domingo, 29 de marzo de 2026
VALENCIA
sábado, 28 de marzo de 2026
HABLANDO SOBRE EL IMPERIALISMO CAMINO DE VALENCIA
jueves, 26 de marzo de 2026
LA ESTRELLA DE MAR Y EL POZO ANDALUZ
Las elecciones andaluzas serán el domingo 17 de mayo y quería escribir un artículo útil que animara a mis amigos lectores a participar en política, cada uno a favor de la opción que prefiera para el mejor gobierno de Andalucía. Por más que me ponía, no hilaba un texto que reflejara mi deseo sin caer en el panfleto, y hace un rato una amiga me ha enviado un enlace a un magnífico artículo de Martín Blanco del 25 de marzo de 2026 publicado en El Independiente de Granada, https://www.elindependientedegranada.es/politica/estrella-mar-pozo-andaluz.
Ya me hubiera gustado haberlo escrito, y sin más preámbulos invito a leerlo.
LA ESTRELLA DE MAR Y EL POZO ANDALUZ.
"Hay historias que, de puro sabidas, corren el riesgo de parecer tontas. Y, sin embargo, aguantan mejor que muchos análisis sesudos. Una cuenta que, después de una tormenta, la orilla quedó sembrada de estrellas de mar. Miles. Un hombre vio a un niño que las recogía una a una para devolverlas al agua y le dijo, con ese tono que gasta la gente razonable cuando quiere quitarle a otro las ganas de hacer algo, que aquello no servía para gran cosa, que eran demasiadas, que el mar no iba a notar la diferencia. El niño lanzó otra y respondió: para esta sí. No está mal la respuesta. Tiene algo de inocencia y algo de tozudez, dos cosas distintas, aunque a veces las confundan quienes nunca se agachan a recoger una estrella.
Me acordé de esa historia en una Andalucía que lleva ocho años esperando y que ya aprendió a llamar paciencia a casi todo. Me acordé de esa historia ahora que Moreno Bonilla convocó elecciones y ya han empezado a trabajar los pronosticadores. Ganará la derecha, dicen; quizá con el PP algo más corto de fuelle y Vox recogiendo lo que caiga; quizá con un PSOE que no acaba de salir del atasco y una izquierda que lleva tiempo en ese oficio tan cansino de no levantarse del todo ni terminar de caerse, de no unirse para clamar la unión. Puede pasar, claro. Lo que no debe ocurrir es que el pronóstico haga el trabajo de la derrota antes de que la derrota exista.
Lo llamativo no es que haya encuestas malas. Lo llamativo es la prisa con que aquí se les pone mantel, se les santifica y se les llama destino. Sale una foto de marzo y ya hay quien reparte las esquelas de mayo. En Andalucía tenemos a veces esa afición: confundir una racha con una condena, una inercia con una ley de la naturaleza y una tertulia con el juicio final. Sin ponerse muy científicos, a eso podría llamársele el error de los pronosticadores: ven una foto fija, le ponen cara de destino y ya despachan el álbum entero.
Pero la política no es una finca cerrada donde todo crece en línea recta. Lo que hoy parece sólido mañana descubre grietas; lo que hoy parece dormido mañana se mueve. No por milagro, ni por esos cuentos de autosugestión que tanto gustan a los fabricantes de consignas, sino porque debajo de la superficie siguen trabajando el malestar, la necesidad, el hartazgo, la decepción, la esperanza y, a veces, una tímida voluntad de volver a mirar. A una parte de lo que llamamos izquierda andaluza le ha dado por administrar la tristeza, como si fuera una herencia familiar. Demasiado comentario sobre sí misma, demasiado ajuste de cuentas en voz baja, demasiada dificultad para salir de la conversación interna y volver a pisar la calle. Habla de Andalucía a veces como quien mira una piedra: inmóvil, cerrada, resignada a ser lo que fue. Y no. Aquí la gente se enfada, se abstiene, vuelve, castiga, se harta, perdona. No son estratos geológicos; son personas. Parece que no se mueve, pero se movió.
Porque además ocurre que los pronósticos no solo describen; también contagian. Cuando demasiada gente empieza a repetir que algo es inevitable, esa supuesta inevitabilidad gana una fuerza prestada. No porque sea verdad, sino porque la resignación trabaja gratis. Hay mayorías que se sostienen menos por su vigor que por el desistimiento anticipado de quienes deberían discutirlas. Primero se acepta el marco del adversario, luego su ventaja, después su normalidad y, al cabo, hasta su permanencia parece una forma de sentido común. Ahí no nos deben encontrar.
Y así volvió la historia, que acaso no era la primera vez, sino apenas la última de sus repeticiones. No porque a los resultados de una elección se les dé la vuelta con un gesto bonito, ni porque baste esa fe de sobremesa según la cual “todo puede pasar”. La estrella de mar sirve para recordar que entre la comedia de los muy animosos y la comodidad de los ya rendidos, hay un terreno concreto en el que la gente actúa. Un artículo que da con la tecla. Una conversación que saca a alguien del bostezo. Un militante que deja de gestionar el desánimo y vuelve a tener algo que contagia. Ese votante andaluz que todavía dice, entre enfado y pena, "yo al PSOE lo voté siempre, pero ahora…" y que hoy vuelve a pensárselo. Aquel que deja de mirarse el ombligo y afear la posición de los demás. Un votante que decide no alquilarle la cabeza a la encuesta del mes. A estas alturas, no necesitamos que nos traduzcan el padecimiento. Lo que uno les pide a los suyos no es una emoción mejor redactada, sino una política que vuelva a proteger la vida corriente: la sala de espera, el alquiler, el cuidado de los hijos y de los mayores, el jornal, la dignidad de los jornaleros y de los migrantes explotados bajo los plásticos, el consultorio del pueblo, la vivienda del que empieza, la tranquilidad del barrio y el derecho de los vecinos a no vivir a oscuras porque algunos hayan decidido adueñarse de la luz y de la calle. La utopía. No hace falta una épica nueva. Hace falta que la política vuelva a parecerse al amparo, a la esperanza concreta. Porque también la seguridad -la de llegar al médico, la de encontrar casa, la de que tus mayores estén atendidos, la de que tu barrio no se degrade y la de que un chaval no tenga que irse para empezar a vivir- forma parte de la vida decente, aunque la derecha crea que esa palabra solo le pertenece a ella.
El andaluz ha tragado bastante como para distinguir entre quien le habla claro y quien le toma la medida. Por eso Moreno Bonilla empieza a producir esa fatiga de los gobernantes que siempre parecen muy afectados por lo que pasa, aunque no tanto como para arreglarlo. No solo por lo que no arregla, sino por cómo lo cuenta: lágrimas selectivas para unas escenas e indiferencia para otras, mucha comparecencia y poca solución y un ojo puesto en Madrid cada vez que toca responder de lo que le corresponde. Una cosa era discutirle a la izquierda sus errores; otra, bastante distinta, es este gobierno que a veces parece más pendiente del encuadre que del arreglo.
Hay una vieja historia china que cuenta que una rana vivía en el fondo de un pozo. Desde allí veía un pequeño círculo de cielo y pensaba que el mundo terminaba justo en aquel borde. No era un animal tonto; simplemente miraba desde un sitio estrecho. Y quien vive mucho tiempo en un pozo acaba tomando por horizonte su propia limitación. A veces da la impresión de que Andalucía se piensa así: desde el fondo de un pozo. Se mira una encuesta, se infla un rumor, se anotan dos inercias y ya se concluye que el cielo político tiene exactamente ese tamaño. Se llama realismo a achicar el horizonte. No se trata de negar la dificultad, que sería de ingenuos. Se trata de no convertirla en religión. Ninguna mayoría es eterna, ninguna sociedad queda clausurada por una racha y ninguna alternativa revive sola; pero tampoco se muere mientras quede quien haga algo más que velarlo.
Por eso conviene volver, una última vez, a la orilla y al pozo. La estrella de mar no cambia el océano, pero cambia una suerte. La rana no descubre un cielo nuevo: descubre que el viejo era más grande de lo que le enseñaron sus paredes. Aquí no se juega solo una elección. Se juega cuánto tiempo más va a aceptar esta tierra que la nombren por lo que pierde: derechos sanitarios que se erosionan, vivienda que no aparece, dependencia que no llega, empresas que se marchan, jóvenes que se van, pueblos que se vacían y salas de espera convertidas en paisaje cotidiano. También se juega cuánto tiempo más va a tolerar a un gobierno que, casi siempre, comparece antes para explicarse que para resolver. Nada de eso es paisaje. Es la forma en que se ha ido educando la paciencia andaluza para que soporte lo que no debería soportar.
Hace falta presencia, constancia, organización y coraje. Hace falta volver a hablar con quien se cansó, arrimarse a quien duda y tocar de nuevo a la puerta de quien se fue quedando en su casa.
El cielo no se ha hecho pequeño: pequeño es el pozo desde el que algunos lo miran. De nuestra parte toca volver a la orilla. Mojarse. Ensanchar otra vez el horizonte andaluz. Decir que esta tierra no está condenada ni al cansancio ni a la obediencia. Y comprometerse, a hacer lo que toca para que no la sigan gobernando como si ya no esperara nada."
sábado, 7 de marzo de 2026
NO A LA REPETICIÓN DE ELECCIONES EN EXTREMADURA
Conforme al Estatuto de Autonomía en la Asamblea de Extremadura se pueden repetir votaciones de investidura en los próximos dos meses pero siempre será necesario que la candidata obtenga más votos a favor que en contra y si los políticos extremeños no lo remedian en Extremadura están abocados a repetir elecciones , pues es obvio que VOX no va a ceder y está en su derecho a no votar a favor ni a abstenerse lo que resulta también difícil para los otros dos grupos en el clima crispado en la política favorecido por la estrategia del PP de deslegitimación del presidente legítimo y legal del gobierno de España al que ambas fuerzas de izquierda apoyan. La legislación obligará entonces a repetir elecciones, lo que es un disparate que alejará aún más a los ciudadanos de la política, al comprobar por enésima vez que los políticos no resuelven problemas sino que los crean.
En los ayuntamientos según el artículo 196 de la Ley Orgánica 5/1985 de 19 de junio(L.O.R.E.G.),en la sesión de constitución se procede a elegir alcalde y solo pueden ser candidatos los concejales que encabecen las listas , si ningún candidato obtiene mayoría absoluta será proclamado Alcalde el concejal que encabece la lista más votada y así no hay posibilidad de bloqueo. En varios Estatutos de Autonomía y Reglamentos de Parlamentos Autonómicos han recogido otras fórmulas de investidura que garantizan la formación de gobierno en estas circunstancias de pluralidad política. Asturias y País Vasco permiten el debate de varias propuestas. Una vez proclamados los candidatos por la Mesa del respectivo parlamento, proceden a exponer ante el Pleno las líneas generales del programa político que defienden y finalmente los parlamentarios votan y si alguno de los candidatos obtiene mayoría absoluta en primera votación será investido Presidente autonómico. En caso contrario, tendrá lugar una nueva votación en la que resultará elegido quien obtenga mayor número de votos. Si yo fuera diputado extremeño propondría a mí grupo político la abstención crítica en la investidura para no repetir elecciones.
Aunque María Guardiola no se lo merezca en absoluto, los extremeños,si.
viernes, 6 de marzo de 2026
UN JARDÍN EN EL TEJADO
Las lluvias invernales han favorecido la belleza natural del tejado de la parte norte de nuestra casa antillana: el liquen,Xanthoria calcícola?, avanza año a año y con la ayuda de la tierra africana que deposita el rocío crece el musgo que permite el desarrollo del ombligo de Venus❤️, Umbilicus rupestris.
Cosas que disfrutar.
jueves, 5 de marzo de 2026
SÍ, PRESIDENTE, "NO A LA GUERRA", PERO...
He oído con mucha atención la breve intervención del presidente Pedro Sánchez este miércoles 4 de marzo a propósito de la situación política internacional: https://youtu.be/4sKsp0nBlkw
Me ha gustado su seriedad porque el momento es serio, inestable y lleno de incertidumbres para los europeos en este siglo XXI, pues lo que hasta 2024 parecía sólido que era el papel líder de USA en la protección de los países europeos pertenecientes a la OTAN frente a una posible agresión exterior, señaladamente de Rusía, como tuvimos ocasión de comprobar en Ucrania, se ha hecho líquido con el presidente Trump que no garantiza nada ni a los países que "le besan el culo".
Estoy de acuerdo con nuestro presidente y su gobierno, claramente a favor del "NO A LA GUERRA" y SÍ al cumplimiento de la legislación internacional, los organismo internacionales y la resolución pacífica de los conflictos, pero desde Trump, los europeos ya no estamos sentados en la mesa de los grandes, de las potencias que deciden como USA, China, Rusia y "si no se está sentado a la mesa es que uno forma parte del menú", pese a que en conjunto somos una potencia económica y comercial incluso superior a cualquiera de las otras tres y si no estamos sentados a la mesa es porque estamos desunidos políticamente y sin capacidad militar suficiente para defendernos sin ayuda USA.
Mi voluntad es partidaria del NO A LA GUERRA sin condiciones y de oponerme a Trump pacíficamente, en todas las delirantes agresiones que YA ha llevado a cabo en el año escaso que está al mando, comportándose como un dictador alocado y sin freno, llevando al límite su pulso contra Rusia y China, pero, visto lo visto, mi razónme dice que solo nos respetarán a los europeos cuando seamos capaces de tener también un poder militar de disuasión suficiente para parar los pies a cualquiera que nos ataque o ponga en peligro las libertades y derechos que los europeos tenemos, y sinceramente estamos muy lejos de ello.
Gracias a Trump, hoy sabemos que USA no es un aliado fiable, no nos sirve como "primo de zumosol", y su presidente se parece más al chulo mafioso del barrio al que hay que pagar para que no te pegue y por eso mi razón me exige afrontar el nuevo escenario con decisión y prudencia, como a mi juicio ha hecho con claridad el president Macron este lunes 2 de marzo afirmando su voluntad de ampliar su fuerza de disuasión nuclear para que cubra a todos los europeos, si entre todos desarrollamos también una fuerza militar convencional operativa capaz de defendernos.
España y la mayoría de los países europeos por nuestra historia y tradición tenemos ejércitos suficientes, si estuvieran verdaderamente unidos y equipados de forma compatible, de lo que estamos hoy muy lejos, ni siquiera nuestra potencia industrial es suficiente para garantizar disponer de armas sofisticadas para nuestra defensa, sin depender de USA. Los militares europeos no tienen la responsabilidad de afrontar estos problemas, sino nuestros políticos. Pero es que además hoy la Defensa no es solo militar, sino tecnológica y ciudadana. En el nuevo escenario de la mal llamada IA también estamos en el menú, por no hablar de nuestra indefensión en internet sometidos a empresas USA dirigidas por plutócratas amigos de Trump, etc...
Señor presidente, admirado Pedro Sánchez, de esto y mucho más es de lo que creo que debería debatirse en el Congreso de los diputados, en busca de un cierto consenso democrático capaz de enderezar la política europea para que pueda contribuir decisivamente a la vuelta al respeto al derecho internacional y a las instituciones mundiales como la ONU, si no estaremos solos ante el peligro y todo lo construido en los últimos 50 años puede venirse abajo. Publicado ayer en EL PLURAL
https://www.elplural.com/politica/espana/si-presidente-no-guerra-pero_383213102
martes, 13 de enero de 2026
VIVIMOS EN UN MUNDO EN GUERRA











