —aunque sea falsa—, más confiable nos parece; nuestro cerebro la procesa con menor esfuerzo, y esa facilidad se malinterpreta como señal de verdad. Cuando los algoritmos la amplifican, la mentira familiar se convierte en identidad colectiva, y quien disienta puede ser acusado de traidor.
Pero hay un límite. Por muy consolidada que sea una mentira, cuando los hechos la desmienten con suficiente contundencia, la decepción no es solo cognitiva: es política, emocional y existencial.
Cuando la realidad desborda el relato
La mentira de la guerra de Irán ha cruzado una línea que las otras nunca cruzaron: contradice la experiencia cotidiana de millones de personas que antes le creían o, al menos, le toleraban. No hay relato que pueda silenciar una factura de gasolina desorbitada. No hay épica que compense una economía en recesión. Trump ha encendido una mecha que nadie sabe ya cómo apagar, y la crisis se extiende con la implacabilidad de los hechos que ningún tuit puede detener.
El método de Trump descansa en un pacto tácito con sus seguidores: ellos aceptan las ficciones y las verdades alternativas, pero a cambio de sentirse ganadores. Ese pacto sobrevive a las mentiras sobre el fraude electoral, sobre las vacunas o los inmigrantes. Pero se quiebra cuando sus consecuencias materiales se vuelven palpables e intratables. Cuando la guerra prometida como relámpago se convierte en un lodazal sin salida.
Hay presidentes que caen por escándalos; otros, por guerras fallidas. Trump podría caer por algo más insólito: por haber confundido el relato con la realidad hasta arrastrar al mundo hacia una aventura que nadie puede ya controlar.
Si la crisis iraní no remite —y nada indica que vaya a hacerlo pronto—, estaremos ante el inicio del fin. No solo de una presidencia, sino de un modelo y un método político que han envenenado durante años el espacio democrático.
domingo, 12 de abril de 2026
POLITICA Y MEDIA EN LA ÉPOCA DE LAS MENTIRAS
Ayer brujuleando en Youtube me ha aparecido una entrevista de 6 minutos que me hicieron en Córdoba hace 9 años antes de la última conferencia que di en el Círculo de la Amistad y que nunca había visto. Además de su contenido del que estoy orgulloso me he emocionado viendo a algunos familiares, a algún amigo ya muerto, y a mí madre, doña Carmen, con 95 años, que nunca faltaba a cualquier cosa que fuera importante para nosotros.
https://youtu.be/AeuYRzU8Abo?is=F4jHIMp0Lin0IeV_
martes, 7 de abril de 2026
TRUMP ES OTRO CRIMINAL DE GUERRA
A veces quiero escribir algo y no me salen las palabras, entonces, a veces, descubro que alguien mucho más solvente que yo lo dice mejor y más claro de lo que yo podría hacerlo. Hace casi 5 horas recibí este video de Paul Krugman( norteamericano premio nobel de economía) difundido en SUBSTACK, la plataforma en la que ahora publica, para no aguantar la censura que recibían sus artículos en los medios, incluido el New York Times.
https://paulkrugman.substack.com/p/our-darkest-hour?utm_source=podcast-email&publication_id=277517&post_id=193467779&utm_campaign=email-play-on-substack&utm_content=watch_now_gif&r=t3lbj&triedRedirect=true&utm_medium=email
Transcripción
"Este es el momento más oscuro de Estados Unidos.
Hola, soy Paul Krugman con una actualización del martes por la mañana. Hoy temprano, Donald Trump publicó en Truth Social,
Esta noche morirá toda una civilización, para no volver jamás.
No habrá problema si alguna vez se celebra el juicio por crímenes de guerra que todo esto merece. La declaración de motivos e intenciones es completamente clara.
No hace falta decir lo repugnante que es. Es impactante, aunque, en cierto modo, si no lo veías como una posibilidad real, es que no estabas prestando atención. No hay mucho más que decir, salvo hablar de cómo deberíamos comportarnos quienes no somos Donald Trump.
En primer lugar, cualquier comandante militar que reciba órdenes de destruir infraestructura civil en Irán debe desobedecerlas, debe decirlo abiertamente, no debe dimitir en silencio. Es hora de alzar la voz y dejar claro que esto es totalmente inaceptable. Es una violación de todo lo que representan las fuerzas armadas. Es una violación de todo lo que representa Estados Unidos.
En segundo lugar, cualquier miembro de la administración Trump: no pueden continuar en su puesto haciendo su trabajo mientras Trump lleva a Estados Unidos por el camino de convertirse en una nación criminal, una nación terrorista criminal, con la conciencia tranquila.
En particular, si participas de alguna manera en que esto suceda, también eres un criminal de guerra. Deberías comparecer algún día ante un tribunal internacional. Pero incluso si tu papel es secundario, aunque solo seas un subsecretario del departamento de agricultura o algo parecido, no es suficiente. No puedes servir a este régimen con la conciencia tranquila.
Los políticos republicanos, cualquier republicano, quiero decir, ya hay gente que dice: "Oh, ya sabes, no apruebo la destrucción de civilizaciones, pero...", ese "pero" te convierte en cómplice del crimen si no te opones a él.
Y realmente no me gusta esta idea de que solo los demócratas tengan poder de decisión. Esto es algo muy común. Todo esto es posible gracias a la obediencia ciega y servil de los republicanos. Sin embargo, los demócratas también tienen un papel que desempeñar. Y este no es el momento de criticar la guerra de Trump porque cuesta demasiado dinero, ni porque perjudica a los mercados energéticos o encarece los alimentos. Es cierto que provoca todo eso. Pero ya hemos superado esa etapa. Hemos llegado al punto en que es necesario condenar sin ambigüedades la inmoralidad y la criminalidad de lo que está sucediendo. Sin rodeos.
No tengo ni idea de lo que va a pasar. Es decir, en cierto modo, creo que la civilización que podría ser destruida esta noche es la nuestra. ¿Acaso somos civilizados si hacemos esto? Si Estados Unidos, como nación, no se opone a esto, ¿qué somos?
Que Dios nos ayude. La vida normal continuará. Va a ser muy raro salir a la calle, ir de compras, tomar el metro y todo eso. Pero, en cierto modo, este es el momento decisivo. El destino de la idea estadounidense está en juego.
No tengo ni idea de cómo termina esto."
A las 2 de la madrugada de mañana miércoles, dentro de 5 horas, expira el plazo dado por el criminal presidente para lanzar el infierno contra Irán y su casi 90 millones de habitantes sometidos a una dictadura pseudoreligiosa, obviamente el criminal sostiene que es para liberarlos, pero todos sabemos que ese no es el motivo del criminal y quien ataca a un país expresamente para acabar con su civilización es un genocida y por ello deberá ser juzgado.
YO NO SERÉ CÓMPLICE Y HAGO MÍAS LAS PALABRAS DE PAUL KRUGMAN. TE PIDO QUE TÚ TAMBIÉN LO HAGAS.









