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viernes, 7 de enero de 2022

BREVERÍAS 26. “CENTROEUROPA”

 



Me encanta leer todo tipo de libros pero sobre todo novelas y “Centroeuropa” ha sido la mejor del año 2021 y eso que entre otras he vuelto a leer algunas clásicas del siglo XIX como “Eugenia Grandet” de Balzac, “Madame Bovary” de Flaubert, “Trafalgar” de Galdós o “Insolación” de  Emilia Pardo Bazán. La novela de Vicente Luis Mora me ha impresionado  tanto que me he animado a escribir este artículo breve para animar a otros a leerla.

Debo reconocer que  descubrí el libro porque leo  semanalmente  los suplementos culturales de la prensa y especialmente las críticas literarias, lo malo es que voy anotando todas las semanas varios libros en una lista de posibles compras que guardo al lado de otras de cosas pendientes. Entrar en la lista es muy fácil, salir es más lento pues solo se sale cuando adquiero el libro y debo confesar que a día de hoy hay 127 libros esperando.

“Centroeuropa” tuvo la suerte de entrar un año después de la publicación el 31 de  octubre de 2020 de la crítica que firmaba  Carlos Zanón en Babelia, porque ese suplemento quedó sin leer junto a otras revistas en un revistero, y al hacer limpia previa lectura rápida, me impactó el título “Desenterrar la identidad”, luego la entradilla que afirmaba que era una “novela histórica de hechos imposibles”, que en resumen iba de Prusia, principios del siglo XIX. Su protagonista, Redo, llega a un pequeño pueblo a hacerse cargo de una propiedad en la que quiere empezar una nueva vida. Será el primer campesino libre de por allí. Arrastra con él el ataúd que contiene el cadáver de su amada esposa, una española que responde al nombre de Odra. Quiere enterrarlo en la parcela de tierra que ha adquirido y en la que planea cultivar remolacha”  y por si todavía no me la había vendido bien, que el autor era cordobés. Estaba a punto de llamar a la librería Valme de Dos Hermanas para encargar el “Yo, Vieja”, de mi compañera Anna Freixas  y se la pedí también a Antonio, el librero, hijo de librero, saltándose así la larga cola que otros libros sufren desgraciadamente para siempre.

La portada con “El mar de hielo” de Caspar David Friedrich nos introduce a ciento ochenta y una páginas de elegante tipografía que se degustan en dos ratos y la novela me gustó más que la crítica, lo que no es frecuente. Si te cuento que no paran de aparecer cadáveres congelados en el terreno, que entierra a su mujer diez pies por debajo del salón que habita, que usa los cadáveres de espantapájaros, porque nunca se descongelan,   me dirás que exagero  y no te exagero nada, en realidad me quedo corto.

Yo no sé lo que es, pero no paro de repasar el libro pues  como se lee de corrido, de pronto te viene a la cabeza algo que tienes que aclarar y así una y otra vez. La última ha sido que he encontrado una palabra cambiada de género en la página 180 y como no creo que se haya cambiado mágicamente, ni que sea un error tipográfico porque la editorial Galaxia Gutenberg es muy pulcra, creo que es un giro dramático que no voy a destapar por si te animas a leerla después de esta perorata.

Tras leerla he descubierto que el autor osadamente ha publicado en su blog  un largo artículo explicando cómo  está escrita la novela y las constricciones que se impuso en el proceso creativo. En el aspecto compositivo  está escrita en progresión geométrica razón=2, es decir que el capítulo primero tiene 750 palabras, el segundo 1.500 y así sucesivamente junto a otras reglas matemáticas.  La segunda constricción es lingüística y es que está escrita en castellano del siglo XIX y eso hizo que me supiera a clásico literario. No sigo destripando más, aunque nada de eso afecta al placer de su lectura, que se acrecienta al saber que el autor se lo ha currado sorteando dificultades autoimpuestas para mayor disfrute del lector.

Si, me confieso un rendido admirador de Vicente Luis Mora, al que no tengo el gusto de conocer personalmente, pero seguiré comprando sus libros y quizá alguna vez haga por verlo  para que firme alguno, como recuerdo. Feliz 2022 y no te pierdas esta novela.

2 comentarios:

casadca dijo...

Querido hermano, impresionada estoy pues me ha gustado tu crítica y entrado curiosidad vin el tema, pero además al leer el nombre del autor y sus apellidos
Vicente Luis Mora Suárez Varela he buscado en Internet
https://www.google.es/search?q=vicente+luis+mora&sxsrf=AOaemvIfHLNMH8TXIRJ1lBCIA79EIs_2rg%3A1641515110505&source=hp&ei=ZojXYYu5HIKCaoSWhogF&gs_ssp=eJzj4tLP1TcwSc-wNEgxYPQSLMtMTs0rSVXIKc0sVsjNL0oEAJMECgY&oq=vicente+luis+mora&gs_lcp=ChFtb2JpbGUtZ3dzLXdpei1ocBABGAAyBQguEMsBMgUIABDLATIFCAAQywEyBQgAEMsBMgUIABDLATIFCAAQywEyBQgAEMsBMgUIABDLAToHCCMQ6gIQJzoHCC4Q6gIQJzoECCMQJzoGCCMQJxATOgsIABCABBCxAxCDAToOCC4QgAQQsQMQxwEQ0QM6BQgAEIAEOggIABCABBCxAzoICC4QsQMQgwE6CAguEIAEELEDOgUILhCABDoRCC4QgAQQsQMQgwEQxwEQowI6DgguEIAEELEDEMcBEK8BOgsILhDHARCvARDLAVDqDFj_UWDNV2gBcAB4AIABxQKIAdAPkgEIMTIuNC4wLjGYAQCgAQGwAQ8&sclient=mobile-gws-wiz-hp

Y he atado cabos y es hijo de Ana María Suárez Varela (compañera mía del Colegio) y de uno de lis Mora, familia con muchos que llegó a Còrdoba cuando yo tendría 12 años y las niñas estuvieron en Santa Victoria y los niños, creo que en Cervantes pero deceso no estoy segura.
Vivían subiendo a la Sierra en la c/El Nogal de Sta Rosa y la madre de ellos se hizo muy amiga de mamá e íbamos juntas a los jardines con todos lis niños
Lo recuerdo perfectamente y la mayor de las niñas, creo se llamaba María Jisecera íntima de Marua Pilar.
En fin sun duda me ha entrado una gran curiosidad y leeré el libro
Gracias por compartir

Juan María Casado dijo...

Me encanta tu investigación. Creo que es un grandísimo escritor. Cuando leas el libro hacemos un seminario familiar, pues Quique ya lo tiene.