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jueves, 16 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 21. RECUERDOS DE MI ABUELA JUANA



 Mi abuela materna, a la que debo el nombre, era una mujer imponente, por su porte elegante, por su tamaño, al menos así  la recuerdo, y sobre todo porque transmitía autoridad y firmeza sin alzar la voz nunca. Recuerdo que de chico no le tenía miedo pero si un poco de respeto, por lo que procuraba pasar desapercibido en su casa que era grande, con zaguán,  fresco patio de mármol y escalera monumental  con alfombra en invierno, que yo ascendía poco a poco, sin dar saltos,  hasta llegar a una puerta con cristales que daba acceso a la vivienda  propiamente dicha ,que tenía calefacción central lo que no era común en Córdoba y muchas alfombras.

 De niño la veía frecuentemente porque la casa estaba en la calle Diego León, enfrente de nuestro piso de la calle  de la Plata, al otro lado de la plaza Mármol de  Bañuelos y porque además  diariamente dos de mis hermanos comíamos allí. No me gustaba demasiado ir porque todo era mucho más formal y porque allí vivían mis primos que se comportaban con mucha más desenvoltura que yo, pero la comida era buena, casi siempre cocido de garbanzos, y la casa estaba llena de objetos preciosos.

Recuerdo como si lo estuviera viendo ahora, el día que curioseando  por la casa me asomé donde no debía y vi  algo que me impactó. Yo pensaba que tenía el pelo muy corto porque siempre lo llevaba recogido  de una manera original, como Olivia de Havilland a la manera cordobesa, estilo Julio Romero de Torres. La sorprendí con la melena  suelta y hasta casi la cintura, desplegada sobre el peinador que cubría su espalda; ella me vio en el espejo  y sonrió. Luego supe que no podía subir los brazos y peinarse sola, por lo que por las mañanas venía una peluquera a hacerlo.  

Los nietos pasábamos quincenas con los abuelos maternos en Alizné, una finca deliciosa pues a los placeres del campo añadía la ausencia de electricidad y una playa en el pantano de la Breña. Normalmente éramos seis niños: tres hermanos y tres primos. Era verano y lo pasábamos muy bien pues ambos que tenían ya más de 65 años con la tía Nati de unos 40, se ocupaban de nuestro entretenimiento formativo. Tras desayunar la acompañábamos al huerto, que estaba a medio kilómetro, nosotros portando cestos para recoger las verduras que ella iba cortando para la comida del día, luego jugábamos un rato en un arenal que había al lado de la alberca con los niños de Juan el pastor-hortelano.

Entre sus prioridades estaba el que comiéramos bien, pues como todas las abuelas de la época desconfiaban  de la capacidad de sus hijas de alimentarnos como dios manda, yo creo que incluso nos pesaban antes y después como a los animales, pero no estoy seguro. Lo que la hacía singular a mis ojos y muy diferente a otras abuelas era que cazaba perdices y conejos con su propia escopeta del calibre 20, menor que la de mi abuelo que era del 12 pero una verdadera escopeta de dos cañones, y además me enseñó a disparar sobre un blanco, aprendiendo a apoyar bien la culata para aguantar el retroceso.

Ahora bien, maestra era en el arte del toreo, se le notaba que era hija de Rafael Guerra “Guerrita”, y algunas tardes practicábamos su tauromaquia en una pequeña plaza de toros que improvisábamos entre rocas y cañahejas secas (Ferula communis L.), hasta con sus burladeros. Ella muy seria nos enseñaba a plegar el capote sobre el cuerpo, a hacer el paseíllo, a torear de capa o con muleta, incluso a poner banderillas y a dejar el estoque en todo lo alto, acertando en el agujero que había en el corcho  que unía los cuernos que por turnos llevaba el de nosotros que hacía de toro bravo.

Cuando tocaba baño ella personalmente nos restregaba sin piedad el cuerpo con la esponja, por todas partes, hasta que un día cuando yo ya tenía vello en el pubis le dije: “abuela, creo que ahí debo lavarme yo”, ella me miró  y dándome la esponja me dijo: “llevas razón”.

El atardecer era siempre mágico pues disfrutábamos de la puesta de sol rezando el rosario que ella dirigía, con sus letanías en latín, sentados en una terraza grande que dominaba el embalse, viendo el retorno de los patos y la aparición de Venus.

Mi infancia son recuerdos como estos que iré de vez en cuando escribiendo, pero hoy solo iba a hablar  algo de Juana, mi abuela, mi madrina, una mujer de armas tomar y si crees que  exagero puedes verla en toda la plenitud  de sus cincuenta años en el cuadro que le  hizo el joven pintor cordobés  Rafael Serrano Muñoz. 

jueves, 9 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 20. Y DIGO YO

 


Ser viejo tiene muchas ventajas  y entre ellas yo creo que la más importante es disponer de mucho tiempo para filosofar dialogando o dicho de otra manera, para discutir y a ello nos dedicamos con empeño Lola, mi mujer, y yo, sobre todo cuando el frío nos reúne en la mesa camilla.

Esta vez ha sido en torno a una noticia de este puente que habrá pasado desapercibida para muchos, entre tanto fasto constitucional o andalucista, variantes del virus, volcanes o tambores de guerra cada vez más cercanos. Para nosotros, que  se hayan encontrado restos de cocaína, en diez de los once baños del edificio de Westminster  que están para uso exclusivo de los parlamentarios o sus visitas, ha sido LA NOTICIA de la que ha derivado una discusión que concluye con este artículo ideado al alimón.

La noticia en realidad no lo es, porque no tiene nada de nuevo saber que los poderosos casi siempre han tomado cocaína, alcohol u otras drogas, dipsómanos fueron Trajano y Churchill y como fueron grandes dirigentes nadie los recuerda como borrachos, pero verán que  el asunto da de sí, si tenemos en cuenta el agravio comparativo que sufrimos las personas tratadas como súbditas en este asunto, por el abuso histórico de los poderosos que practican sin medida “vicios privados, públicas virtudes”, claro que por nuestro bien como bien explicó Bernard de Mandeville en “La Fábula de las abejas”  .

Los ciudadanos sabemos lo importante que es preservar la integridad física y mental para  tener un comportamiento juicioso, y por eso cumplimos las normas aprobadas por parlamentarios que nos prohíben conducir vehículos, ahora incluso bicicletas, bajo los efectos del alcohol y otras drogas. Nos  sometemos mansamente a controles aleatorios para detectar en nuestros cuerpos restos de esas sustancias aunque no estemos infringiendo ninguna norma de tráfico, aceptando resignadamente que nos controlen preventivamente y nos multen sumarísimamente, pero ¿porque tenemos que aceptar que personas que están bajo la influencia de la cocaína tengan voz y voto para decidir cuestiones que afectan a nuestras vidas?,¿no decidirían entrar en la guerra de Irak tras la ingesta de algún alucinógeno que les hizo ver en su “viaje” las famosas armas de destrucción masiva que nunca aparecieron?, no, no es justo.

Y DIGO YO,  ¿no sería justo que en  correspondencia con nuestra mansedumbre, los parlamentarios se sometieran a un control antidrogas  preventivo antes de aprobar las normas que conducen nuestras vidas?. Nuestra propuesta es muy equilibrada porque el control obligatorio sería solo para asuntos vitales del orden del día y para los demás  solo aleatorio como hacen con nosotros los agentes de tráfico. En los controles obligatorios , una tasa equivalente a la que conlleva la pérdida del permiso de conducir, supondría el no poder participar en la sesión y  la inhabilitación perpetua del parlamentario para el desempeño de cualquier cargo público, porque ellos deben ser ejemplares en el cumplimiento de las normas. Para los demás casos habría que diseñar un sistema punitivo proporcionado  seguramente con su tarjeta de puntos como la que castiga nuestro comportamiento en el Reglamento General de Circulación.

Si nosotros drogados no podemos conducir nuestros coches, ellos tampoco deben conducir nuestras vidas bajo los efectos de las drogas.

La foto la hice yo en la visita que hice a Westminster en 1989.

viernes, 3 de diciembre de 2021

BREVERÍAS 19. 4 DE DICIEMBRE 1977

 



Hoy hace 44 años que los andaluces nos lanzamos a la calle en manifestación para reclamar autonomía plena.  Las calles y plazas de las principales ciudades se llenaron con hombres y mujeres que seria y festivamente reclamábamos nuestro sitio al sol.

Una vez conseguida la amnistía y la libertad empezamos rápidamente a ejercerla para que en el debate constitucional, no quedáramos como una región  de segunda que era el lugar que se nos reservaba a las regiones que por culpa del golpe de estado de 1936 no teníamos aprobado nuestro Estatuto de Autonomía en la República.

Era un día que amenazaba lluvia  y nuestro compañero diputado Rafael Vallejo fue el encargado en Córdoba de organizar la manifestación,  en la que participaron todas las fuerzas políticas que ya tenían diputados  y senadores  por la provincia desde el joven socialista Manuel Gracia a los mayores Ignacio Gallego y mi admirado Matías Camacho, orgulloso presidente del Psoe cordobés.

Se opusieron los franquistas de  Fuerza Nueva que incluso llegaron a hacer amenazas a los manifestantes, yo los vi y reconocí. En la Victoria desde algunos balcones se abucheaba y también hubo disparos de aire comprimido que hirieron a algunos manifestantes con la pasividad de la policía que brilló por su ausencia.

Yo estuve allí, bajo la pancarta de la UGT, mi sindicato y por cuya militancia había sido despedido de la universidad el año anterior y el servicio de orden era de viejos militantes políticos y sindicalistas. Solo he encontrado la foto que encabeza este artículo, aunque hice varias.

En Córdoba todo salió bien, incluso no recuerdo que llegara a llover, pero  en todos lados hubo amenazas de los fascistas y en Málaga fue asesinado el joven sindicalista de CC.OO Manuel José García Caparrós, abatido  a los 19 años por disparos de un desconocido sin duda al amparo de la pasividad policial.

Los andaluces forzamos que la Constitución  Española que  aprobamos en referéndum un año después fuera claramente autonomista, es verdad que exigía unas condiciones difíciles de alcanzar para las que , ironías de la lengua política, no eran consideradas  “comunidades históricas”, pero finalmente lo conseguimos.

Entonces  y ahora con el mismo espíritu que nos hace luchar por dignidad porque los andaluces no nos creemos más que nadie pero tampoco menos.

domingo, 28 de noviembre de 2021

BREVERÍAS 18 , AMNISTÍA Y LIBERTAD


Estoy en profundo y total desacuerdo con los que desprestigian políticamente la transición democrática y sobre todo a los que quieren anular la ley de amnistía de 1977 para supuestamente, de acuerdo con sus declaraciones, dar respuesta a los derechos a la verdad, justicia y reparación que poseen las víctimas de la dictadura franquista. Soy un español de 69 años orgulloso de haber participado activamente en aquella operación pacífica de conquista de las libertades que hoy es conocida como Transición Democrática y me emocionó y aun hoy me emocionan las palabras de Marcelino Camacho en las Cortes que aprobaron dicha ley de amnistía: “…La pieza capital de la política de reconciliación nacional tenía que ser la amnistía…¿Cómo podríamos reconciliarnos los que nos habíamos estado matando los unos a los otros, si no borrábamos ese pasado de una vez y para siempre?”.

En aquel momento la inmensa mayoría de las víctimas y verdugos de la guerra civil y la dictadura y sus hijos estuvimos de acuerdo en que era necesario borrar los delitos cometidos en el pasado para tener un futuro democrático en común y salir de 150 años de guerras civiles y golpes de estado. Si, olvidar el genocidio de miles de republicanos en la ciudad de Córdoba  tras el golpe de estado del 18 de julio de 1936; en 1977 todavía no sabía yo que tenía un tío enterrado en una fosa común del cementerio, eso lo supe solo hace 8 años y todavía sigue sin desenterrar. Si, olvidar otros genocidios parecidos en miles de ciudades y pueblos de España a manos de los golpistas. Si, olvidar  los asesinatos de miles de españoles considerados de derechas en las zonas donde no triunfó el golpe por parte de desalmados armados se proclamaran de la ideología republicana o de izquierdas que fuera. Si, olvidar a los miles de asesinatos de sacerdotes y religiosos por el “gravísimo delito” de ser católicos. Si, olvidar los asesinatos intencionados de civiles en los bombardeos sobre ciudades por parte de los golpistas o de los defensores de la República. Si, olvidar, olvidar y olvidar  tanto horror para podernos fundir en miles de abrazos de reconciliación, ¡nunca más otra guerra civil!.

Lo hicimos porque como decía el editorial de El País del 15 de octubre de 1977:“La España democrática debe, desde ahora, mirar hacia adelante, olvidar las responsabilidades y los hechos de la guerra civil, hacer abstracción de los cuarenta años de dictadura. La mirada hacia el pasado sólo debe tener como propósito la reflexión sobre las causas de la catástrofe y la forma de impedir su repetición. Un pueblo ni puede ni debe carecer de memoria histórica; pero ésta debe servirle para alimentar proyectos pacíficos de convivencia hacia el futuro y no para nutrir rencores hacia el pasado.”

Soy un defensor activo de la recuperación de la memoria  histórica  y de que los historiadores sigan haciendo su trabajo, que hay mucho hecho y publicado afortunadamente, para que todos los que quieran, puedan saber lo que ocurrió, incluso con nombres y apellidos porque como bien decía Carlos Castilla del Pino “los asesinos tenían nombres y apellidos” y él no descansó hasta que no supo y publicó el nombre de quien fue el responsable de los  milicianos que asesinaron a su familiares, pero no necesito que nadie sea enjuiciado  ahora por esos delitos, me conformo con saber la verdad de lo que pasó; que en mi caso ya conozco casi al completo.

No hay nada, a mi juicio, en la ley de amnistía de 1977 que impida,  sin acudir al derecho penal, restaurar el honor de las víctimas , indemnizar a sus herederos y recuperar los patrimonios perdidos, y si  lo hay, bastaría con reformar solo lo necesario o un poco de generosidad. Desde luego tampoco hay  nada que impida localizar y recuperar los miles de cadáveres de fosas comunes y trabajar seriamente para que sus familiares los reconozcan y les den el entierro que deseen al lado de ellos. Se pueden cambiar los nombres de las calles,  a pesar de la torpeza con la que se han aplicado las leyes de memoria, porque basta con que lo decida por mayoría simple el  ayuntamiento. Nada impide que al igual que la iglesia católica honra a sus muertos como “mártires de la fe”, otras asociaciones pueden hacerlo con los suyos con ritual que tengan, sin que nadie deba molestarse.

Nada impide tampoco que se denuncie públicamente las fortunas que se hicieron  por parte de notables franquistas con el robo a los perdedores de la guerra o con la explotación criminal de presos políticos, y se haga un esfuerzo por el Estado para expropiar esos bienes como se ha hecho con el Pazo de Meirás o al menos para que sus descendientes se avergüencen  del origen de sus fortunas.

Pretender romper la reconciliación nacional que conseguimos tras nuestra lucha, cuando en todas las manifestaciones gritábamos  “AMNISTÍA Y LIBERTAD”, un grito que todavía resuena en mis oídos, es un error grave por parte de políticos que deberían esforzarse por resolver nuestros problemas, que nos desbordan y agobian, y no crear los que  no existen.


lunes, 22 de noviembre de 2021

BREVERÍAS 17. YO, VIEJA

 



YO, VIEJA, es un libro que se lee con agrado y de corrido pese a tener un contenido poliédrico. Podría haber sido un ensayo académico  titulado “El camino femenino a la vejez” pues analiza la evolución de la mujer en su largo camino en la vida explicando sus causas, patologías y alternativas. También podría calificarse como un libro de autoayuda para vivir una vejez plena y está lleno de sugerencias, insinuaciones, argucias, inspiraciones, iniciativas, tretas, atrevimientos, trucos y mañas, para que siendo mujer  u hombre puedas ser viejo y disfrutarlo.  Finalmente es un manifiesto feminista para una vejez digna con propuestas, componendas y mañas para la acción que debería ser leído por los políticos, si es que de verdad quieren ayudar a las mujeres a conseguir este objetivo; o también podría servir de base para un manifiesto de lucha organizada de las mujeres.

Amo a las mujeres en general, a unas más que a otras, claro. Fui educado por unos padres que a su manera eran  feministas; crecí rodeado por hermanas celosas de su lugar en el mundo y de hermanos también feministas. Luego disfruté de estudiar Biología con más mujeres que hombres que he reencontrado tras 45 años comprobando que el compañerismo entre hombres y mujeres es real y puede permanecer. Continúo unido a una mujer feminista y antes de casarnos redacté y firmamos en 1975 unas capitulaciones matrimoniales comprometiéndonos a la igualdad entre nosotros, pese a lo que establecían las leyes. He ido envejeciendo mientras vivía sin comprender bien porqué las mujeres que me rodeaban  tenían cada vez más ira e incluso empezaban a ser menos amables y este libro me ha ayudado a comprender que todo es  consecuencia de la histórica situación de injusticia y de abuso en la que han vivido las mujeres y siguen viviendo, aun las que han estudiado carreras universitarias y ejercido profesiones con éxito, pues por regla general todas ellas han postergado sus legítimas ambiciones personales  para ser cuidadoras de sus hijos, maridos, padres, nietos o familiares dependientes, evolucionando de los “seres-para-sí” que querían ser para convertirse en “seres-para-los-otros”.

Las mujeres han sido siempre las cuidadoras universales en nuestra sociedad  y ya están hartas de entregarse a  la causa, pese a hacerlo por amor, sin recibir la mayoría de las veces ni el cariño ni el agradecimiento de los beneficiarios de su entrega, por eso entiendo y el libro de Anna Freixas lo explica muy bien, que la ira y la rabia que sienten las mujeres es su manera de decir: ¡basta!, ¡hasta aquí hemos llegado!.

La autora y yo fuimos compañeros  en la facultad de Educación de Córdoba donde era parte fundamental de  un  grupo académico feminista,  gracias al cual tuve acceso a mucha literatura  escrita por mujeres que me habían pasado desapercibidas,  o mejor dicho, ocultadas, como Doris Lessing o la genial Joyce Carol Oates que nada tiene que envidiar  a Dos Passos o Faulkner. Luego ha capitaneado un potente movimiento feminista en forma de tertulia “Las Frescas. Una habitación propia”  en cuyo grupo fundador también estaba mi hermana pequeña, Esther, y no creo que haya muchas tertulias que tengan el poder de convocar a más de cien personas a oír cosas interesantes y a hablar opinando casi todos los asistentes. Este 25 de noviembre también la encontrarás seguro en la manifestación contra la violencia machista. Es pues una feminista convencida y una intelectual de categoría que todo lo que escribe lo ha pensado y hablado muchas veces con muchas mujeres, así que lo que dice es “el evangelio”.

Los hombres a veces hemos hecho también de cuidadores, pero voluntariamente y normalmente nos lo han agradecido y no es que cada uno de nosotros tengamos que pedir perdón por  ser del género dominante que ha oprimido a las mujeres, pero por lo menos podríamos comprender que las mujeres tienen derecho a estar cabreadas porque lo que se ha hecho con ellas no tiene nombre, no hay derecho y se parece mucho a la esclavitud, por más consentida que muchas prefieren creer que haya sido, para no tener que enfrentarse al dolor profundo de haber sido dominadas y forzadas  hasta situaciones terribles como todavía vemos en medio mundo.

Hay libros  instructivos, otros son entretenidos, algunos resultan útiles. YO, VIEJA es todo eso y además es un libro necesario  para las mujeres si quieren tener una vejez fresca y libre de ataduras culturales que han coartado su libertad, porque cuidar a los demás debe ser una obligación-devoción de toda la sociedad, incluidos los hombres, que también deberíamos leerlo si queremos  aprender a ser unos viejos frescos  y orgullosos dignos de acompañar a las mujeres que queremos. Así que corre a encargarlo a una librería  pues seguro que la cuarta edición ya se habrá agotado cuando llegues.


lunes, 15 de noviembre de 2021

BREVERÍAS 16. CARMEN MOLA NO MOLA

 



Hace un mes se destapó quien estaba detrás de Carmen Mola, la  autora de  “La Novia Gitana”. Quise escribir un artículo sobre el  asunto terciando en el debate de la supuesta suplantación literaria de una mujer por tres hombres, lo que dio lugar a multitud de chascarrillos entre feministas y antifeministas, de hecho lo pensaba titular “hombres o mujeres, o viceversa”, sosteniendo la tesis de que el hecho  de que tres hombres escribieran bajo el nombre de una mujer, era la muestra del avance de las mujeres en el mundo literario en el que durante siglos tuvieron que ocultarse tras seudónimos masculinos. Las hermanas Brontë, George Sand, o la simpar George Eliot  cuyo “Viaje por España”(1867) firmada con su marido recomiendo vivamente. En la España del XIX era práctica común, hay que recordar a Fernán Caballero y la excepción fue la soberbia  Emilia Pardo Bazán. Luego está la larga nómina de mujeres que escribían de “negras” para hombres que eran los que se llevaban la gloria, como fue  María Lejárraga para su marido Gregorio Martínez Sierra. Al fin llegó Carmen Laforet, Carmen también,  y gana el Nadal en 1944 con NADA y ya nos acostumbramos a  ver mujeres escritoras, como en la antigüedad  cuando Safo de Lesbos reinó en la poesía helénica.

El volcán y sobre todo la riada que anegó mi casa retrasó el artículo tanto, que otros  más urgente se metieron por medio, y el debate cambió de asunto para centrarse en lo puramente literario, de si una novela puede ser escrita a tres manos o con un programa de ordenador o como en mi caso personal si me gusta o no me gusta semejante cosa.

Cuando salió la primera novela,  algo me sonó raro porque no había oficialmente ninguna profesora de matemáticas que se llamara Carmen Mola y el apellido  no me era simpático porque el general Emilio Mola fue el organizador del golpe de estado del 18 de julio y responsable intelectual de su dureza represiva, no creo que sea casual que en la portada figure esquemáticamente la cruz de Borgoña, tan querida para los tradicionalistas. Total que me venía a la cabeza el poema “Mola en los infiernos” de Pablo Neruda:

“Es arrastrado el turbio mulo Mola/ de precipicio en precipicio eterno/ y como va el naufragio de ola en ola/ desbaratado por azufre y cuerno,/ cocido en cal  y hiel y disimulo,/ de antemano esperado en el infierno, /va el infernal mulato, el Mola mulo/ definitivamente turbio y tierno,/ con llamas en la cola y en el culo”

A pesar de todo esto, un día en casa de un amigo que tenía el libro empecé a leerlo y efectivamente es una narración que te atrapa, pero a los pocos minutos tuve que dejarlo cuando el relato inicial trata de un niño que está encerrado en un almacén con un perro que le ataca, y se defiende con una pala llegando a detalles morbosos terribles  y llegué hasta cuando el perro “empieza a morderle el tobillo como si fuera un hueso al que hay que sacarle hasta la última gota de tuétano” que es el colmo del horror y de no saber que es el tuétano, porque si hay algo peor que lo morboso es que este no sea realista.

Acabo de leer la novela, que se lee en poco tiempo,  para poder dar un juicio informado. Es atractiva pero tiene un aire “déjà vu” combinando un relato thriller de la investigación del crimen con  detalles sobre el perfil torturado de la investigadora, con trozos de un relato  siniestro y en cursiva sobre los sufrimientos en el pasado de un  niño que se transforma en criminal y así queda justificado su destino, con un final donde enganchan ambos relatos. Algo que hemos visto hasta el vómito en la famosa novela negra nórdica. A mi me recordó mucho a “Los gritos del pasado” de Camilla Läckberg, pero su  investigadora Erica Falck es una escritora simpática felizmente casada , mientras que la inspectora Elena Blanco tiene un perfil amargado y con una vida sexual   muy de follar, nada que ver con el atractivo Kurt Wallander del maestro Henning Mankell.

Cada uno es muy libre de entretenerse como quiera, pero conmigo que no cuenten pese a que me quedo sin saber que ocurre con el hijo raptado de la inspectora. Lo mismo en forma de serie de televisión me lo trago. No me ha resultado atractiva, eso sí, si te pones a leerla no paras pues sus autores le han puesto todos los ingredientes y aditivos necesarios para resultar adictiva, les auguro mucho éxito y una gran competencia de otros grupos de guionistas que seguirán sus pasos, hasta que inventen algoritmos para escribir estas novelas sin necesidad de escritores o… escritoras.

lunes, 8 de noviembre de 2021

BREVERÍAS 15. ASEGURAR LOS SEGUROS

 



Cubrir los riesgos que nos pueden afectar creo yo que es una obligación de todos.  No todos podemos tener un fondo económico de reserva suficiente para cubrir el incendio de la vivienda, o el robo de objetos o las lesiones que nuestro querido perro pueda hacer a alguien, o los terribles daños que podemos provocar en un accidente de tráfico del que seamos responsables.

La inmensa mayoría de las personas con mayor o menor esfuerzo tenemos alguna propiedad ( moto, automóvil, vivienda, negocio, etc…)  de la que somos responsables o necesitamos y para subsanar los daños que sufran o que se produzcan por su causa tenemos o debemos tener pólizas de seguros que cubran las diferentes contingencias que puedan ocurrir. En el caso de los vehículos a motor es una obligación legal pero no los es en otro tipo de bienes que si perdiéramos nos resultaría muy difícil reponer.

Lo estamos viendo estos días con las riadas, temporales y sobre todo con la erupción del volcán en la isla de La Palma, donde vemos a miles de personas que lo han perdido todo, salvo la vida y que podrán recuperar la normalidad si los bienes perdidos  le son repuestos.

Personalmente he sufrido una inundación de mi casa en  Lepe (Huelva) a consecuencia de lluvias torrenciales( más de 200 litros/m2 medidos por mí en 3 horas) y el  desbordamiento de un arroyo. Tengo un seguro de hogar elemental  sobre el valor real del continente y contenido que me supone una prima anual inferior al uno por mil de  dicho valor real. Sobre la marcha di  parte a mi compañía  que 5 días después me contestó que como el siniestro era a consecuencia de un hecho meteorológico extraordinario, la cobertura del mismo es asumida por el CONSORCIO DE COMPENSACIÓN DE SEGUROS y no por cada compañía de seguros.

Al principio me enfadé un poco porque no entendía  porqué mi compañía se hacía a un lado cuando el seguro lo tenía con ella y me obligaba a un trámite distinto y  con desconocidos. El primer día se me llevaban los demonios, porque aunque el Consorcio había montado rápidamente con ayuda del ayuntamiento una oficina en Lepe para atender a los afectados, los teléfonos estaban saturados y había colas. Comunicar el siniestro por internet  era imposible sin tener certificado electrónico que no tengo actualizado. Finalmente con ayuda de mi hijo, que si tenía listo su certificado pude hacerlo a distancia. Tres días después me llamaba una perita de una empresa especializada  que vino dos días después a ver los daños, y a la que envié las fotos que había hecho antes de limpiar lo más gordo. Una semana después me envió el resultado de su peritación   y di mi conformidad  a vuelta de correo a la compensación económica que iba a proponer y que  me pareció justa. Me ingresaron el dinero en cuenta antes de cumplido un mes de la inundación. Impecable.

En España tenemos la suerte de que el reaseguro es público es decir que cuando las pérdidas son derivadas de  acontecimientos extraordinarios y fenómenos de la naturaleza tales como terremotos, volcanes, inundaciones o caídas de meteoritos existe ese Consorcio que es una entidad pública empresarial  adscrita al Ministerio de Asuntos Económicos (Nadia Calviño) que se hace cargo de lo que desbordaría sin duda a las compañías privadas aseguradoras y que actúa con la diligencia que he descrito. Así estará pasando en La Palma, claro que solo con los que tienen los bienes asegurados.

En otros países europeos que conozco, este reaseguro es privado  y más rácano que el sistema español. El Consorcio se financia con un  porcentaje(algo más del 10%) de todas las primas de seguros concernidas. En los últimos años viene a ingresar unos mil millones de euros anuales y normalmente quedan remanentes importantes que se van acumulando por si hay más catástrofes. Seguramente este año con lo del volcán será necesario acudir a las reservas que son cuantiosas y  el cambio climático agravará estos riesgos extraordinarios.

En definitiva es un sistema público que financiamos los asegurados  y que nos atiende cuando es necesario, por eso recomiendo vivamente que todos tengamos seguros actualizados de lo que dependerá la cuantía de las compensaciones que serán relativas a los daños sufridos valorados por un  peritaje independiente. Es un sistema justo porque lo financian solo los posibles beneficiarios. El gobierno  luego  tendrá que atender todo lo demás, que será mucho, sobre todo los daños a las infraestructuras. Así que revisar vuestros seguros y actualizarlos, pues aunque suponga pagar unos euros más, merece la pena.