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viernes, 18 de noviembre de 2022

LEY TRANS, MEJOR SIN CRISPACIÓN



Que la personas LGTBI, tras una larga historia de humillaciones y sufrimientos por ser diferentes, merecen consolidar su derecho a vivir en libertad es sin duda un objetivo que compartimos la mayoría,  cómo se lleve a la práctica es todo los discutible que se quiera, pero siempre que se aporten argumentos para sostener las posiciones que se defiendan en el debate. En el mundo de la política vivimos en la crispación permanente  descalificándose unos a otros sin piedad, dificultando alcanzar acuerdos en los temas  que lo requieren por su naturaleza o importancia. En vez de usar argumentos y proponer alternativas se prefiere descalificar al adversario con epítetos lo más molestos posibles porque así se obtiene una mayor presencia en los medios y redes sociales, y me temo que eso es lo que está ocurriendo en el imprescindible debate sobre la necesaria Ley Trans.

No iba a hablar sobre esta cuestión porque siempre me ha parecido un asunto muy difícil para un lego como yo, pero he decidido romper mi silencio tras leer el pasado sábado 12 en El País un artículo durísimo titulado “Ley trans”: 47 millones de afectados  firmado por la filósofa Amelia Valcárcel que tanto me ha influido y por otras personas que a veces me han iluminado y de entre las que destaco a la dra. Isabel Esteva, directora durante años de la unidad de reasignación de sexo de Andalucía y responsable de haber ayudado de verdad a miles de personas trans, porque no quiero ser cómplice de ningún fracaso en la conquista de derechos y porque no estoy de acuerdo con muchas de las afirmaciones exageradas que se hacen en contra de la ley, ni tampoco con las descalificaciones que se utilizan en su defensa, pues no creo que este sea un debate “progresismo versus conservadurismo”, así que …un poquito de por favor.

Desde mi época televisiva conozco y leo a Victoria Camps, catedrática de Ética, a la que conocí cuando en su calidad de presidenta del Consejo Audiovisual de Cataluña nos asesoró para los primeros pasos del Consejo Audiovisual de Andalucía y luego, en los cuatro años que fui miembro del Comité Coordinador de Ética de la Investigación Biomédica de Andalucía, iluminó muchas de mis dudas en su calidad de experta en Bioética, por eso cuando no tengo claro que decir acudo a sus palabras porque suelen desenredar mi pensamiento y expresarlo mejor y esto decía en mayo : “Sobre la ley Trans hay mucha confusión en el lenguaje y en la justificación de lo que se está proponiendo: En muchos países se está adoptando el principio de precaución, una demora, una cautela que dice que todavía no es el momento de regular…No hay que precipitarse. Hay que estudiarlo y trabajarlo, analizarlo, comparar, tener más datos…todo eso antes de tomar decisiones”.  

Los defensores de la actual redacción de la Ley no tienen patente de progresismo, ni los enmendantes de la misma son una pandilla de conservadores o reaccionarios. Irene Montero no es  una arrogante ni Carmen Calvo una feminista antigua. Las leyes autonómicas sobre este asunto han dejado claro ya, sin que nadie las haya recurrido,  el derecho a la autodeterminación de género de todas las personas que  es, para mí, el punto más complejo y creo que todo lo demás  que se ha dicho o escrito, puede ser discutido en busca de un acuerdo que salvaguarde el objetivo que se quiere alcanzar sin dañar otros derechos que también deben ser protegidos, como pretenden muchas de las enmiendas presentadas. La ley debe ser mejorada en la comisión parlamentaria tomándose el tiempo que sea necesario porque  si no se obtiene consenso la  necesaria ley estará condenada a ser efímera que es lo que no debemos querer los que creemos que no hay libertad para nadie sin un auténtico respeto a la diferencia.

Termino con una reflexión de Victoria Camps para guía racional de los parlamentarios implicados :“Hemos superado ya la dicotomía entre igualdad y diferencia. Ahora se considera que reclamar la diferencia es reclamar la igualdad también. Es decir, yo como individuo quiero que se me iguale en derechos y que los derechos los decido yo. Yo decido lo que quiero ser. Finalmente, es un problema de igualdad y libertad. Confundir la libertad individual, a la que se da primacía, con el deseo merece una reflexión porque los deseos muy fácilmente se convierten en necesidades y las necesidades en derechos y pasar de una cosa a la otra es bastante más complicado”. 

miércoles, 9 de noviembre de 2022

A MI MADRE EN SU CENTENARIO

 



 

El 15 de noviembre de  2019 falleció con 97 años recién cumplidos; sus últimos meses no fueron buenos y creo que ya los hemos borrado de nuestra memoria.  Lo que sucedió entonces fue  solo un cambio de estado  pues pasó de vivir en medio de todos nosotros, a hacerlo dentro de nosotros, en nuestra memoria, donde continuará mucho tiempo  porque  fue una mujer que nos dejó huella.  Este sábado 12 de noviembre nos reuniremos toda la familia para celebrar con ella su centenario, un nuevo cumpleaños, como todos los años,  porque en realidad sentimos que está con nosotros. Su vida fue un continuo ir a mejor como persona que conseguía disfrutar de la mayor parte de los momentos de una vida muy intensa. No paraba de hacer todas las cosas que eran necesarias para que la creciente familia estuviera bien atendida las veinticuatro horas del día. Estaba pendiente de todos y de todo lo importante, pues no sé cómo tenía tiempo para ayudarnos a conseguir los diversos objetivos que perseguíamos en nuestras particulares vidas; todos podemos decir que nos escuchó cuando lo necesitábamos  y sus consejos nos orientaron en momentos de confusión. Fue comprensiva con nuestra diversidad y aunque no estuviera de acuerdo era capaz de ponerse en el lugar  de cada uno.

Personalmente nunca olvidaré que cuando fui despedido de la universidad por rojo y nos encerramos para protestar, sacaba tiempo para visitarnos y dar ánimo, ninguna otra madre de los demás que estaban se acercó nunca por allí y sin duda ella era la que más ocupada estaba. Siempre que la necesité sacó tiempo para atenderme y sabía utilizar mis habilidades  para el bien de la familia, el resto del tiempo fui libre de hacer lo que quisiera sin que ella estuviera encima, aunque siempre he tenido la sensación que me vigilaba a distancia, por si acaso.

 Era muy buena estudiante  y le hubiera gustado completar sus estudios en la universidad y ser independiente pero no la dejaron los tiempos  y se adaptó al papel que la sociedad le asignó de esposa y madre pero su sólida formación, le permitió la excelencia y ser  líder de una familia muy numerosa que fue creciendo paulatinamente y a la que se fue adaptando mientras iba adoptando a todos los nuevos miembros que se incorporaban. No hizo siempre lo que quiso pero supo querer lo que hacía.

 Escribía muy bien y en su último discursito escribió: “Espero seguir, de alguna manera, sabiendo de vosotros y que sigáis teniendo esas reuniones que tanto hemos disfrutado”. A ella le hubiera encantado estar  también este año con nosotros siendo la protagonista, para soplar las velas con su biznietos que ya son once, como el número de hijos que tuvo, pero  estoy seguro que de alguna manera se las apañará  para ver como ellos las apagan en su nombre.

miércoles, 2 de noviembre de 2022

NANDA CASADO, UNA HEROÍNA DE NUESTRO TIEMPO


 


Ella es mi hermana, era enfermera y murió al ejercer su profesión con dedicación y entrega. Hace ya casi dos años y medio que nos dejó a causa del virus  que irrumpió en nuestras vidas a principio de 2020. Hoy las cosas son muy diferentes y la ciencia ha facilitado remedios para esta enfermedad contra la que tenemos que seguir luchando.

Ella era una magnífica enfermera, la tercera de mi familia,  ellas saben muy bien que la profesión de enfermera además de tratar de la salud y la enfermedad, fundamentalmente se ocupa de los enfermos, para que una vez correctamente diagnosticados por los médicos, lleven la mejor vida posible, ”curándonos y cuidándonos” como sintéticamente lo expresó su emocionado marido, en el acto de homenaje que la ciudad de Córdoba le tributó al poner su nombre y el del médico Manuel Barragán a sendas calles. Un homenaje justificado,  porque como dijo el alcalde: “dieron su vida mientras se entregaban para que otros pudieran sobrevivir”,… “para que nadie lo olvide”.

“Un héroe es todo aquel que hace lo que puede”  (Romain Rolland),  es el que lucha silenciosamente para cambiar las cosas y mejorar la vida de los demás. Son gente común y nada corriente,  son los mejores de nosotros y pese a ello no suelen aparecer en los libros de historia aunque  hayan hecho por nosotros mucho más que reyes, sabios y militares que pueblan nuestras calles por el hecho de ser famosos. El siglo XX fue el del ascenso de la gente común  y nuestras calles empiezan a poblarse de otros nombres, la Gente poco corriente  a la que Eric Hobsbawn dedicó un libro con ese título. Nanda era una de esas personas que sin duda son un ejemplo para los demás y por eso me emociona profundamente que una calle lleve su nombre.

Los pacientes crónicos polimedicados sabemos por experiencia que  necesitamos sobre todo que se ocupen de nosotros como enfermos, pues ya sabemos que no vamos a mejorar por mucho que visitemos al médico, pues nuestra posible mejoría va a depender de los avances en la investigación biomédica y sobre todo de llevar una vida sana y para ello nada mejor que los consejos y el seguimiento de enfermeras y enfermeros capacitados y bien formados para esa función, como los que hoy tenemos. Soy un convencido de que la enfermería debe ampliar su papel en el  sistema público de salud que necesitamos.

Ella ejerció de enfermera con pasión y dedicación,  representando bien la durísima y entregada tarea que realizan a diario sus compañeras y compañeros en el sector sanitario. Nunca debemos olvidar  a las personas que se entregan a nuestro cuidado, aunque sea una obligación que han asumido libremente. Siempre recordaré la ilusión con la que trabajaba y que se extendía a su vida privada para hacernos más felices a su familia y amigos. Nunca dejaré de emocionarme al recordarla y estoy orgulloso de que sea un símbolo de una profesión imprescindible.

Nanda Casado Salinas es una heroína de nuestro tiempo.

jueves, 27 de octubre de 2022

LA INSOPORTABLE DESIGUALDAD

 



Aunque uno viva retirado del mundanal ruido en una agradable casa de  un barrio residencial  de Lepe, maravillosamente casi vacío fuera del verano, la desigualdad entre los seres humanos no deja de afectarme  pese a que yo no  la sufra personalmente, porque mientras escribo sobre ella sé que crece de manera exponencial en todo el mundo. El otoño va avanzando lentamente y el ábrego nos ha traído aquí casi treinta litros de lluvia en lo que llevamos de mes de octubre, hace falta mucho más pero se agradece porque ha eliminado el polvo sahariano que teníamos en suspensión y que ahora se ha depositado abonando los campos.  Vivo rodeado de viviendas vacías casi todo el año y de miles de invernaderos que han transformado la zona en una de las huertas de Europa, otorgando sus beneficios a muchos vecinos, aunque el reparto es muy injusto, basta ver los miles de magrebíes y subsaharianos que con su trabajo mal pagado lo han hecho posible y que malviven en chabolas de plástico, sin agua corriente, ni electricidad, ni otros servicios necesarios. Hace falta estar muy ciego para no ver la extrema desigualdad en la que nos hemos acostumbrado a vivir. Ya sé que estos inmigrantes que están aquí, llegaron voluntariamente tras sufrir penalidades inimaginables y soportan todo desde su juventud y fuerza para enviar dinero a sus familias que carecen de lo necesario, porque en sus países no tienen futuro.

La desigualdad es  sin duda una de las características de las sociedades en las que vivimos y debemos reconocer que nos hemos acostumbrado a ella como si fuera inevitable, como si  fuera natural que unos tengan de sobra para derrochar o acumular y a otros les falte de todo. Incluso hay quienes creen que la desigualdad es fruto de la libertad y motor del progreso y que solo se debe corregir en lo imprescindible para que  los menos favorecidos, así hablan, como si fuera una cuestión de suerte,  puedan sobrevivir mientras cambia su suerte. Los bienintencionados contribuimos a través de múltiples iniciativas solidarias a paliar la insoportable desigualdad, hasta el gobierno progresista de España desarrolla políticas, con la ayuda de la Unión europea, para hacer más tolerable el efecto demoledor de la evolución económica sobre gran parte de los españoles, nuestros conciudadanos, incluso aunque tengan trabajo, porque los sueldos han disminuido su poder adquisitivo. Pero nada es suficiente y año a año los datos demuestran que cada vez más unos pocos se hacen inmensamente ricos, cada vez más ricos, mientras la mayoría se empobrece.

No quiero ni pensar lo que pasaría si tuviéramos un gobierno de derechas cuya única estrategia  económica es bajar los impuestos a los más ricos para que milagrosamente estos inviertan y  haya prosperidad para todos, como si no se supiera que no hay recursos para un crecimiento económico sin límites en el que creen para creer empleo y de esa forma que la riqueza sobrante llegue a los más pobres, como si todo fuera automático y no tuviera nada que ver con la política

Soy muy de Piketty y su gruesa monografía de 2019, CAPITAL E IDEOLOGÍA, con más de 1.200  páginas me ayudó a comprender perfectamente que la desigualdad es consecuencia de una determinada organización social que puede cambiarse y que de hecho ha ido cambiando a lo largo de la historia y que no es un sino trágico de la humanidad a causa de nuestra naturaleza. Para mi ha supuesto la superación teórica del marxismo y del liberalismo y me gustó tanto que le escribí para pedirle que hiciera un resumen más didáctico y breve que pudiera llegar a más gente; al parecer tuvo muchas peticiones de lectores y en 2021 publicó BREVE HISTORIA DE LA IGUALDAD, un resumen de  unas 350 páginas, suficientes para entender lo fundamental de su tesis,  el origen de la desigualdad y como hacer una sociedad más igualitaria avanzando decididamente por la senda trazada por la socialdemocracia en la segunda mitad del siglo XX .

 Desde que soy adulto me he sentido “ socialista a fuer de liberal”,  que tomé prestado de Indalecio Prieto, de ese liberalismo nacido de la revolución francesa con liberté , pero también con  egalité y fraternité. Convencido que sin libertad no merece la pena vivir si no es  para conseguirla y que sin igualdad para todos,  la libertad no es verdadera. El doctrinarismo socialista-comunista  del siglo XX adolecía de males  tan evidentes para la libertad que solo la praxis liberal primero y luego socialdemócrata supieron resolver  en medio de la tensión entre el capitalismo y las dictaduras marxistas, consiguiendo la etapa más justa de la humanidad. Tras la caída de la URSS el capitalismo triunfante ha querido arrasar con todo y avanza decididamente con nuevas técnicas de seducción y consumismo popular creando un  montón de maravillas, la mayoría superfluas,  y una insoportable , para mí, desigualdad que sigue creciendo sin que nadie le ponga freno con la ayuda de paraísos fiscales y tolerancia política, como si fuera inevitable.

Nunca en la historia de la humanidad tan pocos han acumulado tanto y encima gozando del aparente aprecio popular, nombres como Elon Musk o Jeff Bezos y a otro nivel Amancio Ortega o Juan Roig y otros miles de ricos, acumulan más riqueza que el 90 % de la humanidad, porque hemos creado sociedades que protegen y favorecen esta acumulación privada  de la riqueza sin mecanismos de redistribución eficaces que no estén basados en la caridad o benevolencia de los que tienen de sobra o en medidas paliativas de los gobiernos para que la desigualdad no se los lleve por delante.

Es hora de cambiar de política y garantizar una vida buena a toda la humanidad extendiendo el estado del bienestar “desde la cuna hasta la tumba” y para ello hace falta mucho dinero que está hoy en las carteras equivocadas. Hay que avanzar en una política fiscal justa y redistributiva de la que nadie pueda escapar porque en ningún lugar del mundo habrá refugios para los criminales defraudadores, ni lugares para las empresas  con menos carga impositiva. Todos deben gozar de un ingreso mínimo vital suficiente para cubrir las necesidades básicas que no cubran los servicios públicos necesarios. Deben estar limitados los salarios máximos y los mínimos para que no haya diferencias escandalosas. La acumulación de riqueza debe estar limitada y las herencias deben tributar para que lo que se ha acumulado en una sociedad beneficie a todos sus miembros y no solo a los descendientes de los que tuvieron fortuna.   Todo esto es posible si  se lucha para conseguirlo.

jueves, 20 de octubre de 2022

MI PSOE

 



Hace cuarenta años, concretamente el 28 de octubre de 1982, el PSOE obtuvo 202 diputados, una victoria electoral sin precedentes que le permitió continuar con más brío el cambio que España había iniciado tras la muerte del dictador,  en un proceso que conocemos como Transición y que nos llevó pacíficamente de la dictadura a la democracia. ¿Quiere eso decir que todo se hizo bien?, obviamente la respuesta es no, porque se hizo lo que se pudo, porque en el mundo real del gobierno de los humanos, la política, se hace lo que se puede, que tiene un poco de lo que se quiere y un mucho de lo quieren todos los demás, otra cosa son las dictaduras y las  revoluciones que suelen ser imposiciones de una minoría a la inmensa mayoría, eso sí, para el bien común y con la mejor de las intenciones, con las consecuencias que la historia nos enseña. Permitidme, queridos lectores,  que para conmemorar esta efeméride os cuente recuerdos de mi  relación con el PSOE desde el principio, por si os interesan.

Matías Camacho fue el primer socialista que conocí, era un señor de la edad de mi padre y al que veía casi todos los días cuando camino del colegio pasaba por su quiosco de prensa  en Las Tendillas de Córdoba. Yo no sabía qué era ser socialista pero sí sabía que él lo era, porque esas cosas se sabían y era peligroso porque te llevaba a la cárcel con cualquier pretexto. Más adelante, con 15 años, descubrí que yo era rojo , como él, porque de esa forma me llamó el profesor de Formación del Espíritu Nacional cuando discutí muy vivamente con él en sexto de bachillerato contra su criterio de considerar el régimen español como democrático; ese debate que ambos sostuvimos confirmó mi inclinación ideológica para siempre.

Ya en Sevilla, en la universidad, fui enterándome en la práctica de más cosas y de que los estudiantes, apoyando a los obreros, podíamos ser claves para acabar con la dictadura franquista. Se contaba que había algunos socialistas en la facultad de derecho pero en mi entorno solo había comunistas más o menos declarados que actuaban de manera coordinada en medio de nosotros, estudiantes comprometidos en la lucha contra la dictadura pero sin afiliación, y eso se notaba mucho en las asambleas que solían dominar pese a ser muy pocos. En 1973 dentro de mi residencia de hijos de militares me integré en una célula clandestina de la Joven Guardia Roja de carácter maoísta en la que discutíamos mucho  sobre propuestas imposibles, sobre lucha armada pacífica con la ayuda de los soldados y aprendíamos a odiar al Partido Comunista de España y sobre todo a Santiago Carrillo que era el enemigo de la peor especie para la clase obrera. La revista de la organización nos llegaba con mucho retraso y descubrimos dos meses más tarde que Carrillo era ya un aliado nuestro. Decidí entonces que las organizaciones políticas no eran para mí, a causa de su dogmatismo y sobre todo porque me iba pronto a la mili.

Por entonces ya sabía que las organizaciones comunistas se adaptaban mejor a la lucha política dentro de  las dictaduras por su fuerte disciplina, su estructura celular y por el compromiso casi religioso de sus militantes y que otros partidos más democráticos  como el PSOE, o los republicanos, o menos disciplinados como los anarquistas eran fácilmente reprimidos como se demostró tras la derrota republicana en 1939.

En diciembre de 1975 me afilié a la FETE-UGT, porque era profesor, llegué  con 24 años a ser miembro de su comité federal en la clandestinidad , tolerada,  y empecé a convivir con el PSOE. En 1976 me echaron de la universidad, me consideraban socialista, así me lo dijo personalmente el que hacía las veces de rector, incluso fui amenazado de muerte por algún energúmeno. Vinieron luego  años de esperanza en los que siempre apoyé al PSOE y cuando en 1977 los españoles otorgaron al PSOE   más del triple de los votos que al PCE, vi claro que si queríamos obtener alguna vez un gobierno de izquierdas en España, eso solo sería posible liderado por el PSOE. Tras el golpe de estado del 23 de febrero de 1981, cuando estuvimos a punto de perder las libertades que habíamos conseguido,  comprendí que debía dejarme de excusas y asumir públicamente un compromiso político   más claro con la democracia reforzando al partido  de izquierdas que me parecía más próximo a mi manera de pensar, ya con 29 años y muy lejos de las utopías revolucionarias, sólo tenía claro la necesidad de libertad, igualdad y fraternidad y que sin democracia nada de ello era posible.

Desde entonces he sido afiliado  de base del PSOE y he ocupado muchos puestos de designación política  y creo que no lo he hecho mal, aunque ello me ha impedido  una vida familiar mejor y progresar más en una carrera profesional más brillante y lucrativa que abandoné, de lo que no me arrepiento en absoluto. Cuando no estaba de acuerdo, lealmente dimitía. Nunca he comulgado con ruedas de molino, casi siempre en las elecciones internas he votado a los perdedores y a la altura de mis 70 años  estoy seguro  que si el PSOE  no es el mejor instrumento posible para  la participación  de los españoles en su gobierno, sin duda es el menos malo.

El PSOE en sus 143 años de historia nunca ha tenido que cambiar de nombre, porque los socialistas no nos avergonzamos de nuestro pasado aunque asumamos los errores que hemos cometido que han sido muchos, porque solo se equivocan los que hacen cosas.  Hemos sabido adaptarnos a los tiempos en un accidentalismo continuo que le insufló su fundador Pablo Iglesias,  para luchar mejor por la igualdad en libertad de los españoles y aunque estemos lejos de haberlo conseguido. Sí, celebramos estos 40 años de progreso para España de los que hemos gobernado 25 y dispuestos a seguir si los españoles así lo deciden.

domingo, 16 de octubre de 2022

CARLOS CASTILLA DEL PINO.MIS RECUERDOS

 



El 15 de octubre de 1922 nació Carlos Castilla, uno de los intelectuales españoles que más influyó en los jóvenes que hicimos la transición. Sobre él se ha escrito mucho y  aunque no ha habido actos  oficiales con motivo del centenario, he leído muchos artículos sobre él por lo que no voy a a glosar su talla intelectual que es pública y conocida, aunque un poco menos reconocida de lo que merece, sin duda por su clara posición de hombre de izquierda democrática,  con un claro  compromiso democrático que tanto le costó.

Somos lo que recordamos, según uno de sus aflorismos póstumos, y por eso voy a escribir solo sobre los recuerdos que tengo de él, a sabiendas, como él enseñó,  que al recordar hago literatura  creativa para reforzar el ser que hoy soy, por si a alguien le interesan. El primer recuerdo de su nombre fue con 10 años en una conversación entre mis padres sobre mi abuelo Enrique que tenía un tumor en la cabeza y  sobre la decisión de consultarle, mi madre tenía dudas por la fama de rojo que tenía Carlos en la buena sociedad cordobesa y mi padre no tenía ninguna, seguro de su competencia profesional; la consulta tuvo lugar y confirmó que no había solución médica. Más tarde, cuando estudiaba ciencias biológicas en Sevilla fui compañero y amigo de su hijo primogénito, Carlos,  y saqué la impresión de que era un padre mandón que  de alguna forma le había obligado a estudiar biología, una ciencia que a él le parecía apasionante y a mi amigo  un rollo frente a ciencias políticas que era su deseo; entonces era muy común este tipo de relación conflictiva entre padres y primogénitos.

Algunas noches, en las vacaciones, estudiaba con Carlos en su casa. Un día antes de acostarse se llegó a vernos, le enseñamos lo que estábamos estudiando  sobre Citología y nos contó cuanto le gustaba  esa ciencia y la microscopía de las neuronas y que él incluso había hecho una variante del método de tinción Rio-Hortega;  su hijo fue poniéndose paulatinamente nervioso mientras yo lo oía atentamente, tanto que me fui con él a un pequeño laboratorio donde me enseñó su colección de preparaciones microscópicas que vi en el microscopio y me recordaron los dibujos de Ramón y Cajal. Podría haber seguido toda la noche conmigo, pues le encantaba compartir su pasión por la biología y me explicó que no dormía más de tres horas, pero lo llamó Encarnita, su mujer, para que nos dejara estudiar y la cara de mi amigo era para verla.

Carlos hijo dejó biológicas en 1972 y se marchó a Madrid a estudiar políticas. Los libritos de su padre empezaban a estar  en las habitaciones de mis amigos y recuerdo especialmente NATURALEZA DEL SABER  que tenía mi amiga Lili con una conferencia  de ese título que había dado en la universidad de Madrid en 1969  al poco del asesinato policial de Enrique Ruano  y que  se transformó en un acto antifranquista. Fue una época en la que sus conferencias además de interesantes,   eran para nosotros parte de la lucha por las libertades. Mi pareja desde entonces y yo tuvimos el privilegio de asistir a la que dio, no recuerdo el título, en la Facultad de Medicina de Granada y que fue posible porque el rector era Federico Mayor Zaragoza; había tanta gente que no se podía entrar al aula magna, pero tuvimos la suerte de que en el cortejo  con el rector iba  Encarnita que nos  vio y subió al estrado, después con nosotros subieron todos los que cupieron, fue un acto inolvidable en el que hicimos de fondo. Mi  hermana María Pilar también tenía su libro UN ESTUDIO SOBRE LA DEPRESIÓN  y mi padre también fue comprando libros de él.

En 1974 acompañé desde Sevilla a Isidoro Moreno a  dar una conferencia al Círculo Juan XXIII de Córdoba y el moderador era Carlos que estuvo muy cariñoso conmigo al reconocerme, pero tuve la osadía de hacer una réplica al conferenciante desde mi posición de apasionado  trotskista  que provocó una contraréplica argumentada de él sin ninguna piedad conmigo confirmando su fama de frío y duro. Llevaba razón, pero fue poco moderado y  me dolió, aunque aprendí mucho.

En 1982 siendo yo director de la Escuela de Magisterio de Córdoba organizamos una conferencia de José Luis L. Aranguren que presentó brillantemente él, luego fuimos a almorzar juntos  y  la conversación entre ellos me pareció  decepcionantemente trivial, casi de cotilleos, y para colmo se empeñó en probar el vino que nos ofrecieron  y rechazar dos botellas, que llevaba razón, seguro, pero me dejó mal sabor de boca.

Muchos años después coincidimos en el parador de Zafra, desayunando, me acerqué y le dio alegría verme, charlamos un buen rato, sobre todo sobre mi vida y finalmente le pregunté por su hijo Carlos del que no sabía nada desde hacía años, me miró con la agudeza que le caracterizaba para decirme con la voz quebrada que había muerto tras penosa enfermedad. Los dos nos emocionamos  y comprendí que además de un gran intelectual era un ser humano sensible.

Después he leído sus dos libros de memorias que son agudos como él y de una gran belleza literaria. Cuando murió en 2009, mi madre, que era un mes más joven que él, me recordó una frase que el había dicho sobre el hecho tener muchos hijos en esos años, como ambos tuvieron, “los hijos se tenían y punto” y que a ella le parecía una gran verdad. Desde  entonces los dos habitan en mi memoria compartiendo mi admiración aunque sea de modo muy diferente.

viernes, 14 de octubre de 2022

LA DERECHA Y LA MONARQUÍA



Un año más unos cuantos indeseables de derechas aprovechan el desfile militar de la fiesta nacional de España para abuchear al presidente del gobierno de España. Nada que objetar a ese uso maleducado y chabacano de la libertad de expresión de la que disfrutan en la democracia española, pero espero que sean conscientes de las consecuencias que tiene su actitud reiterada e indecente contra todos los presidentes socialistas elegidos por los españoles. Cuando gobiernan los suyos aplauden con pasión como si sólo los de derechas tuvieran derecho a gobernar España y es que la verdad, ellos están convencidos de que los de izquierdas somos unos indeseables que lo mejor es que estemos en la cárcel o las cunetas.

No voy a ponerme trascendente, todavía, porque como bien decía Alfonso Guerra: “Hay que poner las cosas en su sitio. Hay personas, algunas personas, que abuchean a un presidente y aplauden  a una cabra. Cada uno elige quien le representa mejor”. Esto puede resultar divertido si no fuera porque a continuación se rompen las manos aplaudiendo no solo a la cabra, sino a todas y cada una de las unidades de las fuerzas armadas. La cabra es una anécdota pero la apropiación simbólica de la monarquía y los militares no es inocente porque los de derechas y algunos militares no se recatan en la opinión de que los militares tienen “el sagrado deber” de intervenir autónomamente en defensa de la unidad de España que para las derechas es la única parte de la Constitución que parecen respetar, visto la indecente actitud en el cumplimiento constitucional de la renovación de los órganos de la justicia.

Su “amor apasionado” a la monarquía merece un párrafo aparte,  porque ellos la aman en la medida que esta se erija en bastión del conservadurismo de sus programas políticos conservadores  o fascistas, que de todo hay en la derecha española siempre añorante de un pasado glorioso e imperial que si bien dio algunos frutos memorables, sumió a la mayoría de la población en unas condiciones de vida miserables hasta hace bien poco tiempo. Por el contrario para la mayoría de los progresistas españoles, la monarquía tradicional que ellos aplauden es la responsable junto a la iglesia católica y los militares golpistas del atraso democrático que históricamente hemos sufrido los españoles y que culminó con el horror del golpe militar del 18 de julio de 1936 que parecemos ser incapaces de superar, aunque dimos un paso de gigante en la gloriosa, esta sí, Transición española que nos llevó casi sin sangre de una dictadura criminal a una democracia homologable en Europa. Si, tuvimos que pagar el precio de aceptar la monarquía que había impuesto el dictador, heredera de la tradicional, a cambio de que esta se modernizara y fuera constitucional, democrática y social y lo conseguimos superando nuestros prejuicios y aceptando una conversión  en la que  los más reaccionarios no creen.

Flaco favor hacen a España y a la institución monárquica que adoran, los que abuchean al presidente y se rompen las manos aplaudiendo al rey, porque este solo se sostiene en un pacto al que llegamos los españoles hace 44 años para romper nuestro sino trágico. Los progresistas vamos sintiendo cada día más que la monarquía es de la derecha y que es utilizada por la derecha como arma arrojadiza, con cualquier pretexto como este año con el retraso de menos de un  minuto en la llegada del rey y del presidente, hay que oír las estúpidas declaraciones de los políticos del PP y de Vox para comprender que para ellos la monarquía es un ariete contra el gobierno progresista que se remató con el esperpento de enfervorecidos monárquicos que protagonizaron los diputados voxistas llegando tarde a la sesión parlamentaria.

Para mí la monarquía es algo accidental  como la bandera, que respeto y acepto  para cumplir el pacto al que llegamos los españoles de izquierdas y derechas. Pido a los servicios de presidencia del gobierno que el próximo año   ordenen al chófer del rey que llegue un minuto después, para no dar pretextos a los que ahora se sienten orgullosos de ser fachas.