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viernes, 3 de abril de 2026

TERUEL Y CUENCA






 Ayer  al llegar a Teruel nos acercamos  andando al centro a ver la procesión central del jueves santo que discurre por sus calles cerradas al tráfico sale a las 8 de tarde y se recoge unas dos horas después. Está compuesta por 8 hermandades o cofradías cada una  con su banda de tambores, paso y  penitentes. La tamborrada es intensa y resuena en una calles estrechas, solo vi dos  porque me aturde tanto ruido,  había más mujeres con hombres y está claro que el público estaba encantado, incluso había niños durmiendo en sus cochecitos. A cada uno le gusta lo de su ciudad y el centro de Teruel es muy bonito.
Esta mañana hemos dado una vuelta para hacernos una idea de sus murallas y del maravillos acueducto renacentista y   luego camino de la Ciudad encantada de Cuenca pero por Albarracín sino hacia el sur  por una carretera, algo peor pues está en obras. que discurre paralela al cauce del Turia  con su bosque de galería, atravesando pueblos con nobres curiosos como : Libros, Torre Alta, Mas de los Mudos, Torrebaja, Salvacañete , SALINAS del Manzano y en Cañete, el sistema de Google Maps, nos llevó por un camino malo. lleno de hoyos, de más de 20 kilómetros, incluso con un vado, para finalmente llegar al embalse de la Toba y tras atravesar Uña, subir  a la famosa Ciudad kárstica. Tuvimos suerte y nos colocamos en la última plaza libre  que había en su inmenso aparcamiento, dimos una vuelta, vimos la cola larguísima que había para entrar, nos tomamos un refresco y seguimos ruta hacia Cuenca, por una carretera magnífica que pasa por un paisaje espectacular   al lado del río Valdecabras y el pueblo de su nombre. Al llegar a la ciudad de las casas colgadas, todo  el centro estaba cortado por las procesiones  y era imposible llegar al Parador donde pensábamos comer y disfrutar de la vistas desde su Torre del Aljibe, lo intenté por todos lados hasta que la policía me señaló la salida y eso hice  camino de Tarancón, pues teníamos en Carrascosa del Campo una habitación en un hostal, había sido imposible conseguir a un precio razonable con tres meses de antelación una habitación para el Viernes Santo en Cuenca.
El almuerzo sobre la marcha a la entrada del pueblo  en el  restaurante del hotel El Prado, un acierto sus aceitunas con gambitas, torreznos en su punto,  morteruelo manchego,  escalope de ternera y torrija.  Tras la siesta  visita a la iglesia  de la Natividad, un gótico tardío muy bonito, puesta de sol en el campo y finalmente otra vez a tomar algo en El Prado que al rato estaba lleno de parroquianos habituales.
Mañana ya de regreso  a casa tras un viaje lleno de detalles y sobre todo de conversaciones interesantes con mi nieto Eduardo. Buenas noches y hasta la próxima

1 comentario:

Felicidad dijo...

Os ha cundido un montón....próxima salida en autocaravana.