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miércoles, 6 de enero de 2021

MEZCLAR,…NO AGITAR neonormalidad 33

 


El artículo de esta semana comenzó siendo alegre porque a partir del domingo 27 de diciembre se había empezado a vacunar, lo que indicaba que estábamos a punto de ver la salida  del oscuro túnel en el que nos había metido el maldito virus. La ciencia y el dinero habían hecho posible lo imposible, que empezáramos a disponer de vacunas en menos de un año. Como bien dijo el ministro Salvador Illa, sin duda parafraseando al mejor Winston Churchill, “es el principio del fin, no nos confundamos quedan meses por delante que no van a ser sencillos”.

Con esperanza y para tratar de calcular cuando nos tocaría a los viejos con achaques de alrededor de 70 años me entretuve en leer detenidamente primero los 13 folios de la Estrategia de vacunación frente a COVID-19 en España emitida por el ministerio de Sanidad el 18 de diciembre y luego los 41 folios de la excelente y prolija guía para profesionales editada por la Junta de Andalucía el 23 de diciembre, en la que se explican todos los procedimientos para que los profesionales nos pongan la vacuna con las debidas garantías, cuando nos toque. Los protocolos no parecen españoles por lo detallados que son y la cantidad de obviedades que aclaran y precisan  y más cuando son para profesionales que sin duda no lo necesitan, pero al parecer es una tendencia mundial tratarnos como tontos, como en esos prospectos  o manuales de instrucciones en los que te advierten que no enciendas las estufas eléctricas cerca de las cortinas, al parecer es para que el fabricante evite responsabilidades legales.

En medio de tan interesante lectura recordé mi etapa de enfermero en la mili desde octubre de 1974 hasta el mismo mes de 1975 en el cuartel de infantería Lepanto de Córdoba. Adquirí mucha destreza en poner inyecciones de todo tipo, tanta que el brigada practicante delegaba en mí las inyecciones más comprometidas sobre todo las que ponía a domicilio a las mujeres y los niños de sus compañeros, hasta a bebés de meses. Era otra época, las jeringas y las agujas se reutilizaban tras un  riguroso proceso  de esterilización, incluso al acabar el día afilábamos con una piedra de mármol las agujas que se habían despuntado al chocar con las duras carnes de los jóvenes soldados que nerviosos no relajaban sus musculosas nalgas. Yo tenía 22 años y recién había acabado la licenciatura de Ciencias Biológicas y quizá era el mayor del grupo de enfermeros que casi todos eran mancebos de botica; al parecer en el departamento de Selección pensaron que un biólogo sería también apropiado para el puesto. Éramos tan jóvenes y alocados que  cuando el miércoles 14 de mayo de 1975  nos dispusimos a vacunar a los soldados que les tocaba ese día, no recuerdo de qué aunque era intramuscular en el área deltoidea del brazo no dominante como esta, los compañeros me propusieron que yo les pusiera las agujas a todos y que ellos me ayudarían facilitándome la tarea, en este punto debo aclarar  que el brigada se había marchado a algo más urgente porque si no, creo que no nos hubiera dejado, y dicho y hecho, unas cuatro horas después estaban vacunados 442 soldados.

Con estos recuerdos y como si yo fuera a vacunar a alguien ahora leía la guía y me entro la risa floja cuando explicaba detalladamente que al vial una vez descongelado había que voltearlo 10 veces…SIN AGITAR y luego añadirle suero salino y voltear  de nuevo 10 veces…SIN AGITAR y me entró la risa porque recordé lo que decía James Bond cuando pedía un Martini que añadía siempre:”Shaken, no stirred” que bien traducido es “agitado, no removido”  que es lo contrario que había que hacer ahora con el vial, pero que en España siempre se ha traducido incorrectamente en el doblaje como: “mezclado, no agitado” que es la manera correcta de proceder en el caso de esta vacuna.

O sea que, fuera risas,  en mi criterio experimentado y lamentando no poder consultarlo por culpa del maldito virus con mi hermana Nanda que de esto sabía mucho más que yo, creo que poner la vacuna es de primero de enfermería y la logística para distribuirlas está al alcance de cualquiera de las empresas que se dedican a estas cosas y que tan bien funcionan en España llevando puntualmente medicinas y viales de pruebas a farmacias, labortorios, hospitales y centros de salud. En consecuencia el objetivo de poner aproximadamente 360.000 vacunas a la semana para un  Sistema Público de Salud con alrededor de 200.000 enfermeras o enfermeros me parecía fácil y sin ninguna dificultad, pero lamentablemente no ha sido así  y salvo en Canarias y en el Principado de Asturias que lo tenían bien organizado, en las demás ha sido un fiasco llegando al colmo de Madrid que solo ha puesto el 6% de las vacunas recibidas y obviamente echar la culpa de ello a Pedro Sánchez o al ministro Illa no solo es de miserables, sino de sinvergüenzas que nos toman por idiotas a los demás. Confío en que haya organizaciones ciudadanas que denuncien esta negligencia culposa de los responsables sanitarios de las comunidades autónomas, porque como no creo que sean tontos, esto  no tiene más explicación que un deseo claro de que todo salga mal, seguramente para fomentar el desarrollo de la sanidad privada.  Algunas personas bienintencionadas reclaman la asistencia de la UMD( la unidad militar de emergencia) para una cosa que no es una emergencia pues se sabía desde hace meses y además cuando el ejército solo tiene unos  750 enfermeros en su plantilla y su capacidad para transportar materiales biológicos ultracongelados no está acreditada .

Me reiría con ganas si no fuera dramático que pudiendo inmunizar a la población de más riesgo con  rapidez no se haga por incompetencia manifiesta, así que por favor de una puñetera vez pónganse a la tarea y procedan con celeridad a vacunarnos y si no saben, me preguntan y sobre todo no olviden que la vacuna hay que MEZCLARLA…NO AGITARLA.

jueves, 31 de diciembre de 2020

¡ADIÓS 2020!... ¡HOLA 2021! neonormalidad 32

 



Como todos los 31 de diciembre se apresta uno  a despedir el año que hemos vivido y a desear siempre lo mejor para el siguiente del calendario.  Nunca reflexionamos que  a cada uno le habrá ido el año de manera diferente, pero este 2020 que dejamos parece que unánimemente ha sido malo para la humanidad en su conjunto, pero todo  depende, en mi familia ha sido terrible, pues a la reciente muerte de mi madre en noviembre de 2019, que nos dio la alegría de vivir 97 años espléndidos, se le ha sumado en este 2020 la insufrible pérdida de  Nanda, nuestra hermana, enfermera y víctima de la pandemia, que nos dejó en la plenitud de su vida, sin que nos lo pudiéramos esperar y sin que podamos aceptarlo…todavía. Ya sé que el dolor no nos dejará nunca, solo espero que la vida  vivida con los que queremos nos quite el sufrimiento más pronto que tarde.

Acabo de pasar de año al mediodía, porque a medida que voy envejeciendo la  noche me sienta peor para los inevitables excesos en comida y bebida, pero es que además este año habíamos pensado no hacer nada a medianoche  para evitar el contacto estrecho con hijos, nietos, familiares y allegados. Pero ayer pensé que sería muy agradable ver a los hijos con los nietos pero de día, unos el 31 y otros  el 1 y así lo hemos hecho. Al mediodía han llegado mi hija Lucía con su marido Eduardo y los dos nietos Eduardo y Juan, todos con mascarilla y mañana vendrán Guillermo con Vike y Javier el benjamín.

Como el fin de semana pasado  tuvimos la matanza de los cerdos que se crían con bellotas y castañas en nuestro paraíso serrano de Cortegana, aparté una cadera  para hacerla al horno hoy y la he hecho a 110ºC en 5 horas, ha salido exquisita, por si querían comer aquí una vez que se vió que el día era frío, pero al sol se estaba muy agradablemente. Antes he jugado con mi nieto Juan al badminton y luego hemos pasado casi una hora paseando por el campo y  sosteniendo con él una amplia conversación sobre las futuras colonias en la Luna y Marte, tratando de responder todas las preguntas que desde la curiosidad de sus diez años me hacía. La guarnición  de la carne ha sido una ensalada de pimientos asados  y Lola había hecho una magnífica tortilla de patatas. Al final todo acabó con una botella de cava (brut nature reserva  vintage 2017)  elaborado por Jaume Serra y adquirido a 3,75€ en Aldi que ha resultado espectacular y tomando las tradicionales uvas al ritmo de los rasgueos de guitarra por soleás que tan generosamente regaló el excepcional guitarrista Juan Serrano a sus paisanos cordobeses y que este año, prudentemente, no podrán oírse. Me ha gustado tanto que creo que el año que viene lo intentaré repetir pero con todos si es que para entonces se ha recuperado la normalidad .

La operación fin de año seguramente se completará esta noche con una videoconferencia y mañana con la visita prometida del resto de mi descendencia. Creo que no se puede pedir más para celebrar un momento tan repetido y rutinario, aunque es verdad que nos gustan las fiestas con pretexto, yo pienso que a veces convendría celebrarlas sin necesidad de excusas, a pelo, todos los días, sobre todo si lo que celebramos es estar vivos y felices de compartir que es de lo que se trata.

Os deseo a todos los que me soportáis un feliz año nuevo 2021 preñado al fin de esperanza gracias a la ciencia y a los científicos, a la sanidad y a los sanitarios, a los empleados de supermercados, a los transportistas, a los basureros, a los limpiadores, a los cuidadores, a los policías…y un poco también gracias  al gobierno y  a casi todos los ministros, a casi todos los políticos, incluso de la oposición y finalmente el último ruego es que las vacunas funcionen y puedan ponerse a todos los seres humanos vivan donde vivan.

 ¡ADIÓS 2020!... ¡HOLA 2021!

 

 

miércoles, 16 de diciembre de 2020

¿DEBE SER DESTRUIDA LA MONARQUÍA? neonormalidad 31


 


Cabalgando sobre las coincidencias titulo este artículo interrogativamente parafraseando al profundamente reaccionario Catón el Viejo que como es conocido acababa todas sus intervenciones en el Senado romano, allá por el siglo segundo antes de nuestra era, diciendo Carthago delenda est (“Cartago debe ser destruida”),  que era como decir “al enemigo ni agua”, que a su vez fue parafraseada por José Ortega y Gasset en el diario El Sol del 15 de noviembre de 1930 para terminar su célebre artículo “El error Berenguer” que concluía rotundo con la afirmación “Delenda est monarchia” y seis meses después, tras unas elecciones municipales que dieron el triunfo en las principales ciudades a las candidaturas republicanas, Alfonso XIII, el abuelo del rey emérito, se exilió en Roma donde siete años después nació “ese rey que ahora está en el candelabro”.

No es que yo crea que en breve nuestro país  se vaya a transformar en una república, pero tampoco en noviembre de 1930, nada permitía asegurar que cinco meses después se proclamaría la segunda república de la historia española y “en  olor de multitudes”, porque entonces como ahora dependerá de lo que se haga por parte de los políticos, pues debemos reconocer que este es un asunto de políticos, porque la forma en que sea desempeñada la jefatura del estado no forma parte ni de las preocupaciones ni de los deseos de una mayoría social,  ni siquiera de una minoría importante o influyente, por más que pretendan algunos “demostrarlo” con encuestas a propósito, con preguntas “bien redactadas” y métodos demoscópicos no demasiados rigurosos o comentaristas poco escrupulosos.

En 1930  a consecuencia de la forma errónea de acabar con la dictadura de Primo de Rivera  mediante la dictablanda de Berenguer, como si todo se pudiera resolver con un cambio de nombres,  que fue respondida por el Pacto de San Sebastián de todas las fuerzas republicanas burguesas para derribar a la monarquía. Dos meses después y tras un largo y difícil debate interno, para superar el profundo accidentalismo de su fundador que no veía ninguna ventaja para los obreros de pasar de una monarquía reaccionaria a una república burguesa, se sumaron el PSOE y la UGT inclinando la balanza política del lado republicano, ya solo quedaba esperar a nuevos errores de la monarquía que podían haberse evitado. Primero  los antimonárquicos, siguiendo la tradición, intentaron una huelga general con un golpe militar  en diciembre que fracasó, pero que provocó el que Berenguer quisiera  convocar al fin, tras diez años, elecciones generales que ni unos ni otros aceptaron, con gran ceguera de los monárquicos, lo que causó su dimisión  en febrero para ser sustituido por el almirante Aznar que propuso un nuevo calendario electoral empezando por unas municipales el 12 de abril, creyendo que con los caciques tradicionales iban a controlarlas, y luego más adelante unas generales constituyentes, un craso error pues todo el mundo entendió que esas municipales eran un plebiscito sobre la monarquía y pese a que prácticamente hubo un empate técnico entre concejales monárquicos y republicanos, como en Madrid los republicanos triplicaban a  los monárquicos, en Barcelona los cuadriplicaban y en otras 39 capitales de provincia eran mayoría los republicanos, estos tomaron el poder por la política de los hechos consumados sin que nadie pudiera impedirlo, en palabras del ocurrente marino gallego: “España se acostó monárquica  y se  despertó republicana”. Así sucedió, pero está claro que pudo evitarse si no se hubieran cometido tantos errores de los defensores de la monarquía, que transformaron en éxitos los errores que cometieron los antimonárquicos, aunque la clave sin duda fue el apoyo  del PSOE y de UGT.

Ahora la causa antimonárquica toma fuerza de las tropelías económicas cometidas por Juan Carlos I, que  son muy graves, pero ¿son suficientes para derribar a la monarquía constitucional nacida del gran pacto democrático de la Constitución española de 1978?, como acertadamente dijo Pedro Sánchez: “Se juzga a personas no a instituciones”, pero en el mundo de hoy de las redes y los juicios sumarísimos ante la opinión publicada las cosas no siempre son justas, todo… depende, como dice la canción. Hoy  se lanza una mentira con fuerza y si la repiten millones de personas se transforma en “una verdad alternativa”.

Hagamos un recuento rápido de los activos y pasivos de nuestra monarquía que hereda personalmente una historia milenaria, pues sin duda Felipe VI desciende de Vermudo I que fue rey electo de Asturias en el siglo octavo hace unos 1.230 años en una cadena ininterrumpida de  más de 50 reyes, bueno, con algunas interrupciones en el mando patrio, la mayoría breves: la de José I Bonaparte entre el 6 de junio de 1808 y el 11 de diciembre de 1813,  la de la primera monarquía parlamentaria española con Amadeo I entre el 2 de enero de 1871  y el  10 de febrero de 1873,  la de la primera República entre el 11 de febrero de 1873 y el 29 de diciembre de 1874,  la de la II República entre el 14 de abril de 1931 y el 1 de abril de 1939 y la del dictador Franco desde esa fecha hasta el 20 de noviembre de 1975, un total de unos 50 años de los 1230 o si nos ponemos delicados de los más 500 desde  Carlos I, el emperador. O sea que la monarquía en España es lo permanente y las repúblicas accidentes. Claro que se puede aducir que el reinstaurador monárquico fue el dictador Franco, pero si se lee un poco, se sabe que la historia nunca es una línea recta y de grandes desastres surgen las mejores oportunidades y al revés.

Juan Carlos I fue rey porque lo puso Franco, eso es indiscutible, pero en tres años le dio la vuelta a la herencia del dictador gracias al compromiso de las principales fuerzas políticas para hacer nacer un pacto que incluía una democracia social y de derecho con una monarquía parlamentaria, que ha sido la clave del arco en la arquitectura del pacto entre las dos Españas y que nos ha permitido 40 años de progreso, lo que no está nada mal. Claro que eso no le daba patente de corso y por eso los hechos que se iban conociendo provocaron su abdicación en 2014 que fue premiada por Real Decreto aprobado por el gobierno de Rajoy, en mi opinión de forma errónea, manteniéndole el tratamiento honorífico  de rey y el de reina a dª Sofía.   Sus méritos  son indiscutibles pero sus errores son tan graves que merecen no solo las sanciones de las leyes sino el más hondo reproche social, pero de ahí a quitar la monarquía hay un gran trecho que a mi juicio no está justificado, sería como eliminar a los socialistas por los errores cometidos por gobiernos socialistas, algunos muy graves o condenar a la derecha española por su pasado golpista-franquista o a los comunistas por los genocidios cometidos en el siglo XX por sus correligionarios en medio mundo.

Los que son contrarios a la monarquía piensan que es su momento, lo entiendo en los secesionistas catalanes y en los vascos que confían que derribando la monarquía  se abra una ventana de oportunidad para ejecutar su sueño imposible,  pero no en los comunistas y en los de PODEMOS que están ahora en el gobierno que rompiendo su compromiso institucional usan métodos publicitarios manipuladores contra la monarquía constitucional como el video “infantiloide”  que ha hecho PODEMOS, creando analogías entre el título “monárquicos” y la banda sonora de la serie “Narcos”, impropio de un partido que forma parte del gobierno constitucional. La indecencia del ciudadano Juan Carlos de Borbón y Borbón que fue rey constitucional, no justifica los ataques a la jefatura del Estado, o al menos que tengan la decencia de dejar primero el gobierno; yo estoy muy harto de ellos y de sus patochadas izquierdistas y confío que una vez estén aprobados los presupuestos para 2021, Pedro Sánchez tome la decisión que se merecen.

A los defensores de que este es asunto a decidir por referéndum les recuerdo que los asuntos complejos no se pueden simplificar y trasladar  la decisión a los ciudadanos, como si se tratara sólo de una consulta para saber lo que se prefiere, rompiendo el sentido profundo de la democracia parlamentaria, lo mismo pienso para la secesión, el aborto, la eutanasia, etc.. El referéndum no es para decidir nada  complejo sino para refrendar los acuerdos a los que lleguen nuestros representantes o en todo caso habrá que legislar para que  cambiemos a un sistema que podría permitir ese tipo de consultas o parecidas.

La monarquía que “creamos” los españoles en 1978  a diferencia de Cartago no merece ser destruida, pero lo será sin duda si actuamos estúpidamente como Unidas Podemos. El rey debe distanciarse de la derecha golpista y cuartelaria que lo corteja y desautorizarla antes de que el monstruo crezca más. Su padre, Juan Carlos, ya que no es capaz de tomar la cicuta debe regresar a España y recluirse preferentemente en un convento de clausura a disposición de la justicia. El PSOE debe seguir siendo el partido de Estado que sirve a los intereses reales de la mayoría social sin dejarse arrastrar a aventuras. El gobierno debe decretar el fin de todo reconocimiento honorifico a los antiguos reyes y  la regulación de la inmunidad de la jefatura del Estado que solo es razonable si se refiere a los actos  oficiales refrendados por el gobierno y nunca a los particulares, como por otra parte creo yo que es el sentido de lo que figura en nuestra constitución, pero no está mal decirlo más claro. La derecha debe cesar en su interesada “defensa de la monarquía” apropiándose  de ella para sus fines partidarios.  Y finalmente los ciudadanos debemos exigir a los políticos que se dejen de tonterías y que no nos entretengan con pamemas; que se ocupen de una vez de los problemas que nos afligen.

Si todos hacemos esos deberes la monarquía  constitucional permanecerá y los últimos cuarenta años no serán un paréntesis de paz y prosperidad, otro más, en la  torturada historia de los españoles y si no los hacemos nos habremos merecido lo que nos pase que seguro no será bueno.


viernes, 11 de diciembre de 2020

TODOS INOCENTES, LA CULPA ES DEL GOBIERNO neonormalidad 30

 

Hoy pensaba escribir sobre el futuro de la monarquía constitucional, pero tras leer el artículo de Antonio Avendaño “Juan Carlos I, la justicia te perdona nosotros no” publicado ayer en El Plural y con el que estoy básicamente de acuerdo, he tenido que tirar, literalmente, a la papelera, el borrador que tenía ya muy avanzado creyendo que era muy original; eso me pasa por ser un perfeccionista, que otros mejores que yo me pisan los artículos de actualidad. Prometo volver sobre el asunto en breve.

 Seguimos “perimetrados” en los términos municipales de nuestra residencia y con “estrictas” medidas para parar la propagación de la COVID19, pero van a relajarnos las medidas para que celebremos las fiestas como “Dios manda”, porque tras un cierto control “sólo” estamos diez veces por encima del índice IA (relación entre el número de infectados en los últimos 14 días por cada cien mil habitantes) aconsejado para considerar que está controlada la transmisión de la enfermedad en un territorio concreto, pues estamos aproximadamente a 200 cuando el objetivo  para estar relativamente tranquilos es 20, sin acordarnos que venimos de cifras escalofriantes que con las medidas vigente hemos conseguido reducir.

Comprendo a las autoridades que tienen que contrapesar los diferentes intereses en juego y es verdad que el derroche navideño  de consumo y sobre todo de compras de lo superfluo es necesario para paliar un poco el desastre de los sectores comerciales y hosteleros, y no me parece justo echarle la culpa al niño Jesús que nació en un establo. Es lo “malo” que tiene la democracia que los gobernantes se ven obligados a tomar decisiones que les permitan ganar elecciones, aunque no sean muy buenas para el futuro y claro que lamentablemente los muertos que podrían resultar de sus decisiones ya no vuelven a votar, solo los que quedan vivos, aunque algunos no me parezcan demasiado listos.

Me resulta indignante si no fuera trágico la que algunos lían buscando tres pies al gato, porque no ven claro el uso del término allegados en las recomendaciones del ministro de Sanidad, que ya es gana de hilar fino.  Con allegados  en la vida anterior a este lío, nos referíamos a todas  las personas que sin ser familiares legales sentimos cercanas y que forman parte de nuestro círculo íntimo y son con las que ordinariamente compartimos alegrías y sobre todo nunca faltan en las penas. Hace falta ser retorcido para no saber que el ministro se refería a esas personas que son imprescindibles en nuestra vida aunque no tengan ningún título legal que lo acredite; por ejemplo podría estar incluido en el epígrafe  con todo sentido invitar a nuestras mesas a cualquiera que pasara necesidad, aunque sólo sea de compañía, eso si sin superar el número de diez o el de convivientes si es superior, que todavía hay familias como la mía que sin allegados, ni otros familiares sumábamos trece y no nos daba mala suerte.

No es de muy listos estudiar las recomendaciones que para controlar la pandemia ha comunicado el gobierno de turno, sea de nuestro gusto o no, con el fin de  buscar las triquiñuelas para saltarse las limitaciones que nos molesten al objetivo  absoluto de hacer “lo que nos dé la real de la gana”, es como aquel idiota que decía que: “¡quién era nadie para decirle cuantas copas podía tomarse él¡” mofándose de las campaña de la DGT para tratar de frenar los accidentes debidos al consumo excesivo de alcohol. Hace falta ser muy idiota o muy malvado para no saber a estas alturas que  la COVID19 y el alcohol matan.

Todos tenemos información suficiente y sobrada para tomar inteligentemente nuestras propias decisiones de autoprotección frente a esta pandemia y que además protegerán a los demás en el caso de que nosotros estemos contagiados y si encima eres una persona mayor con algunas goteras y que no quieres morirte todavía pues con más motivo no hay que buscar truquitos y fallos en la norma como si no fuera a tener consecuencias. Si hemos sido prudentes hasta ahora, seámoslo más en estas fiestas.

Yo creo que detrás de todo esto hay una gran falta de responsabilidad individual de algunos y un comportamiento infantil de querer lo que no puede ser  y además ser inocente si sale mal, para lo que resulta perfecto tener a alguien a quien echarle la culpa de nuestros errores, son esos idiotas que si se incrementa la cifra de contagiados, se saturan los hospitales y se incrementan los muertos, luego con cara de niños buenos que nunca han roto un plato dirán que “LA CULPA ES DEL GOBIERNO…”. 

viernes, 4 de diciembre de 2020

NAVIDADES EN PANDEMIA. neonormalidad 29

 


Lo reconozco, soy un elitista y no suelo disfrutar tanto cuando lo indica el calendario, prefiero hacerlo siempre que tengo ocasión. Los momentos más felices de mi vida y que recuerdo  han sido muchos, he tenido mucha más suerte que Abderramán III que confesaba al final de sus días: “Fui feliz catorce días, no seguidos” y yo no recuerdo especialmente ninguna navidad, ni fin de año, ni reyes entre mis días felices, seguramente porque para mi no tenían nada de especial y probablemente porque se generaban tantas expectativas que siempre al final me resultaban decepcionantes.

Recuerdo  la felicidad de mi primer cumpleaños, era el martes 27 de mayo de 1952 y vivíamos en Ronda, donde mi padre era comandante de Artillería. Conservo una foto, que ahora no encuentro, en la que estoy visiblemente feliz con mi amigo el jardinero de la Alameda  y yo sujetando la boquilla de la manguera, me regaló también un cartucho de papel con galletas maría que me encantaban. Si alguien duda de que tenga un recuerdo tan temprano y que más que un recuerdo mío es que me lo contaron después a la vista de la foto, tengo la prueba de que recuerdo perfectamente esa época en Ronda, pues cuando nos fuimos tenía 14 meses y cuando volví en 1978 al pasar por una calle del barrio viejo tuve la sensación de que reconocía mi casa, le hice una foto y mi madre me confirmó que efectivamente lo era.

El segundo recuerdo feliz es de cuando tenía 3 años. Todavía no iba al colegio y mi padre me llevaba al Burcio, una finca que tenía arrendada a unos 1.500 metros de la estación de Hornachuelos. Como no tenía automóvil, ni moto, íbamos en el tren correo  Madrid- Cadiz que salía al atardecer de la estación de Córdoba, con retrasos habituales de unas dos horas, luego tardaba casi dos horas en hacer los 40 kilómetros pues se detenía en cuatro estaciones y algún apeadero para entregar y recoger correo y por eso esa noche debimos llegar muy tarde pues me dormí en el tren y luego mi padre me llevó sobre sus hombros hasta el cortijo en medio de un  silencio sobrecogedor. Aunque cuando llegamos ya era después de medianoche cenamos conejo con tomate y patatas fritas que nos había preparado Mártires, la mujer de José el encargado, luego  para remate dormí con mi padre en la cama de matrimonio, mi último recuerdo de ese día feliz fue que mi padre se durmió antes que yo y roncaba como sólo él era capaz de hacer.

Por eso no entiendo la obsesión de ser felices  a la fuerza o de que para ser feliz en Navidad haya que celebrar una fiesta y cuanto más numerosa mejor. Mi familión  ha sido muy de grandes reuniones navideñas alrededor de mi madre  hasta que esta falleció el año pasado. Ella costeaba el alojamiento y manutención de todos, más de 40, en algún hotel rural cercano a Córdoba durante casi  tres días y sin duda ha sido un  elemento de cohesión familiar fundamental, además de que lo pasábamos divinamente poniéndonos al día y conociendo un poco mejor a los sobrinos y sobrinietos más alejados. Esta costumbre que considero muy  necesaria a medida que las familias son cada vez más pequeñas y abundan las solterías, tratábamos de mantenerla este año hasta que la maldita pandemia nos lo ha puesto muy difícil; pese a ello, de forma reducida y cumpliendo la normativa algo hará mi familia estas fiestas.

Lola, mi mujer, y yo hemos decidido este año ser muy prudentes y no asistir a ninguna reunión  familiar navideña y permanecer en la Antilla, que es una entidad playera del municipio de Lepe que en verano tiene muchos veraneantes pero que ahora está prácticamente vacío y en su playa de más de 20 kilómetros no tienes más de una docena de personas a la vista, ideal para estar confinado y pasear tranquilo por lugares donde no hay nadie. Sé que a mis nietos no les hace gracia, pero estoy seguro que lo entienden y así se lo explicamos el pasado fin de semana que con motivo de ir al médico  especialista y a sacarme una muela, celebramos una pequeña reunión familiar al aire libre porque hacía un sol estupendo que permitía mantener una distancia razonable. Y mis hijos saben que con la edad que tenemos es lo más prudente.

Lola y yo somos biólogos y ella sobre todo sabe de inmunología y está claro que la COVID-19 está producida por un virus muy peligroso y las vacunas que vienen son muy esperanzadoras pero falta tiempo, bastantes meses, para disponer de ellas en número suficiente para testarlas en todos los segmentos de población y garantizar una inmunidad significativa. No es que desconfiemos de las vacunas, es que sabemos qué son las vacunas y para qué sirven. Somos fervientes creyentes  en la ciencia y  en la capacidad de encontrar la solución  a esta enfermedad, pero todavía estamos lejos de alcanzar la inmunidad colectiva que se necesita, por eso seguimos las instrucciones de las autoridades sanitarias, en nuestro caso de la Junta de Andalucía, porque  no hay una solución individual a una pandemia.

Me sorprende mucho que a raíz de las recomendaciones dadas por las autoridades tratando de limitar las desplazamientos y las reuniones en sitios cerrados, pareciera que es posible y razonable celebrar estas navidades con aglomeraciones y derroches como siempre, como si el virus no fuera a infectarnos porque seamos menos de 10 en las reuniones, cuando el sentido de lo recomendado es que no nos juntemos no convivientes, si no es necesario o imprescindible y claro que juntarse en navidad no es nada de eso. No hay ninguna medida más segura de prevención que no reunirse con nadie no conviviente hasta que todos estén vacunados y todo lo demás son aventuras con riesgo. Ya sé que vivir es arriesgado y que para contagiarse basta solo estar cerca de alguien infectado y eso puede suceder simplemente yendo a comprar al supermercado o cruzándose con alguien, pero juntarse con parientes que viven en distintos lugares en recintos cerrados durante horas sin necesidad me parece arriesgado, porque actuando así, te puedes contagiar  de una enfermedad que de momento no tiene cura, pudiendo evitarlo.

Entiendo perfectamente a quienes tienen necesidad de ese contacto humano personal en estas fechas señaladas en el calendario, pero no es mi caso. Mis lazos familiares no van a deteriorarse porque no me reúna este año con ellos  y desde luego mis hijos, mis nietos y los amigos que a veces nos han acompañado en nochebuena, navidad o fin de año vamos a seguir teniéndonos el mismo afecto, porque los lazos son permanentes y estamos manteniendo el contacto durante todo este tiempo gracias a las comunicaciones digitales.

Así que, amigos, celebremos la Navidad en los grupos de convivencia en los que estamos y dejemos las efusiones colectivas para cuando sean posibles. Vivir es lo importante.




jueves, 26 de noviembre de 2020

¿ESTÁ EN PELIGRO EL ESPAÑOL? UNA PAMEMA PARA DEBATIR. neonormalidad 28

 


Lamento profundamente que la derecha española en medio de la pandemia haya centrado el debate sobre la nueva ley orgánica de educación, en el falso peligro sobre el futuro del español por la supresión de un adjetivo que nunca debió figurar en la ley anterior. Al parecer  forma parte ahora de una estrategia política más amplia para intentar derribar de una vez a este gobierno democrático con mentiras, porque como lo consideran ilegítimo y traidor, todo vale: ETA, víctimas, libertad,… asuntos que en su boca me enfadan. La derecha española tiene muy mal perder y nunca han aceptado pacíficamente ningún gobierno de izquierdas tras la restauración de la democracia, porque ellos y sus medios afines ladran cuando las urnas no le son favorables, como Trump ahora. 

El hecho de que en una ley  española figure o no el español o castellano como lengua vehicular, nada tiene que ver con la importancia o extensión de la enseñanza del español, para el que no lo sepa, "vehicular" adjetiva  a la lengua  que se usa instrumentalmente  como intermediaria en el aprendizaje de las materia normales de la enseñanza. Cuando en 1975 me interesé por primera vez en ese asunto al empezar a dar clase en la Escuela de Magisterio de Córdoba, comprendí que entonces se le daba mucha importancia en preescolar a usar la lengua materna del niño como vehicular para no generar desigualdades en el acceso a la educación sobre todo en poblaciones desfavorecidas de zonas plurilinguísticas como la ciudad de Nueva York, que se planteaba entonces  las dificultades de dar enseñanza en las 52 lenguas maternas diferentes que creo recordar tenían entonces los alumnos de preescolar en la gran urbe. Felizmente a alguien se le había ocurrido un poco antes que  sin discutir la importancia del asunto de la lengua vehicular, era mucho más práctico y barato para compensar las desigualdad inicial entre los niños poner en la televisión pública un atractivo programa educativo en inglés para los preescolares como fue BARRIO SÉSAMO. Luego fui dándome cuenta  que, en mi opinión, era un asunto poco importante para el éxito escolar sobre todo en niveles básicos, medios o superiores y es más, resultaba enriquecedor que la lengua vehicular fuera diferente a la materna para desarrollar más competencia en el aprendizaje de otros idiomas, tan necesaria en el mundo global en el que ya nos desenvolvemos.

Esto es tan verdad que  de hecho algunos españoles, los más adinerados, usan desde hace tiempo el inglés como lengua vehicular para la enseñanza  de sus hijos, o el francés o el alemán en colegios muy frecuentados por las elites de las grandes ciudades y otros muchos españoles están siendo formados con dos lenguas vehiculares en las comunidades autónomas con lengua propia distinta del español y a veces en tres lenguas como en Euskadi, normalmente incluyendo el inglés. En el resto de España, señaladamente en Andalucía desde hace años se está implantado el bilingüismo es decir que se usan dos lenguas vehiculares, porque además de usar la lengua materna para enseñar las materias ordinarias del plan de estudios, algunas o la mayoría de ellas se cursan en inglés, por ejemplo para impartir matemáticas o ciencias naturales, sin que nadie haya detectado que esto sea un impedimento en la correcta formación de nuestros escolares, sino más bien me parece que es lo contrario. Cuantos más idiomas hablen los españoles del futuro mejor nos irá a todos y también al español como idioma mundial que tantos beneficios nos reporta y nos continuará reportando si no perdemos el tiempo en tonterías, muy de la época del imperativo: "habla la lengua del imperio" que algunos parecen añorar, como si entonces “se ataran los perros con longanizas”.

Este asunto tan manipulado, hablo desde mi conocimiento profesional y político de la educación durante muchos años, nace  a raíz de la imposición legal establecida  "ex novo" en la ley WERT en 2013 del español como lengua  vehicular con el  siguiente literal :  «el castellano es la lengua vehicular de la enseñanza en todo el Estado, y las lenguas cooficiales lo son también en las respectivas comunidades, de acuerdo con sus estatutos y normativa aplicable», por  cambiarlo decir y decir ahora en la nueva ley este “peligrosísimo” texto :  “Las Administraciones educativas garantizarán el derecho de los alumnos y las alumnas a recibir enseñanzas en castellano y en las demás lenguas cooficiales en sus respectivos territorios de conformidad con la Constitución española, los Estatutos Autonomía y la normativa aplicable” , acorde literalmente con lo que dispone la Constitución española de 1978 que para nada entra en el asunto del idioma "vehicular" de la enseñanza.  Algunos creen que   "manoseando" la Constitución y exigiendo  el cumplimiento  a rajatabla de los artículos que les convienen,  tal como ellos los interpretan van a obtener réditos políticos, mientras se empeñan en no cumplir  otros artículos que no les gustan.

Nunca había figurado  el adjetivo pedagógico-tecnocrático de  "vehicular" en ninguna ley orgánica de educación,  de las que hemos tenido demasiadas, y sí a mí también me parece que han sido demasiadas, sencillamente porque la mención expresa a la lengua vehicular  no es necesaria y por tanto es intencionalmente gratuita,  ya que nuestra Constitución española establece con toda claridad en su artículo 3: "1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla. 2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos. 3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.", que “se puede decir más alto pero no  más claro”. 

Wert y el PP con su mayoría absoluta y sin apoyo de nadie más, introdujeron  esta PAMEMA (según el DRAE: hecho o dicho fútil y de poca entidad, a que se ha querido dar importancia) de la lengua vehicular. Fue introducida expresamente con el objetivo declarado  de "españolizar Cataluña", de lo que se sentía orgulloso el muy fatuo ministro, que ufano se vanagloriaba de ello y lo dijo expresamente en el Congreso de los Diputados  el 10 de octubre de 2012, encabezando la estrategia suicida del PP que pensaba y ¿piensa? que para ganar elecciones  en España es bueno exacerbar el anticatalanismo  en el resto de las regiones, con el resultado conocido de dar alas a los secesionistas, para luego no tener ni la capacidad política ni los arrestos necesarios para parar al monstruo a tiempo y tuvieron que hacerlo "in extremis", tras la ilegal declaración unilateral de independencia, eso si con el apoyo de la oposición de entonces, leal como parece que sólo sabe serlo el PSOE, que tiempos. 

Entiendo que haya gente que no le guste que se quite el adjetivo, desde su concepción nacionalista española en todos los asuntos, pero en la España plural las palabras importan y o cabemos todos o no cabe nadie, algo parecido ocurrió cuando se aprobó la ley del matrimonio igualitario, que no homosexual o gay como sus opositores insisten, que muchos no aceptaban, y lo comprendo, el uso de la palabra matrimonio para las uniones de personas del mismo sexo. La nueva ley orgánica al eliminar esa referencia  pone en su sitio  una cuestión  que es completamente fútil para el futuro del español que está suficientemente garantizado por nuestra Constitución Española de 1978, por la tarea de la Real Academia Española en colaboración con las 22 academias asociadas y sobre todo por la pujanza y fuerza internacional de la lengua de Cervantes.


domingo, 22 de noviembre de 2020

TODO MI APOYO A PEDRO SÁNCHEZ. neonormalidad 27


 

  

En medio de una pandemia tan imprevisible reitero  la posición que llevo sosteniendo desde el principio y es que lo más inteligente para los ciudadanos es apoyar a los que nos gobiernan y seguir sus instrucciones, sean del partido que sean, porque no hacerlo sería el caos y el desorden y  estoy seguro que las autoridades democráticas lo hacen con la mejor intención, ahora con las medidas de confinamiento que nos ordenen y pronto con las órdenes de vacunación que nos den, en mi caso yo haré lo que me diga don Jesús Aguirre, el inefable consejero de Salud y Familias de la Junta de Andalucía, sencillamente porque es el que está al mando.

Los que me conocen saben que no  es este el gobierno de España que hubiera deseado nunca y menos para un  momento tan crítico en la vida de los españoles, aunque  me resulta tranquilizador que esté presidido por el secretario general de mi partido, porque el PSOE es el partido central de la política democrática española desde 1931, por su capacidad de estar cerca de los problemas reales de los ciudadanos y de plantear casi siempre soluciones políticas dentro de un pragmatismo progresista que ha hecho avanzar a nuestra sociedad sin estar atados por planteamientos doctrinarios como suele suceder a nuestra izquierda, con las excepciones que estoy dispuesto a reconocer sobre todo en el lado del PCE. He dicho casi siempre, porque me vienen a la  memoria dos grandes errores cometidos por el PSOE en sus 141 años de historia, y seguro que habrá más que yo ignoro, uno en octubre de 1934 apoyando la “revolución” contra el gobierno derechista de Lerroux y otro cometido en 1936 negando al dirigente socialista Indalecio Prieto la posibilidad de ser el presidente del gobierno que a juicio de Azaña, presidente de la república, necesitaba España para impedir el golpe fascista que se preparaba, en ambos casos debe atribuirse la responsabilidad a Largo Caballero y sus partidarios que forman parte de los socialistas que a mi juicio tienen el defecto de  querer ser más comunistas que los comunistas. Esta fracción del PSOE, más  o menos numerosa dependiendo de la época, existe desde hace 99 años,  y nace a raíz de la escisión que se produjo en mi partido el 14 de noviembre de 1921 cuando los partidarios de abandonar la línea socialdemócrata, la tradicional desde su fundación 42 años antes,  fracasaron en su objetivo de que el PSOE dejara la Segunda Internacional para sumarse a la Tercera promovida por Lenin para apuntalar la revolución soviética, ésta ya fracasada pero parece que su fantasma nos sigue persiguiendo desde un pasado tan lejano y no seré yo el que crea que Pedro Sánchez, un socialdemócrata templado, es de esta fracción que más bien veo cercana hoy a Podemos.

Orgulloso sostengo que la mayoría de las mejoras sociales de las que disfrutamos los españoles se deben a gobiernos del PSOE, que en cada momento han sabido ser ACCIDENTALISTAS en beneficio de nuestro país, abandonando planteamientos dogmáticos como el antimilitarismo del no a la OTAN para conseguir el ingreso en la UE o el sí a la monarquía parlamentaria como forma política del Estado social y democrático de Derecho al que aspirábamos,  para facilitar la salida negociada de la dictadura, alguien imagina donde estaríamos si el PSOE o el PCE hubieran sostenido lo que sostuvieron en 1931 para derribar a la dictadura monárquica o durante el franquismo para derribar la dictadura o la sociedad sin clases a la que aspirábamos en nuestras actas fundacionales. Prueba de la bondad de nuestras acciones es que los  cambios han permanecido básicamente en las etapas en las que no hemos gobernado, porque casi siempre la derecha española es más conservadora que reaccionaria,  y por ellos seguramente no cambiarían nada, pero si otros lo cambian y funciona son pragmáticos y mantienen esos cambios.

Claro que también sé que sin duda los socialistas cuando gobiernan cometen errores, algunos de ellos imperdonables como la corrupción que normalmente hemos pagado en las urnas que es donde se deben sustanciar estas cuestiones políticas y no en los tribunales ni en  las tribunas de la prensa venal que difunde incesantemente mentiras sin ningún pudor, porque cuando la prensa investiga y descubre errores del gobierno o desviaciones de poder, al publicarlos está haciendo su trabajo al servicio de los ciudadanos que tiene derecho a una información veraz, igual que cuando la oposición denuncia esos errores y propone alternativas está haciendo su trabajo y hay que saber gobernar en medio de ese fuego cruzado democrático, del que deberían de excluirse las mentiras que con tanto descaro se utilizan ahora: ministerio de la verdad, pacto con Bildu, ataque al español y a la educación especial,…etc .  La estrategia de deslegitimar al adversario se ha instalado con fuerza en nuestra política y a mi juicio amenaza con destruir uno de los fundamentos de la democracia que es el respeto a los resultados electorales y que todos los votos tienen el mismo valor.

El actual gobierno en un tiempo tan difícil y con una oposición tan irresponsable ha tenido aciertos claros, pero  ha cometido errores a manojitos y no voy a ser yo el que los enumere aquí por no cansar a los pocos lectores que me queden a estas alturas, pero por citar algunos: el no haber hecho desde el principio como la Merkel en Alemania que depositó toda la responsabilidad sanitaria en los Lander, el no haber sido capaz de obligar a tener datos homogéneos en toda España, los retrasos burocráticos en el reconocimiento del tan necesario Ingreso Mínimo Vital, el haber consentido las salidas de tono antimonárquicas de algunos miembros del gobierno, que unos días están dentro del gobierno y otros días se sueltan la coleta y hace oposición… y para acabar, la deficiente gestión de la crisis migratoria en Canarias que era perfectamente previsible.

No somos un partido para la clandestinidad porque el debate interno y externo forma parte de nuestra idiosincrasia, por eso la dictadura franquista descabezó tantas veces como se reorganizaba la estructura dirigente del partido en el interior, siete comisiones ejecutivas federales entre 1945 y 1953 fueron detenidas,  hasta que solo se mantuvo en el exilio.  Los socialistas no somos disciplinados, ni cuando los nuestros gobiernan y nuestros estatutos consagran ese derecho a la expresión de la discrepancia tanto que somos el único partido que tiene bien regulado la existencia de corrientes  de opinión diferenciadas. Pero el no estar sometidos a una férrea disciplina y gozar de la más amplia libertad de expresión es posible en una fuerza política si se conjuga  con la lealtad  a las decisiones colectivas tomadas y a los dirigentes elegidos sobre todo cuando ellos gobiernan España y eso no está ocurriendo en este momento con exdirigentes que no tiene ningún respeto con el partido al que dicen pertenecer y se atreven a hablar en nombre de una militancia que votó a otros para la dirección en las últimas primarias, si, me refiero a Guerra o al bellotari que son lo que son gracias al PSOE contra el que se revuelven, y junto con otros  parecen haber comprado el discurso  lleno de mentiras y descalificaciones de la oposición y que son jaleados desde la prensa de derechas, que nunca han aceptado un gobierno socialista en presente, siempre en pasado para descalificar al actual. Claro que el PSOE no es de Pedro Sánchez  como no se cansan de decir estos bocazas, pero mucho menos es suyo, pues lo que ellos representaban fue derrotado por los afiliados socialistas en las primarias de 2017 que volvió a elegir  Secretario General a Pedro Sánchez por mayoría absoluta sin que hiciera falta segunda vuelta y lo seguirá siendo hasta que nosotros los afiliados le retiremos la confianza.

Nunca voté a Pedro Sánchez, no creo que haya mentido como sus enemigos  le acusan, otra cosa es que haya cambiado de criterio en varios asuntos, lo que es de políticos inteligentes, porque errar es humano y rectificar de sabios. Soy un leal militante socialista desde hace casi 40 años y él encarna hoy las virtudes  y defectos del PSOE, heredero de nuestra historia con sus luces y sus sombras y por ello lo apoyo como presidente del gobierno de España.