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viernes, 10 de abril de 2020

CUARENTENA, DÍA 29 "FERMENTACIÓN"

VIERNES 10 DE ABRIL DE 2020
Ayer fue un día magnífico porque a mi hermana Nanda  le comunicaron que ya es negativa, es decir que ha salido negativo el test PCR que le hicieron la tarde anterior  a los diez días del que le dio positivo; analíticamente ya no tiene ARN del virus COVID-19 en las fosas nasales y la faringe y por tanto, oficialmente, ya ha pasado la infección que le fue detectada el 30 de marzo. Ahora debe de continuar recuperándose en su casa una semana más, aunque  de baja no ha estado ya que ha seguido y seguirá realizando el 90% de su trabajo de forma telemática. Ella os agradece todas las muestras de afecto que me habéis dado para ella y yo  le he transmitido.
En los supermercados no hay levadura fresca, ni harina fuerza para hacer pan y cuesta trabajo encontrar harina de repostería, la normal, porque muchos confinados para entretenerse intentan ser  panaderos y pasteleros. Desde hace bastantes años hago regularmente con ayuda de una panificadora económica, el pan  que tomo, principalmente rebanado para desayunar; unas veces me sale mejor y otras peor;  procuro variar mucho mezclando harinas de trigo, centeno o maiz y a veces de arroz y alforfón si alguien me pide pan sin gluten.  Hacer buen pan y pasteles ricos es difícil y requiere maestría como la que tienen los buenos panaderos y pasteleros, yo sólo soy un aficionado voluntarioso.
 Cuando se estaba acabando la levadura que tenía en el frigorífico, hace 15 días, amasé el resto con harina y agua y lo guardé en una fiambrera  en el frigorífico a 5ºC, iniciando la apasionante experiencia de hacer y mantener la famosa "masa madre", denominación que rehuyo, y que no es otra cosa que un cultivo simbiótico de las levaduras y bacterias que naturalmente están en los cereales y que los transforman mediante una FERMENTACIÓN alcohólica en pan  o cerveza y si partieran de uvas harían vino. El control de las fermentaciones naturales fue un gran avance cultural que se produjo hace milenios y que generó uno de los oficios más antiguos que se mantiene casi sin cambios en lo esencial y del que hasta hace muy poco se apartaba a las mujeres sin justificación racional alguna, con la excusa de que eran impuras por mor del sangrado menstrual. Pues bien, con los conocimientos básicos de mis estudios de biología estoy manteniendo vivas las levaduras y bacterias que necesito para el pan que suelo hace cada 5 días  y a las que renuevo alimento, añadiendo cada vez la harina y el agua necesaria para sustituir a la mitad del cultivo que retiro para amasar el pan que hago cada vez;  cualquiera puede hacerlo si mantiene unas elementales normas de higiene  en su manipulación que eviten la contaminación con otros microorganismos no deseables. Ya os contaré como va el experimento. 
Cuando mi nieto Eduardo  con 10 años se enteró de que el pan se hacía mediante una fermentación alcohólica le entró  un poco de asco por culpa del adoctrinamiento antidroga con el que se bombardea a los niños y tuve que afirmarle que todo se evapora, como también le pasa con el uso del vino para los guisos de carne que le encantan. Recordé que siendo  niño disfrutaba mucho del delicioso aroma que despedían las panaderías cuando sacaban el pan del horno, entonces no sabía que ese aroma viajaba en una nube de vapores alcohólicos que potenciaba su efecto como ocurre con los perfumes.
La foto  de hoy  es de "las rosquillas" que preparamos el lunes con la masa hecha siguiendo la receta  del libro de  la Thermomix:  medio kilo de harina, 200 g de azúcar, 100 g de aceite de girasol, 3 huevos, 50 g de anís, un sobre de levadura química, ralladura de limón y un pizca de sal.  Estaban deliciosas, aunque parezcan buñuelos porque la masa  salió demasiado fluida y no había forma de darle la forma, valga la redundancia.
Os deseo de todo corazón, como hoy nos ha dicho Pepe Hernando al desearnos buenos días a los amigos, que "seamos felices un día más", que esta batalla contra la tristeza, la soledad e incluso la depresión hay que ganarla día a día.

6 comentarios:

Pedro Cañal dijo...

Estoy aprovechando esta cuarentena para hacer más del habitual y rebajar peso. Pero la palabra rosquillas me produce inmediatamente un choque psicometabólico y ne cesito ponerme a hacerlas. Así que usaré una antigua receta que tengo y que salen buenísimas, más duritas y sabrosas que las que se compran...

Pedro Cañal dijo...

Quería decir mas ejercicio del habitual, pero con el hambre me comí la palabra...

Ana50 dijo...

Madre mia esas cosquillas-buñuelo tengo que probarlas
Por cierto, que la escasez de harina y levadura es general. Yo pude conseguir la harina en la panadería del Brillante. Me traje seis kilos y es fantástica. Pero no me vendían levadura por criterios de sanidad. ellos la tienen a granel y no pueden venderme un taco. Así que como tengo poca, he decidido dosificarla al máximo. Hoy he hecho un pan de fermentación lenta que solo lleva 5 gramos. Ya lo verás, porque ha quedado genial, después de 24 horas de fermentación

Juan María Casado dijo...

Di que sí

Juan María Casado dijo...

Ese pan habrá que probarlo.

Estherita dijo...

Cuando podamos abrazarnos quieto un tutoríal sobre cómo hacer pan desde cero