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jueves, 27 de enero de 2022

BREVERÍAS 29. MI ABUELO ENRIQUE-1



Enrique Salinas Anchelerga, mi abuelo materno, tenía unos 50 años cuando Rafael Serrano Muñoz lo pintó en el cuadro que encabeza este artículo. Encargó al pintor tres cuadros , uno de su mujer, otro de sus tres hijas y finalmente este y sé da la circunstancia que en 1950 cuándo dejó de ser presidente de la Diputación de Córdoba,  encargaron al mismo  artista que pintara su retrato y como él no quisiera posar hizo una copia de este . Me parecía mucho más joven, guapo y simpático que otros abuelos que conocía, creo que porque sabía conducir, montar a caballo, cazar, leer, jugar al ajedrez, vestir con elegancia y fumar mucho, bueno, en eso era igual a los demás.

El me conoció unos diez años después, en 1952 a raíz de mi nacimiento, pero yo a él tardé un poco más, de hecho mi primer recuerdo es que nos llevó de paseo a algunos nietos en un flamante Seat-1400 familiar que le acababan de entregar y que sustituía al fin al Peugeot-301 que había comprado en 1935, con el que viajó a San Sebastián con su mujer y sus tres hijas. Los militares se lo requisaron tras el golpe del 36 y al final de la guerra lo recogió de la chatarra y bajo la dirección de su cuñado Rafael Eraso se lo reconstruyeron, pues entonces no había forma de comprar un coche nuevo, ni teniendo dinero. Tendría yo unos 5 años, me colocaron en la parte trasera, el coche olía a nuevo, a plástico y a pegamento, yo miraba adelante, atrás y hacia los lados asombrado de las vistas, tanto que me mareé y vomité, no sé si dentro o fuera, pero siempre que me subía en ese coche me olía a vómito.

Ese mismo año, creo, fui por primera vez a los toros y fue con él. Me recuerdo cogido de su mano por el callejón camino del patio de cuadrillas como si fuera paseando por un bosque de piernas. Los toreros mientras hablaban con él me acariciaban la cabeza e incluso me daban tironcitos de orejas, cosas que no me gustaron nunca. Luego nos subimos al palco que me pareció altísimo, tanto que me daba un poco de vértigo. Envuelto en el humo de su puro disfruté como el enano que era y me hice taurino para siempre, de lo que hablamos solo recuerdo que me dijo que un novillo negro con manchas blancas que le señalé, en realidad los aficionados decíamos que era “burraco”.

Almorcé muchas veces en su casa de Córdoba y recuerdo que comía moderadamente, pero en la mesa tenía sus privilegios, todos solíamos comer cocido de garbanzos con su pringá y a él le sustituían esta por un minúsculo filete de ternera.

En el campo pasé temporadas con él, en un paraíso llamado Alizné que creo que conserva el nombre de una alquería musulmana que fue entregada como señorío por Fernando III a uno de los conquistadores de Córdoba. Los niños normalmente estábamos bajo el imperio de las mujeres pero él nos dedicaba algún tiempo. La casa dominaba el pantano de La Breña al que bajábamos a bañarnos a media mañana hasta que el abuelo nos llamaba con un cuerno de caza para subir a almorzar. El sonido era bellísimo y su eco se repetía varias veces rebotado en las colinas que rodeaban el embalse. Nadie más tocaba ese instrumento y desde luego a él no le gustaba ningún tipo de música a diferencia de mi padre.

En invierno también íbamos a Alizné supongo que en navidades o semana santa y a los abuelos le gustaba cazar perdices con reclamo. Samuel, el guarda, vivía con Pepita, su mujer, en una casa adosada a la nuestra en la que siempre nos daban agua cuando llegábamos sedientos, a espaldas de la abuela que no quería que bebiéramos  antes de comer porque  a su criterio nos quitaba el hambre y dificultaba sus planes de engorde. El guarda criaba las perdices en jaulas de alambre que ponía unas horas al sol colgadas de alcayatas en la fachada sur. Me gustaba verlas sobre todo cuando las cogía suavemente para recortarles un poco el pico y las uñas, él me explicó que era necesario porque les crecían mucho y no las gastaban como cuando estaban libres. A veces me dejaba ponerles trigo en los comederos y agua en los bebederos. Esta modalidad de caza hoy está muy restringida y se basa en que esos machos criados en jaulas y adiestrados son usados como reclamo para atraer a otros machos. A veces mi abuelo me llevaba con él al puesto , un chozo sencillo que con vegetación le  habían preparado, como el balconcillo enfrente de la tronera para colocar la jaula. Llevábamos lectura, él se sentaba en su taburete plegable, yo en el suelo y a esperar en silencio a que nuestro pájaro cantara, a que un macho libre respondiera al reto, a que se acercara lo suficiente pero no tanto. Normalmente me quedaba dormido con la cabeza sobre las piernas de mi abuelo y solo una vez recuerdo que disparara. Continuará…

viernes, 21 de enero de 2022

BREVERÍAS 28 LENGUAJE INCLUSIVO, SI…PERO

 



“Somos mujeres, somos lingüistas, somos muchas y decimos basta”, este es el título de un libro recién publicado de Carmen Junyent, profesora de la Universidad Autónoma de Barcelona, y otras 69 lingüistas que argumentan contra la imposición de un determinado tipo de lenguaje inclusivo desde instancias de poder, pese a que esté encaminado al objetivo explícito de visibilizar a las mujeres y de esa forma ayudar a conseguir la igualdad.  Y se oponen porque creen que es contraproducente.

Avanzar hacia la igualdad real de las mujeres en una sociedad aún machista es un objetivo que comparto,  por ello apoyo la mayoría de las acciones que promueven mis amigas y hermanas feministas, pero debo reconocer que  esta empezó a rechinarme pronto pues transformaba en farragosos los discursos y los textos con el desdoble sistemático de expresiones( os,as) para evitar emplear el masculino plural que en español incluye a todos, aunque si me parecía justo que si “una  mujer médico” quería ser  “médica” pues yo la llamaba así, como siempre las mujeres que habían ejercido el magisterio  eran maestras. Mi propia hija prefería entonces ser “la ingeniero” y no “la ingeniera”, lo que no me gustaba pero me parecía aceptable porque  yo en gramática soy muy antiguo, de Nebrija, y prefiero definir el género por el artículo y no por la desinencia. Pronto nos acostumbramos a decir “jueza”, “alcaldesa”, “rectora” o “vicepresidenta”, a medida que las mujeres ocupaban esas posiciones antes reservadas a los hombres.

Como no es un asunto del que sepa mucho, decidí consultar la opinión de algunas amigas y amigos, que pensé que podrían tener un criterio definido, remitiéndole una noticia sobre el libro a 42( 31 mujeres y 11 varones), Me han respondido18 mujeres y 5 varones, algunos expertos en la materia, y me han enviado  opiniones razonadas y ejemplos, con los que se podría hacer un pequeño ensayo;  gracias amigos. Una mayoría muy amplia concluye que pese a compartir el objetivo de la igualdad  el lenguaje inclusivo propuesto con sus duplicaciones, dificulta la comunicación y es contraproducente al objetivo de la igualdad pues favorece la crítica.

El origen de la promoción del lenguaje inclusivo estuvo en los movimientos feministas norteamericanos y específicamente en español a partir de 1973 cuando Delia Esther Suardiaz  publicó su tesis de maestría en la universidad de Washington “Sexism in the spanish language”, ella considera que “todas las lenguas son sexistas   porque el patriarcado es mundial” y que “el lenguaje sexista invisibiliza a la mitad de la humanidad” . Desde entonces las feministas entienden que el lenguaje solo es inclusivo si tiene referencias expresas a las mujeres,  únicamente a través de palabras de género femenino o en todo caso con términos que eviten el uso genérico del masculino, que a su juicio nació en nuestro idioma para invisibilizar a las mujeres y reforzar el patriarcado.

He leído bastante y sinceramente no he encontrado ningún argumento de peso que permita sustentar esta  interpretación genética, más bien la contraria. El indoeuropeo , idioma primigenio del que deriva el español, tenía solo dos géneros, uno para seres animados y otro para los inanimados y hace unos cinco mil años a causa de la importancia indudable de las mujeres y las hembras, se creó el género femenino para  distinguir (no es lo mismo tener 20 caballos que 2 caballos y 18 yegüas) y  consecuentemente el genérico inicial de los seres animados sin dejar de ser genérico pasó a ser considerado masculino por oposición al nuevo femenino. Es decir que el genérico masculino no es fruto del patriarcado sino de la visibilización de las mujeres y las hembras.

A pesar de ello las duplicaciones con mesura están aceptadas por la Real Academia y  ya en 1492 en el Edicto de Granada para la expulsión de los judíos se usa para que no quede duda de que se tenían que ir todos y todas cuando dice: “Mandamos a todos los judíos e judías de qualquier hedad que sean e biben e moran e están en todos los sitios de nuestros reinos y señoríos,…salgan de todos nuestros  reinos e señoríos con sus hijos e hijas, criados  e criadas o familiares judíos, así grandes como pequenos, de cualquier hedad que sean…”

Concluyendo, que me alargo demasiado. El idioma español  no corre peligro con esta iniciativa de tratar de promover  un determinado concepto de lenguaje inclusivo , porque el idioma es una construcción de los hablantes no de los poderes que puedan implantar o recomendar un uso u otro; él mismo por su historia atesora una sabiduría interna como si tuviera un genio que lo va modificando y puliendo desde hace miles de años. Esto lo aprendí leyendo hace años EL GENIO DEL IDIOMA  de Alex Grijelmo  que sigo regularmente en prensa y que recientemente ha publicado PROPUESTA DE ACUERDO SOBRE EL LENGUAJE INCLUSIVO en el que hace 36 propuestas que deberían ser tenidas en cuenta si queremos pacificar un asunto que no merece un enfrentamiento y menos entre los que apoyamos la igualdad.

Por mi parte seguiré feminizando el lenguaje que uso todo lo posible sin caer en el ridículo y sobre todo oyendo y leyendo a las mujeres para que lo que cuente en el futuro tenga en cuenta su aportación a la cultura, tan ocultada en el pasado. Confío que el Genio del español sea benévolo y  ayude a los hablantes a aceptar esa mayor visibilidad femenina.

jueves, 13 de enero de 2022

BREVERÍAS 27. " MI PATRIA ES EUROPA "



La patria es nuestra tierra natal o adoptiva, por la que  hay que estar dispuesto a dar la vida ya que ella es la que nos protege. Apelar a la defensa de la patria ha funcionado siempre y ese sentimiento, yo creo que natural, nos ha llevado a seguir a los jefes hasta la muerte, normalmente de nosotros , no de ellos que suelen estar en la retaguardia. Me encanta que la palabra patria, que proviene del griego patrída, haya permanecido casi con el mismo sonido en  latín, francés, italiano, gallego, catalán, corso y español.

Siempre he sido un patriota, al menos desde que tengo memoria. De niño, la patria debía ser mi familia porque me lanzaba en tromba a la defensa de  mis hermanos o padres si los veía amenazados por cualquier persona de fuera de esa patria. Recuerdo una vez que oí una conversación de una tía mía con su madre en la que criticaba a mi padre;  encendido la interpelé,  con los brazos en jarras, afeando su conducta de forma desafiante con la frase: “delante mía no te metas con mi padre”. Luego, a medida que lo necesité, fui ampliando las fronteras de lo que consideraba mi patria, al colegio, a mi barrio, a Córdoba, a Andalucía, a España y finalmente a Europa. Si, yo considero que hoy mi patria es Europa, porque es en ella donde puedo ser libre, con derechos y seguridad y ya tiene hasta una bonita bandera y un bellísimo himno. Ya me gustaría extender mi patria al mundo entero.

El mundo está siempre en permanente estado de amenaza o de guerra abierta. Ahora mismo basta con mirar la situación en Ucrania y otras repúblicas exsoviéticas;  en África: el Sáhara Occidental y otras más lejanas tanto en el Sahel como en Sudán, Etiopía, Somalia; en Asia con Siria, Yemen y todo el oriente medio,  sin olvidar Afganistán, Cachemira, a los tamiles, Birmania, China contra Taiwan, etc. Luego están los conflictos eternos sin resolver en cada uno de los  estados que permanecen larvados a la espera de que alguien los agite para que pasen a ser conflictos abiertos, como la frontera entre Marruecos y Argelia, Los Balcanes, etc.

Y en medio de todo, Europa,  mi patria, la que formamos los 27 estados de la Unión Europea, que siendo la mayor potencia económica mundial carece de fuerza para hacer valer sus posiciones en política internacional , somos un enano político y militar pese a tener muchos ejércitos que carecen de capacidad suficiente para competir con las verdaderas potencias mundiales que son USA, China y Rusia. Eso sí, tenemos una potente industria armamentística que se lucra armando a los contendientes de guerras lejanas , más del 25% de las ventas mundiales. Gastaremos este 2022 más de  200.000 millones de € en defensa  y mantenemos ejércitos con más de millón y medio de efectivos, pero somos conscientes de que como estamos completamente descoordinados  no seríamos capaces de defendernos sin la ayuda americana y por lo que vamos viendo USA en todo va  a lo suyo y lo mismo  nuestros interese chocan con los suyos y claramente no seríamos un adversario para ellos.

“Europa está en peligro…” dijo Borrell, parafraseando el grito  que los emisarios de los alcaldes de Móstoles  que en 1808  iban llevando su bando contra los franceses por toda España,  al presentar su Brújula estratégica  que pretende fijar una posición común sobre las amenazas geopolíticas que afronta la U.E., rematando su frase con : “…y los europeos no siempre son conscientes de ello”. Las amenazas hoy no solo son las militares sino que todo es susceptible de ser utilizado como arma,  sobre todo contra Europa que solo puede ejercer un poder blando a través de la política comercial y de derechos humanos mediante la ayuda humanitaria de la que somos líderes mundiales indiscutibles, pero como podemos ver en el caso de Palestina los europeos ayudamos construyendo hospitales e infraestructuras que luego Israel bombardea.

Los europeos hemos sido capaces de tener una economía común con moneda única  y deberíamos ser capaces de crear un único ejército capaz de defendernos de las amenazas ciertas que pueden acabar con nosotros o pensamos que alguien está obligado a protegernos. Ese es el planteamiento de Borrell que difícilmente saldrá adelante porque cada uno mira su ombligo, cada dirigente solo piensa en ganar las próximas elecciones en su país.

Si, soy un patriota europeo que ve en peligro su patria, el modo  democrático europeo de vida, y reclamo que se tome en serio su defensa. No tiene ningún sentido gastar tanto dinero y  tener tantos pequeños ejércitos incapaces de defendernos no solo de las amenazas militares reales, sino de todos los demás ataques, informáticos o no, que podemos sufrir por parte de otras potencias  competidoras. Me resulta insufrible tanto desfile militar de fuerzas aguerridas dispuestas a morir como la legión española, cuando sabemos que su sacrificio sería completamente inútil y me temo que  este tipo de ejércitos en realidad son más útiles para la represión interna, llegado el caso. Creo que todos los ciudadanos, no solo los militares profesionales, debemos estar comprometidos en la defensa europea pues sabemos que las amenazas principales  ya no son principalmente militares y en consecuencia soy partidario de que todos, incluso jubilados, dediquemos parte de nuestra vida a un nuevo servicio militar o civil, un servicio público ciudadano a la altura de los desafíos.

viernes, 7 de enero de 2022

BREVERÍAS 26. “CENTROEUROPA”

 



Me encanta leer todo tipo de libros pero sobre todo novelas y “Centroeuropa” ha sido la mejor del año 2021 y eso que entre otras he vuelto a leer algunas clásicas del siglo XIX como “Eugenia Grandet” de Balzac, “Madame Bovary” de Flaubert, “Trafalgar” de Galdós o “Insolación” de  Emilia Pardo Bazán. La novela de Vicente Luis Mora me ha impresionado  tanto que me he animado a escribir este artículo breve para animar a otros a leerla.

Debo reconocer que  descubrí el libro porque leo  semanalmente  los suplementos culturales de la prensa y especialmente las críticas literarias, lo malo es que voy anotando todas las semanas varios libros en una lista de posibles compras que guardo al lado de otras de cosas pendientes. Entrar en la lista es muy fácil, salir es más lento pues solo se sale cuando adquiero el libro y debo confesar que a día de hoy hay 127 libros esperando.

“Centroeuropa” tuvo la suerte de entrar un año después de la publicación el 31 de  octubre de 2020 de la crítica que firmaba  Carlos Zanón en Babelia, porque ese suplemento quedó sin leer junto a otras revistas en un revistero, y al hacer limpia previa lectura rápida, me impactó el título “Desenterrar la identidad”, luego la entradilla que afirmaba que era una “novela histórica de hechos imposibles”, que en resumen iba de Prusia, principios del siglo XIX. Su protagonista, Redo, llega a un pequeño pueblo a hacerse cargo de una propiedad en la que quiere empezar una nueva vida. Será el primer campesino libre de por allí. Arrastra con él el ataúd que contiene el cadáver de su amada esposa, una española que responde al nombre de Odra. Quiere enterrarlo en la parcela de tierra que ha adquirido y en la que planea cultivar remolacha”  y por si todavía no me la había vendido bien, que el autor era cordobés. Estaba a punto de llamar a la librería Valme de Dos Hermanas para encargar el “Yo, Vieja”, de mi compañera Anna Freixas  y se la pedí también a Antonio, el librero, hijo de librero, saltándose así la larga cola que otros libros sufren desgraciadamente para siempre.

La portada con “El mar de hielo” de Caspar David Friedrich nos introduce a ciento ochenta y una páginas de elegante tipografía que se degustan en dos ratos y la novela me gustó más que la crítica, lo que no es frecuente. Si te cuento que no paran de aparecer cadáveres congelados en el terreno, que entierra a su mujer diez pies por debajo del salón que habita, que usa los cadáveres de espantapájaros, porque nunca se descongelan,   me dirás que exagero  y no te exagero nada, en realidad me quedo corto.

Yo no sé lo que es, pero no paro de repasar el libro pues  como se lee de corrido, de pronto te viene a la cabeza algo que tienes que aclarar y así una y otra vez. La última ha sido que he encontrado una palabra cambiada de género en la página 180 y como no creo que se haya cambiado mágicamente, ni que sea un error tipográfico porque la editorial Galaxia Gutenberg es muy pulcra, creo que es un giro dramático que no voy a destapar por si te animas a leerla después de esta perorata.

Tras leerla he descubierto que el autor osadamente ha publicado en su blog  un largo artículo explicando cómo  está escrita la novela y las constricciones que se impuso en el proceso creativo. En el aspecto compositivo  está escrita en progresión geométrica razón=2, es decir que el capítulo primero tiene 750 palabras, el segundo 1.500 y así sucesivamente junto a otras reglas matemáticas.  La segunda constricción es lingüística y es que está escrita en castellano del siglo XIX y eso hizo que me supiera a clásico literario. No sigo destripando más, aunque nada de eso afecta al placer de su lectura, que se acrecienta al saber que el autor se lo ha currado sorteando dificultades autoimpuestas para mayor disfrute del lector.

Si, me confieso un rendido admirador de Vicente Luis Mora, al que no tengo el gusto de conocer personalmente, pero seguiré comprando sus libros y quizá alguna vez haga por verlo  para que firme alguno, como recuerdo. Feliz 2022 y no te pierdas esta novela.

sábado, 1 de enero de 2022

BREVERÍAS 25. EL PRESIDENTE SÁNCHEZ LLEVABA RAZÓN

 



 El 14 de septiembre de 2021 publiqué un artículo titulado “La subida de la luz y la promesa del presidente”  en el que tras un estudio realizado comparando las facturas de la electricidad  del 2018 y 2021, que me habían enviado amigos y familiares concluía que la promesa del presidente de que:"Al final de 2021 los españoles pagarán una cuantía semejante y similar a la que pagaron en 2018, lógicamente con el IPC descontado"  sería imposible de cumplir  de seguir la tendencia al alza del precio de la electricidad, pese a la fuerte rebaja de impuestos  y otras medidas para bajar el coste de la luz,  salvo que no me cobraran la factura de diciembre, que solía ser la más alta del año, cosa que me parecía imposible que ocurriera.

    Pues bien  he de comerme mi afirmación  de septiembre, porque al menos en mi caso  que soy de los que tengo la mayoritaria tarifa PVPC-Mercado regulado, se cumple LITERALMENTE la predicción del gobierno con creces en los 11 primeros meses que son de los que tengo facturas hasta ahora. En  2018 pagué 1,265,31 €  y en 2021 solo 937,55 €. He pagado un 26 % menos en euros que si se le añada el 6,9 % del IPC daría un ahorro del 32,9% que me parece muy destacable. Esto es debido  sin duda a que he consumido menos electricidad pues el invierno y el otoño  de 2021 han sido menos fríos que los de 2018 y mi calefacción es eléctrica.

Como no me gusta dar la razón al gobierno y sobre todo, lo que es mucho más grave para mi ego, reconocer que me equivoqué en mi augurio septembrino, he realizado otros cálculos para comparar objetivamente si he pagado más  o menos por la electricidad independientemente del consumo que claramente en 2021 ha sido inferior al de 2018, creo que por razones meteorológicas . Para ello  he calculado  el precio promedio del kw/hora, realizando la sencilla operación de dividir el total de euros pagados por el total de  kw/h consumidos  en esos 11 meses con el resultado de que en 2018 fue de 0,2137 €/kw y en 2021  ha sido de 0,2278 €/kw lo que supone un incremento del 6,6% que si tenemos en cuenta que el IPC ha subido el 6,9%,  saldría que he pagado en 2021 el 0,3%  menos que en 2018,  confirmando así que la promesa del presidente se ha cumplido  incluso a igualdad de consumo. Debo reconocerlo,  yo me equivoqué en septiembre y el presidente acertó en su predicción. Espero que con la factura de diciembre que pagaré a mediados de enero se confirme esta buena noticia para nuestros bolsillos.

Fuera de bromas, está claro que el presidente tiene buenos asesores y habla tras consultarlos, y el que yo esté equivocado no tiene mayor trascendencia, salvo que al reconocerlo pase erróneamente por sabio conforme al aforismo clásico  que acuñó Alexander Pope: “Errar es humano, perdonar es divino , rectificar es de sabios” , lo  que si me gustaría es que mis lectores me perdonarais, confirmando así la condición de divinos que os corresponde. Feliz año 2022.

miércoles, 29 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 24. CONVIVIR CON LA COVID-19.

 



Desde hace dos años la humanidad está padeciendo una enfermedad infecciosa peligrosa que al principio provocaba una  mortalidad alta entre los infectados, sobre todo en las personas ancianas, como yo,  y muy alta en inmunodeprimidas. Un coronavirus, desconocido hasta entonces, anda dando vueltas por el mundo y mutando continuamente para conseguir su objetivo vital que no es otro que reproducirse usando nuestros cuerpos para esa función.

El SARS-CoV-2  no es un asesino, sino un ser vivo luchando por sobrevivir. La Ciencia ya lo conoce bastante bien, tanto que en menos de un año hemos dispuesto de medicamentos antivirales y vacunas efectivas para impedir en gran parte los daños en nuestros cuerpos. Tardaremos seguramente algunos años en disponer de LA VACUNA DEFINITIVA o quizá nunca la consigamos, por lo que es imprescindible, si queremos sobrevivir  colectivamente, que aceptemos ya de una vez, que para frenar la expansión  de la pandemia tenemos que cumplir las instrucciones de salud pública que dan las autoridades sin hacernos los listillos y obligar a nuestros gobiernos a que ayuden de verdad a vacunar a todos en todo el mundo, mediante el mecanismo COVAX que tan rácanamente están apoyando algunos países; no hay otra manera de frenar la expansión de esta enfermedad.

El camino que queda es largo y yo he tomado la decisión de convivir con esta enfermedad. Esto no tiene nada de heroico es lo que llevamos haciendo desde siempre, si aprendimos a distinguir las plantas venenosas para no comerlas sin saber el porqué, si no bebíamos el agua de los pozos cuando aparecía el cólera, si nos lavamos las manos después de defecar y antes de coger los alimentos, etc…, ahora debemos seguir la vida  con la mayor de las alegrías y con las precauciones necesarias, que nos las dictan el sentido común y las recomendaciones de las autoridades.

La vida no volverá a ser la que era, ni antes era perfecta, ni ahora un desastre. Nunca  el hoy es igual al ayer, ni será igual al mañana, todo fluye y cambia y la felicidad está en adaptarnos a ese cambio continuo y hacer lo que tenemos que hacer incluyendo una cierta dosis de lo que queremos hacer, aunque para ellos tengamos que asumir algunos riesgos, como siempre.

Tras tanto tiempo de evitar la mayor parte de los contactos que antes teníamos sin darle mayor importancia: abrazos, besos, apretones de manos, charlas acaloradas,…, hay que dominar el miedo a la muerte y seleccionar la vida que queremos vivir asumiendo los riesgos de esa decisión.

Yo recuerdo el miedo paralizante en mi adolescencia cuando quería ligar con una chica, hasta que fui consciente de que lo peor que me podía pasar es que me dijeran que no, pero conozco alguno que todavía no se ha atrevido. Encerrarse de por vida, salir sólo lo imprescindible, por el riesgo de enfermar y morir  es una opción que solo deben tomar las personas inmunodeprimidas y a las que su médico se lo aconseje, los demás  hemos de salir ya y eso es lo que llevo haciendo desde hace tiempo para solo para hacer lo que de verdad quiero, para lo que me merece la pena correr el riesgo.

Estas Navidades estoy yendo un poco más allá y he participado en un maravilloso encuentro familiar en Córdoba, el vigésimo. Nos hemos reunido  37 familiares durante dos días con  test, mascarillas , aireación y todas las demás medidas de protección, porque para mí era necesario este encuentro y lo hemos pasado de cine.

El día de los inocentes, acompañado de 4 amigas, fui al  Teatro de la Maestranza donde con más de mil personas enmascarilladas disfrutamos de un maravilloso concierto de la  Orquesta West-Eastern Divan  dirigida por Pablo Heras-Casado. Setenta músicos , la mayoría jóvenes, interpretando el concierto para violín en re mayor opus 35  de Tchaikovsky y luego la sinfonía nº8 en sol mayor opus 88 de Dvorák,  es un placer sublime y  disfrutar de este privilegio merece correr un riesgo controlado.

La orquesta joven   de la Fundación Baremboin-Said,  me gusta tanto que asisto siempre  a sus conciertos y esta vez  me ha gustado aún más. Tras el concierto de violín, el solista Amaury Coeytaux nos regaló el dificilísimo andante de la sonata para violín nº 2 de J.S. Bach, demostrando su maestría.  Tras el descanso, un Pablo Heras-Casado, en estado de gracia, dirigió con todo su cuerpo una orquesta que supo estar a la orden,  emocionándome hasta lo más hondo. La despedida con el pasodoble  “Amparito Roca” de Jaime Texidor nos  ayudó a salir  eufóricos y con una sonrisa   de oreja a oreja, aunque la mascarilla no dejara verla.

Espero seguir disfrutando de la vida y de las cosas que verdaderamente merecen la pena. Os animo a hacer los mismo.

sábado, 25 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 23. RECUERDOS DE MI ABUELA PILAR



El primer recuerdo que tengo de ella es tras la muerte de su marido, el abuelo José María Casado, tendría yo unos seis años. Vivía en la avenida del Generalísimo nº6, antes avenida de Canalejas y ahora Ronda de los Tejares. Siempre iba con mis padres y su piso tenía un salón muy luminoso que daba a la avenida, orientado al sur y presidía un piano, porque ella había estudiado la carrera de piano completa y lo tocaba de vez en cuando. Luego recuerdo un pasillo muy largo y al fondo su dormitorio con dos camas muy altas, o al menos me costó mucho trabajo subirme a la que había sido de mi abuelo, una noche que dormí allí con ella. Me gustaba el salón porque, mientras los mayores  hablaban de sus cosas, yo me entretenía mirando por el balcón a la avenida que siempre tenía movimiento y animación, era un no parar de personas, y sobre todo porque en la acera de enfrente, delante de los almacenes Fuentes Guerra, estaba la parada  de autobuses más concurrida de Córdoba. Su dormitorio me gustaba casi más porque no había nadie, daba al norte y si mirabas para abajo estaba el patio de maniobras de Almacenes Roses,  donde no paraban de entrar y salir vehículos y se oía el sonido chirriante de cortar hierros, pero si mirabas para arriba se veía el borde de la Sierra y especialmente las ermitas.

Era una abuela más mayor y  más pequeña que Juana, nos tenía un amor incondicional a los nietos que para ella éramos los más guapos e inteligentes del mundo,  una abuela como dios manda. Hicimos con ella un viaje de ida y vuelta a Huelva, unos 500 km, para el acto solemne de la confirmación de los votos religiosos  de su hija Fernanda, fue digno de Berlanga: no sé  cuántos íbamos en la furgoneta  DKV, creo que más de una docena entre adultos y niños, pero ella iba cómodamente sentada sobre un cojín de lana en una silla baja con asiento de  enea, que  mi padre ató hábilmente a la estructura metálica del asiento trasero, que tiempos.

Cuando ella tenía unos 82 años vivía  con su hija Goyita en el 2ºA del nº 5 de la calle Burell, también en Córdoba,  y resultó que mi tía decidió irse a Francia a aprender francés y el “Consejo de familia” acordó que no podía quedarse sola cuando se iba Carmen,su asistenta, y le ofrecieron que eligiera entre dos nietas mayores y ella decidió que  estaba de acuerdo en tener compañía pero prefería que fuera yo, un poco más chico con 13 años. No es que yo fuera su “ojito derecho” es que ella era muy inteligente y no quería nadie que hiciera de espía, se metiera en sus cosas y la controlara sobre todo en la comida, pues era diabética y golosa; me conocía suficiente para saber que yo tenía un precio que ella estaba dispuesta a pagar: la libertad y la comida. Me acomodó en la habitación de servicio que tenía un cuarto de baño dentro, una ventana que daba al sur  y otra  al patio de luces desde el que podía ver su dormitorio; para un niño que compartía dormitorio con dos hermanos y  una casa con una patulea, aquello era el paraíso con mesa propia, flexo y una radio nueva que mi tía le había regalado a ella y que me cedió para sellar el compromiso.

Estrené adolescencia con derecho a vida privada y poder estudiar oyendo música y  viendo la luna desde la cama. Mis obligaciones comenzaban al volver del colegio por la tarde, cuando tras merendar en casa me iba a la de la abuela, charlábamos un ratito y ella se iba a su cuarto a rezar rosarios delante de una gran vitrina con sus santos favoritos y yo a estudiar; al poco la cena que  hacíamos juntos, casi siempre era huevo pasado por agua, que le salían magistralmente en su punto rezando dos avemarías desde que arrancaba a hervir, y salchichón  y queso con pan bombón de La Purísima. Todos los días Carmen le traía, del Economato de los Ferroviarios, medio cuarto de salchichón Rolpho recién cortado que nos repartíamos amistosamente, un vaso de leche caliente y una torta apestiñada completaban la colación, una maravilla gourmet, luego le daba un beso y ella a su cuarto y yo al mío. Por la mañana  casi nunca la veía y camino de mi casa para desayunar, por encargo de mi madre solía pasar por el despacho del Horno de la Cruz en  San Miguel, que sigue  allí,  para recoger una docena de tortas pujadas que siguen siendo una maravilla. Siento que el último recuerdo que tengo de ella fue triste, porque cuando murió tenía yo 17 años y  me tocó ayudar a bajar su ataúd por una escalera imposible.

Ella me enseñó muchas cosas y sobre todo a como hay que tratar a los nietos para ganar su lealtad y así sortear mejor el exceso de celo que a veces tienen los hijos.