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miércoles, 29 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 24. CONVIVIR CON LA COVID-19.

 



Desde hace dos años la humanidad está padeciendo una enfermedad infecciosa peligrosa que al principio provocaba una  mortalidad alta entre los infectados, sobre todo en las personas ancianas, como yo,  y muy alta en inmunodeprimidas. Un coronavirus, desconocido hasta entonces, anda dando vueltas por el mundo y mutando continuamente para conseguir su objetivo vital que no es otro que reproducirse usando nuestros cuerpos para esa función.

El SARS-CoV-2  no es un asesino, sino un ser vivo luchando por sobrevivir. La Ciencia ya lo conoce bastante bien, tanto que en menos de un año hemos dispuesto de medicamentos antivirales y vacunas efectivas para impedir en gran parte los daños en nuestros cuerpos. Tardaremos seguramente algunos años en disponer de LA VACUNA DEFINITIVA o quizá nunca la consigamos, por lo que es imprescindible, si queremos sobrevivir  colectivamente, que aceptemos ya de una vez, que para frenar la expansión  de la pandemia tenemos que cumplir las instrucciones de salud pública que dan las autoridades sin hacernos los listillos y obligar a nuestros gobiernos a que ayuden de verdad a vacunar a todos en todo el mundo, mediante el mecanismo COVAX que tan rácanamente están apoyando algunos países; no hay otra manera de frenar la expansión de esta enfermedad.

El camino que queda es largo y yo he tomado la decisión de convivir con esta enfermedad. Esto no tiene nada de heroico es lo que llevamos haciendo desde siempre, si aprendimos a distinguir las plantas venenosas para no comerlas sin saber el porqué, si no bebíamos el agua de los pozos cuando aparecía el cólera, si nos lavamos las manos después de defecar y antes de coger los alimentos, etc…, ahora debemos seguir la vida  con la mayor de las alegrías y con las precauciones necesarias, que nos las dictan el sentido común y las recomendaciones de las autoridades.

La vida no volverá a ser la que era, ni antes era perfecta, ni ahora un desastre. Nunca  el hoy es igual al ayer, ni será igual al mañana, todo fluye y cambia y la felicidad está en adaptarnos a ese cambio continuo y hacer lo que tenemos que hacer incluyendo una cierta dosis de lo que queremos hacer, aunque para ellos tengamos que asumir algunos riesgos, como siempre.

Tras tanto tiempo de evitar la mayor parte de los contactos que antes teníamos sin darle mayor importancia: abrazos, besos, apretones de manos, charlas acaloradas,…, hay que dominar el miedo a la muerte y seleccionar la vida que queremos vivir asumiendo los riesgos de esa decisión.

Yo recuerdo el miedo paralizante en mi adolescencia cuando quería ligar con una chica, hasta que fui consciente de que lo peor que me podía pasar es que me dijeran que no, pero conozco alguno que todavía no se ha atrevido. Encerrarse de por vida, salir sólo lo imprescindible, por el riesgo de enfermar y morir  es una opción que solo deben tomar las personas inmunodeprimidas y a las que su médico se lo aconseje, los demás  hemos de salir ya y eso es lo que llevo haciendo desde hace tiempo para solo para hacer lo que de verdad quiero, para lo que me merece la pena correr el riesgo.

Estas Navidades estoy yendo un poco más allá y he participado en un maravilloso encuentro familiar en Córdoba, el vigésimo. Nos hemos reunido  37 familiares durante dos días con  test, mascarillas , aireación y todas las demás medidas de protección, porque para mí era necesario este encuentro y lo hemos pasado de cine.

El día de los inocentes, acompañado de 4 amigas, fui al  Teatro de la Maestranza donde con más de mil personas enmascarilladas disfrutamos de un maravilloso concierto de la  Orquesta West-Eastern Divan  dirigida por Pablo Heras-Casado. Setenta músicos , la mayoría jóvenes, interpretando el concierto para violín en re mayor opus 35  de Tchaikovsky y luego la sinfonía nº8 en sol mayor opus 88 de Dvorák,  es un placer sublime y  disfrutar de este privilegio merece correr un riesgo controlado.

La orquesta joven   de la Fundación Baremboin-Said,  me gusta tanto que asisto siempre  a sus conciertos y esta vez  me ha gustado aún más. Tras el concierto de violín, el solista Amaury Coeytaux nos regaló el dificilísimo andante de la sonata para violín nº 2 de J.S. Bach, demostrando su maestría.  Tras el descanso, un Pablo Heras-Casado, en estado de gracia, dirigió con todo su cuerpo una orquesta que supo estar a la orden,  emocionándome hasta lo más hondo. La despedida con el pasodoble  “Amparito Roca” de Jaime Texidor nos  ayudó a salir  eufóricos y con una sonrisa   de oreja a oreja, aunque la mascarilla no dejara verla.

Espero seguir disfrutando de la vida y de las cosas que verdaderamente merecen la pena. Os animo a hacer los mismo.

sábado, 25 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 23. RECUERDOS DE MI ABUELA PILAR



El primer recuerdo que tengo de ella es tras la muerte de su marido, el abuelo José María Casado, tendría yo unos seis años. Vivía en la avenida del Generalísimo nº6, antes avenida de Canalejas y ahora Ronda de los Tejares. Siempre iba con mis padres y su piso tenía un salón muy luminoso que daba a la avenida, orientado al sur y presidía un piano, porque ella había estudiado la carrera de piano completa y lo tocaba de vez en cuando. Luego recuerdo un pasillo muy largo y al fondo su dormitorio con dos camas muy altas, o al menos me costó mucho trabajo subirme a la que había sido de mi abuelo, una noche que dormí allí con ella. Me gustaba el salón porque, mientras los mayores  hablaban de sus cosas, yo me entretenía mirando por el balcón a la avenida que siempre tenía movimiento y animación, era un no parar de personas, y sobre todo porque en la acera de enfrente, delante de los almacenes Fuentes Guerra, estaba la parada  de autobuses más concurrida de Córdoba. Su dormitorio me gustaba casi más porque no había nadie, daba al norte y si mirabas para abajo estaba el patio de maniobras de Almacenes Roses,  donde no paraban de entrar y salir vehículos y se oía el sonido chirriante de cortar hierros, pero si mirabas para arriba se veía el borde de la Sierra y especialmente las ermitas.

Era una abuela más mayor y  más pequeña que Juana, nos tenía un amor incondicional a los nietos que para ella éramos los más guapos e inteligentes del mundo,  una abuela como dios manda. Hicimos con ella un viaje de ida y vuelta a Huelva, unos 500 km, para el acto solemne de la confirmación de los votos religiosos  de su hija Fernanda, fue digno de Berlanga: no sé  cuántos íbamos en la furgoneta  DKV, creo que más de una docena entre adultos y niños, pero ella iba cómodamente sentada sobre un cojín de lana en una silla baja con asiento de  enea, que  mi padre ató hábilmente a la estructura metálica del asiento trasero, que tiempos.

Cuando ella tenía unos 82 años vivía  con su hija Goyita en el 2ºA del nº 5 de la calle Burell, también en Córdoba,  y resultó que mi tía decidió irse a Francia a aprender francés y el “Consejo de familia” acordó que no podía quedarse sola cuando se iba Carmen,su asistenta, y le ofrecieron que eligiera entre dos nietas mayores y ella decidió que  estaba de acuerdo en tener compañía pero prefería que fuera yo, un poco más chico con 13 años. No es que yo fuera su “ojito derecho” es que ella era muy inteligente y no quería nadie que hiciera de espía, se metiera en sus cosas y la controlara sobre todo en la comida, pues era diabética y golosa; me conocía suficiente para saber que yo tenía un precio que ella estaba dispuesta a pagar: la libertad y la comida. Me acomodó en la habitación de servicio que tenía un cuarto de baño dentro, una ventana que daba al sur  y otra  al patio de luces desde el que podía ver su dormitorio; para un niño que compartía dormitorio con dos hermanos y  una casa con una patulea, aquello era el paraíso con mesa propia, flexo y una radio nueva que mi tía le había regalado a ella y que me cedió para sellar el compromiso.

Estrené adolescencia con derecho a vida privada y poder estudiar oyendo música y  viendo la luna desde la cama. Mis obligaciones comenzaban al volver del colegio por la tarde, cuando tras merendar en casa me iba a la de la abuela, charlábamos un ratito y ella se iba a su cuarto a rezar rosarios delante de una gran vitrina con sus santos favoritos y yo a estudiar; al poco la cena que  hacíamos juntos, casi siempre era huevo pasado por agua, que le salían magistralmente en su punto rezando dos avemarías desde que arrancaba a hervir, y salchichón  y queso con pan bombón de La Purísima. Todos los días Carmen le traía, del Economato de los Ferroviarios, medio cuarto de salchichón Rolpho recién cortado que nos repartíamos amistosamente, un vaso de leche caliente y una torta apestiñada completaban la colación, una maravilla gourmet, luego le daba un beso y ella a su cuarto y yo al mío. Por la mañana  casi nunca la veía y camino de mi casa para desayunar, por encargo de mi madre solía pasar por el despacho del Horno de la Cruz en  San Miguel, que sigue  allí,  para recoger una docena de tortas pujadas que siguen siendo una maravilla. Siento que el último recuerdo que tengo de ella fue triste, porque cuando murió tenía yo 17 años y  me tocó ayudar a bajar su ataúd por una escalera imposible.

Ella me enseñó muchas cosas y sobre todo a como hay que tratar a los nietos para ganar su lealtad y así sortear mejor el exceso de celo que a veces tienen los hijos. 

lunes, 20 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 22 “AMANECER CÓSMICO”

 



El próximo viernes 24 de diciembre, Nochebuena, a las 13,20 horas contendré la respiración  mientras desde el puerto espacial de Kourou en la Guayana francesa despega el cohete europeo Ariane 5, que con sus dos potentísimos propulsores de pólvora e hidrógeno líquido, impulsa una carga preciosa  para la humanidad, el Telescopio Espacial James Webb( JWST, por sus siglas en inglés) hasta alcanzar los 11km/s, velocidad de escape de la atracción gravitatoria terrestre, en aproximadamente 130 segundos y luego arderán las dos fases que restan. Este prodigio de la ciencia y la tecnología humana ha tardado 25 años en ser construido, es fruto de la colaboración entre la NASA, Canadá y los 22 países europeos que forman parte de la Agencia Espacial Europea(ESA) que han financiado  los nueve mil millones de euros invertidos y  aportado el trabajo de sus científicos y técnicos, en el caso español destacadamente los del Centro de Astrobiología y de Airbus España.

Si todo sale bien en esos primeros minutos y en su azaroso paso por la basura espacial que nos orbita, la cabeza del cohete  con el JWST plegado en su interior pero sin el pesado carenado protector, iniciará un viaje de millón y medio de kilómetros hasta llegar al segundo punto de Lagrange donde quedará en órbita alrededor del sol a unos 149 millones de kilómetros de él y comenzará el despliegue  del telescopio que  si no hay contratiempos nos permitirá ver lo que nunca hemos podido ver con los instrumentos disponibles, ni siquiera con el telescopio Hubble que orbita a 600 km de la Tierra.

Siempre he sentido pasión por los cohetes de los que llegué a fabricar  alguno en mi adolescencia con mi amigo Antonio, pero no voy a cansaros con detalles del cohete o de los instrumentos  que lleva y que los periódicos han explicado en estos días, sino en el profundo significado de esta expedición científica sin entrar en más detalles, entre otras cosas porque en física llegué hasta  Newton , de la relatividad de Einstein comprendí lo justo  y de la mecánica cuántica de Planck, nada. Me consuela que se dice que dijo el premio nobel Richard Feynman: “Si crees que entiendes de mecánica cuántica es que no entiendes de mecánica cuántica”.

El espíritu  científico o descubridor se sustenta en una ambición humana sin límites  por el conocimiento que nunca es suficiente. El hombre una vez que sube a la primera colina y atisba el horizonte siempre quiere ir más allá, hacia lo desconocido, luchando contra la advertencia mitológica de Hércules “Non terrae plus ultra” que fijó en las columnas que puso en el estrecho de Gibraltar para indicar que era el fin del mundo. Por contra   “PLUS ULTRA” es el lema que empezó a usar en  su escudo el emperador Carlos en 1516 , simbolizando el arrojo español de acometer empresas  en el límite del conocimiento, como la de Colón en 1492 y eso que todavía  no  se había iniciado la vuelta al mundo de Magallanes-Elcano. Luego, salimos a orbitar, para en 1969 saltar a la Luna que pisamos a las 3,56 de la madrugada del lunes 21 de julio. Tras gran cantidad de sondas conocemos mucho de nuestro sistema solar y sus planetas  preparando el salto a Marte…y más allá (plus ultra)

La foto que muestra  la luna en cuarto creciente la hice yo hace 4 años a pulso con mi modesta cámara Sony  y en ella podemos ver cráteres con cierta definición, pero claro es que la luna estaba sólo a unos 300.000 kilómetros, un segundo-luz, los telescopios terrestres nos permiten explorar el espacio, cada vez más lejos. Los telescopios orbitales como el Hubble aún más lejos, pero como no es suficiente para  llegar a ver con  claridad el inicio del universo, la primera luz que apareció cien millones de años tras el Big Bang, con todo lo que ello conlleva, la humanidad ha creado este instrumento científico espacial que con una sensibilidad  cien veces superior al Hubble en los espectros infrarrojo y ultravioleta , nos permitirá verlo, o no, lo que es seguro es que abrirá las puertas a nuevas preguntas sin respuesta que nos harán dar en el futuro más pasos en nuestra lucha contra la ignorancia.

Ojalá fuéramos capaces de cooperar también para acabar con el hambre, la guerra, la injusticia, la opresión y la  desigualdad.  Feliz Nochebuena.

jueves, 16 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 21. RECUERDOS DE MI ABUELA JUANA



 Mi abuela materna, a la que debo el nombre, era una mujer imponente, por su porte elegante, por su tamaño, al menos así  la recuerdo, y sobre todo porque transmitía autoridad y firmeza sin alzar la voz nunca. Recuerdo que de chico no le tenía miedo pero si un poco de respeto, por lo que procuraba pasar desapercibido en su casa que era grande, con zaguán,  fresco patio de mármol y escalera monumental  con alfombra en invierno, que yo ascendía poco a poco, sin dar saltos,  hasta llegar a una puerta con cristales que daba acceso a la vivienda  propiamente dicha ,que tenía calefacción central lo que no era común en Córdoba y muchas alfombras.

 De niño la veía frecuentemente porque la casa estaba en la calle Diego León, enfrente de nuestro piso de la calle  de la Plata, al otro lado de la plaza Mármol de  Bañuelos y porque además  diariamente dos de mis hermanos comíamos allí. No me gustaba demasiado ir porque todo era mucho más formal y porque allí vivían mis primos que se comportaban con mucha más desenvoltura que yo, pero la comida era buena, casi siempre cocido de garbanzos, y la casa estaba llena de objetos preciosos.

Recuerdo como si lo estuviera viendo ahora, el día que curioseando  por la casa me asomé donde no debía y vi  algo que me impactó. Yo pensaba que tenía el pelo muy corto porque siempre lo llevaba recogido  de una manera original, como Olivia de Havilland a la manera cordobesa, estilo Julio Romero de Torres. La sorprendí con la melena  suelta y hasta casi la cintura, desplegada sobre el peinador que cubría su espalda; ella me vio en el espejo  y sonrió. Luego supe que no podía subir los brazos y peinarse sola, por lo que por las mañanas venía una peluquera a hacerlo.  

Los nietos pasábamos quincenas con los abuelos maternos en Alizné, una finca deliciosa pues a los placeres del campo añadía la ausencia de electricidad y una playa en el pantano de la Breña. Normalmente éramos seis niños: tres hermanos y tres primos. Era verano y lo pasábamos muy bien pues ambos que tenían ya más de 65 años con la tía Nati de unos 40, se ocupaban de nuestro entretenimiento formativo. Tras desayunar la acompañábamos al huerto, que estaba a medio kilómetro, nosotros portando cestos para recoger las verduras que ella iba cortando para la comida del día, luego jugábamos un rato en un arenal que había al lado de la alberca con los niños de Juan el pastor-hortelano.

Entre sus prioridades estaba el que comiéramos bien, pues como todas las abuelas de la época desconfiaban  de la capacidad de sus hijas de alimentarnos como dios manda, yo creo que incluso nos pesaban antes y después como a los animales, pero no estoy seguro. Lo que la hacía singular a mis ojos y muy diferente a otras abuelas era que cazaba perdices y conejos con su propia escopeta del calibre 20, menor que la de mi abuelo que era del 12 pero una verdadera escopeta de dos cañones, y además me enseñó a disparar sobre un blanco, aprendiendo a apoyar bien la culata para aguantar el retroceso.

Ahora bien, maestra era en el arte del toreo, se le notaba que era hija de Rafael Guerra “Guerrita”, y algunas tardes practicábamos su tauromaquia en una pequeña plaza de toros que improvisábamos entre rocas y cañahejas secas (Ferula communis L.), hasta con sus burladeros. Ella muy seria nos enseñaba a plegar el capote sobre el cuerpo, a hacer el paseíllo, a torear de capa o con muleta, incluso a poner banderillas y a dejar el estoque en todo lo alto, acertando en el agujero que había en el corcho  que unía los cuernos que por turnos llevaba el de nosotros que hacía de toro bravo.

Cuando tocaba baño ella personalmente nos restregaba sin piedad el cuerpo con la esponja, por todas partes, hasta que un día cuando yo ya tenía vello en el pubis le dije: “abuela, creo que ahí debo lavarme yo”, ella me miró  y dándome la esponja me dijo: “llevas razón”.

El atardecer era siempre mágico pues disfrutábamos de la puesta de sol rezando el rosario que ella dirigía, con sus letanías en latín, sentados en una terraza grande que dominaba el embalse, viendo el retorno de los patos y la aparición de Venus.

Mi infancia son recuerdos como estos que iré de vez en cuando escribiendo, pero hoy solo iba a hablar  algo de Juana, mi abuela, mi madrina, una mujer de armas tomar y si crees que  exagero puedes verla en toda la plenitud  de sus cincuenta años en el cuadro que le  hizo el joven pintor cordobés  Rafael Serrano Muñoz. 

jueves, 9 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 20. Y DIGO YO

 


Ser viejo tiene muchas ventajas  y entre ellas yo creo que la más importante es disponer de mucho tiempo para filosofar dialogando o dicho de otra manera, para discutir y a ello nos dedicamos con empeño Lola, mi mujer, y yo, sobre todo cuando el frío nos reúne en la mesa camilla.

Esta vez ha sido en torno a una noticia de este puente que habrá pasado desapercibida para muchos, entre tanto fasto constitucional o andalucista, variantes del virus, volcanes o tambores de guerra cada vez más cercanos. Para nosotros, que  se hayan encontrado restos de cocaína, en diez de los once baños del edificio de Westminster  que están para uso exclusivo de los parlamentarios o sus visitas, ha sido LA NOTICIA de la que ha derivado una discusión que concluye con este artículo ideado al alimón.

La noticia en realidad no lo es, porque no tiene nada de nuevo saber que los poderosos casi siempre han tomado cocaína, alcohol u otras drogas, dipsómanos fueron Trajano y Churchill y como fueron grandes dirigentes nadie los recuerda como borrachos, pero verán que  el asunto da de sí, si tenemos en cuenta el agravio comparativo que sufrimos las personas tratadas como súbditas en este asunto, por el abuso histórico de los poderosos que practican sin medida “vicios privados, públicas virtudes”, claro que por nuestro bien como bien explicó Bernard de Mandeville en “La Fábula de las abejas”  .

Los ciudadanos sabemos lo importante que es preservar la integridad física y mental para  tener un comportamiento juicioso, y por eso cumplimos las normas aprobadas por parlamentarios que nos prohíben conducir vehículos, ahora incluso bicicletas, bajo los efectos del alcohol y otras drogas. Nos  sometemos mansamente a controles aleatorios para detectar en nuestros cuerpos restos de esas sustancias aunque no estemos infringiendo ninguna norma de tráfico, aceptando resignadamente que nos controlen preventivamente y nos multen sumarísimamente, pero ¿porque tenemos que aceptar que personas que están bajo la influencia de la cocaína tengan voz y voto para decidir cuestiones que afectan a nuestras vidas?,¿no decidirían entrar en la guerra de Irak tras la ingesta de algún alucinógeno que les hizo ver en su “viaje” las famosas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron?, no, no es justo.

Y DIGO YO,  ¿no sería justo que en  correspondencia con nuestra mansedumbre, los parlamentarios se sometieran a un control antidrogas  preventivo antes de aprobar las normas que conducen nuestras vidas?. Nuestra propuesta es muy equilibrada porque el control obligatorio sería solo para asuntos vitales del orden del día y para los demás  solo aleatorio como hacen con nosotros los agentes de tráfico. En los controles obligatorios , una tasa equivalente a la que conlleva la pérdida del permiso de conducir, supondría el no poder participar en la sesión y  la inhabilitación perpetua del parlamentario para el desempeño de cualquier cargo público, porque ellos deben ser ejemplares en el cumplimiento de las normas. Para los demás casos habría que diseñar un sistema punitivo proporcionado  seguramente con su tarjeta de puntos como la que castiga nuestro comportamiento en el Reglamento General de Circulación.

Si nosotros drogados no podemos conducir nuestros coches, ellos tampoco deben conducir nuestras vidas bajo los efectos de las drogas.

La foto la hice yo en la visita que hice a Westminster en 1989.

viernes, 3 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 19. 4 DE DICIEMBRE 1977

 



Hoy hace 44 años que los andaluces nos lanzamos a la calle en manifestación para reclamar autonomía plena.  Las calles y plazas de las principales ciudades se llenaron con hombres y mujeres que seria y festivamente reclamábamos nuestro sitio al sol.

Una vez conseguida la amnistía y la libertad empezamos rápidamente a ejercerla para que en el debate constitucional, no quedáramos como una región  de segunda que era el lugar que se nos reservaba a las regiones que por culpa del golpe de estado de 1936 no teníamos aprobado nuestro Estatuto de Autonomía en la República.

Era un día que amenazaba lluvia  y nuestro compañero diputado Rafael Vallejo fue el encargado en Córdoba de organizar la manifestación,  en la que participaron todas las fuerzas políticas que ya tenían diputados  y senadores  por la provincia desde el joven socialista Manuel Gracia a los mayores Ignacio Gallego y mi admirado Matías Camacho, orgulloso presidente del Psoe cordobés.

Se opusieron los franquistas de  Fuerza Nueva que incluso llegaron a hacer amenazas a los manifestantes, yo los vi y reconocí. En la Victoria desde algunos balcones se abucheaba y también hubo disparos de aire comprimido que hirieron a algunos manifestantes con la pasividad de la policía que brilló por su ausencia.

Yo estuve allí, bajo la pancarta de la UGT, mi sindicato y por cuya militancia había sido despedido de la universidad el año anterior y el servicio de orden era de viejos militantes políticos y sindicalistas. Solo he encontrado la foto que encabeza este artículo, aunque hice varias.

En Córdoba todo salió bien, incluso no recuerdo que llegara a llover, pero  en todos lados hubo amenazas de los fascistas y en Málaga fue asesinado el joven sindicalista de CC.OO Manuel José García Caparrós, abatido  a los 19 años por disparos de un desconocido sin duda al amparo de la pasividad policial.

Los andaluces forzamos que la Constitución  Española que  aprobamos en referéndum un año después fuera claramente autonomista, es verdad que exigía unas condiciones difíciles de alcanzar para las que , ironías de la lengua política, no eran consideradas  “comunidades históricas”, pero finalmente lo conseguimos.

Entonces  y ahora con el mismo espíritu que nos hace luchar por dignidad porque los andaluces no nos creemos más que nadie pero tampoco menos.

domingo, 28 de noviembre de 2021

BREVERÍAS 18 , AMNISTÍA Y LIBERTAD


Estoy en profundo y total desacuerdo con los que desprestigian políticamente la transición democrática y sobre todo a los que quieren anular la ley de amnistía de 1977 para supuestamente, de acuerdo con sus declaraciones, dar respuesta a los derechos a la verdad, justicia y reparación que poseen las víctimas de la dictadura franquista. Soy un español de 69 años orgulloso de haber participado activamente en aquella operación pacífica de conquista de las libertades que hoy es conocida como Transición Democrática y me emocionó y aun hoy me emocionan las palabras de Marcelino Camacho en las Cortes que aprobaron dicha ley de amnistía: “…La pieza capital de la política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía…¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez y para siempre?”.

En aquel momento la inmensa mayoría de las víctimas y verdugos de la guerra civil y la dictadura y sus hijos estuvimos de acuerdo en que era necesario borrar los delitos cometidos en el pasado para tener un futuro democrático en común y salir de 150 años de guerras civiles y golpes de estado. Si, olvidar el genocidio de miles de republicanos en la ciudad de Córdoba  tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936; en 1977 todavía no sabía yo que tenía un tío enterrado en una fosa común del cementerio, eso lo supe solo hace 8 años y todavía sigue sin desenterrar. Si, olvidar otros genocidios parecidos en miles de ciudades y pueblos de España a manos de los golpistas. Si, olvidar  los asesinatos de miles de españoles considerados de derechas en las zonas donde no triunfó el golpe por parte de desalmados armados se proclamaran de la ideología republicana o de izquierdas que fuera. Si, olvidar a los miles de asesinatos de sacerdotes y religiosos por el “gravísimo delito” de ser católicos. Si, olvidar los asesinatos intencionados de civiles en los bombardeos sobre ciudades por parte de los golpistas o de los defensores de la República. Si, olvidar, olvidar y olvidar  tanto horror para podernos fundir en miles de abrazos de reconciliación, ¡nunca más otra guerra civil!.

Lo hicimos porque como decía el editorial de El País del 15 de octubre de 1977:“La España democrática debe, desde ahora, mirar hacia adelante, olvidar las responsabilidades y los hechos de la guerra civil, hacer abstracción de los cuarenta años de dictadura. La mirada hacia el pasado sólo debe tener como propósito la reflexión sobre las causas de la catástrofe y la forma de impedir su repetición. Un pueblo ni puede ni debe carecer de memoria histórica; pero ésta debe servirle para alimentar proyectos pacíficos de convivencia hacia el futuro y no para nutrir rencores hacia el pasado.”

Soy un defensor activo de la recuperación de la memoria  histórica  y de que los historiadores sigan haciendo su trabajo, que hay mucho hecho y publicado afortunadamente, para que todos los que quieran, puedan saber lo que ocurrió, incluso con nombres y apellidos porque como bien decía Carlos Castilla del Pino “los asesinos tenían nombres y apellidos” y él no descansó hasta que no supo y publicó el nombre de quien fue el responsable de los  milicianos que asesinaron a su familiares, pero no necesito que nadie sea enjuiciado  ahora por esos delitos, me conformo con saber la verdad de lo que pasó; que en mi caso ya conozco casi al completo.

No hay nada, a mi juicio, en la ley de amnistía de 1977 que impida,  sin acudir al derecho penal, restaurar el honor de las víctimas , indemnizar a sus herederos y recuperar los patrimonios perdidos, y si  lo hay, bastaría con reformar solo lo necesario o un poco de generosidad. Desde luego tampoco hay  nada que impida localizar y recuperar los miles de cadáveres de fosas comunes y trabajar seriamente para que sus familiares los reconozcan y les den el entierro que deseen al lado de ellos. Se pueden cambiar los nombres de las calles,  a pesar de la torpeza con la que se han aplicado las leyes de memoria, porque basta con que lo decida por mayoría simple el  ayuntamiento. Nada impide que al igual que la iglesia católica honra a sus muertos como “mártires de la fe”, otras asociaciones pueden hacerlo con los suyos con ritual que tengan, sin que nadie deba molestarse.

Nada impide tampoco que se denuncie públicamente las fortunas que se hicieron  por parte de notables franquistas con el robo a los perdedores de la guerra o con la explotación criminal de presos políticos, y se haga un esfuerzo por el Estado para expropiar esos bienes como se ha hecho con el Pazo de Meirás o al menos para que sus descendientes se avergüencen  del origen de sus fortunas.

Pretender romper la reconciliación nacional que conseguimos tras nuestra lucha, cuando en todas las manifestaciones gritábamos  “AMNISTÍA Y LIBERTAD”, un grito que todavía resuena en mis oídos, es un error grave por parte de políticos que deberían esforzarse por resolver nuestros problemas, que nos desbordan y agobian, y no crear los que  no existen.