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jueves, 17 de marzo de 2022

BREVERÍAS 39. YO ESTOY EN GUERRA CONTRA PUTIN



Tras veintidós días de ataques terribles del ejército ruso contra Ucrania y sus ciudadanos con la intención de arrasar sus ciudades y matar a los que sean necesarios para que se rindan, lo siento,  ya no es hora de medias tintas, como decía Borrell en el Parlamento Europeo hace muchos días: “Cuando un potente agresor agrede sin justificación alguna a un vecino mucho más débil, nadie puede invocar la resolución pacífica de los conflictos. Nadie puede poner en el mismo pie de igualdad al agredido y al agresor. Y nos acordaremos de aquellos que en este momento solemne no estén a nuestro lado”. Por eso hoy declaro formalmente que YO ESTOY EN GUERRA CONTRA PUTIN, no contra Rusia y mucho menos contra los rusos que son las primeras víctimas de ese dictador criminal y que no pararé hasta que sea detenido y llevado ante el Tribunal Penal Internacional para responder de sus crímenes contra la humanidad.

Europa es mi patria porque es el único ámbito en el  que puedo estar libre y seguro en el complicado mundo intercomunicado en el que vivimos;  a pesar de mis sentimientos ni Andalucía, ni España me aseguran hoy la libertad, la seguridad y el futuro honroso que necesito. Claro que me  gustaría que ya fuera realidad lo que cantaba,  bastante regular por cierto, en los actos socialistas al principio de la Transición democrática, cuando acabábamos con La Internacional: “El hombre del hombre es hermano/ derechos iguales tendrán/ la TIERRA será el paraíso/ PATRIA DE LA HUMANIDAD” . A este concepto patriótico ya dediqué  un artículo hace dos meses en el que denuncié el peligro de perder nuestras libertades  en un mundo multipolar gobernado por la rapacidad capitalista y  dictadores  en el que la voz de Europa a favor de los derechos humanos y el libre comercio no estaba acompañada  de una fuerza disuasoria a la medida de nuestro poder económico real.

Hoy me siento como los alcaldes de  Móstoles que en mayo de 1808 testigos de las atrocidades que los invasores franceses estaban cometiendo contra el pueblo de Madrid, hicieron un bando llamando a la guerra contra el ejército invasor que enviaron con mensajeros  por toda España. Yo, hoy escribo este artículo con mi grito contra  Putin en la confianza de que muchos se sumarán a la lucha contra el invasor de nuestra patria. No hay que esperar a que las bombas destruyan las ciudades de España ni que maten a nuestros seres queridos para levantarse contra la agresión a tu patria, el valiente pueblo de Ucrania con su resistencia nos está dando tiempo para responder y deberíamos hacerlo con contundencia.

Soy un convencido de que la guerra o la violencia no es el camino para resolver los conflictos y en mi vida como responsable público fui un negociador incansable  hasta con manifestantes violentos, pero con la misma convicción creo que si te atacan tienes el derecho a defenderte de manera proporcionada,  se llama derecho a la legítima defensa que está reconocido  en el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas, y eso es lo que está haciendo el pueblo de Ucrania al que apoyo con todas mis fuerzas contribuyendo a la atención de los millones de refugiados como socio de ACNUR, UNICEF y CRUZ ROJA y si me admitieran iría a luchar a esas lejanas tierras en los confines de mi patria, recordando con honor a los brigadistas internacionales que ayudaron a frenar a los golpistas en 1936, sobre todo a los ucranianos de la compañía Tarás Shevchenco  que heroicamente dieron su vida en Brunete derrotando a la sanguinaria caballería marroquí.

Si mañana el gobierno de Ucrania, al que estamos ayudando cobardemente muy poco, acepta un acuerdo con Putin para acabar la matanza lo comprenderé, a la fuerza ahorcan, y hasta me alegraré por frenar tantas muertes, pero yo continuaré  en guerra hasta conseguir que Putin sea juzgado  y Europa, mi patria,  hoy medrosa y deshonrada, pueda tener la fuerza suficiente para disuadir a todo tipo de agresores porque como escribió Cervantes en el capítulo 58 de Don Quijote: “La libertad, Sancho, es uno de los más preciosos dones que a los hombres dieron los cielos; con ella no pueden igualarse los tesoros que encierra la tierra ni el mar encubre; POR LA LIBERTAD así como por la honra se puede y se debe aventurar la vida,…”
Grabado de Goya serie "los horrores de la guerra"

domingo, 13 de marzo de 2022

BREVERÍAS,38. SOY VIEJO,¿Y QUÉ? -2

 



 He tenido el privilegio de ser un niño que disfrutó de la compañía de varios familiares ancianos que fueron independientes hasta el final de sus vidas. Mi abuelo Enrique enfermó de cáncer   a los 69 años  y   charlaba con él mientras jugábamos al ajedrez, con 10 años le  compraba tabaco que tenía prohibidísimo, guardaba el paquete y  le daba los cigarrillos de uno en uno y el fuego; de él aprendí a tratar con respeto a los niños, disfrutando de su compañía y a establecer complicidad con ellos; lo mismo que de mi abuela Pilar que cuando se quedó sola prefirió que yo con 12 años me fuera a dormir con ella en vez de una de las nietas más mayores, sabía que no me iba  a meter en lo que hiciera o dejara de hacer, sobre todo en la comida porque era golosa y tenía diabetes, a cambio yo gocé de espacio y libertad en el inicio de la pubertad; ella gobernaba sus intereses y administraba su dinero hasta el final con 87 años. Mi abuelo José María murió cuando yo tenía poco más de 3 años así que solo recuerdo que me hacía cosquillas con la barba y de mi abuela Juana recuerdo mucho más pues yo tenía ya 18 años cuando falleció a los 77  y de ella aprendí el sentido de la justicia, aunque la contienda fuera entre adultos y niños, tratándonos siempre como personas, sin blandenguerías pero con cariño; aunque no tuve mucha relación con ella pues sus últimos años coincidieron con mi juventud de estudiante en Sevilla, aprendí lo importante que es tener cerca a los hijos en la vejez , aunque para ello debas hacer lo necesario para acercarlos, eso sí,  gestionando tus asuntos hasta el final, pidiendo sólo la ayuda que necesites.

Aunque quería mucho  a Cristóbal, mi padre, no sufrí su largo final a los 74 años porque yo no vivía en Córdoba, solo recuerdo  que estaba muy deteriorado y en una de las visitas me pidió ayuda para acabar su sufrimiento, creía firmemente en la vida eterna y estaba deseando irse. Mi suegra Pilar que se comportó conmigo como una madre falleció a los 65 años  y la vimos deteriorarse a  causa de la diabetes, tuvo la suerte de que su marido la cuidara  toda la vida y de ella aprendí a ser dócil  y cariñoso con quienes te cuidan y no huraño y gruñón como es mi naturaleza. Luego fue Guillermo, mi suegro,  que se quedó viudo a los 65 años y decidió seguir viviendo solo en el pueblo. Nos visitaba a menudo con su coche, un R-5 que conservo; estaba unos días que se hacían cortos. Era un buen conversador, impenitente lector y amante de la música clásica, y le gustaba  viajar con nosotros contribuyendo a los gastos con generosidad. Con él estuvimos en muchos lugares de Europa.., y se encargaba de sus nietos con alegría. Cuando ya no pudo vivir solo, se vino con nosotros  a los 85 años y aunque extrañaba su casa y estaba desorientado, era buena compañía, pero al final  el deterioro cognitivo y que yo trabajaba a diario en Córdoba no nos permitía encargarnos de  su cuidado  y el 28 de agosto de 2008 lo llevamos a una residencia cercana y aunque mantuvo el tipo, no fue feliz allí y solo deseaba  acabar con aquella vida que ya no tenía sentido para él, de hecho de vez en cuando me decía: “Juan, tu no podrías hacer algo para acabar esto”  y es que por muy desorientado que estaba  se daba cuenta que no tenía sus cosas, que ya no podía leer porque no entendía esos garabatos negros, y la radio que tenía era incapaz de manejarla, con lo que le gustaba Radio Clásica de RNE. Ya estaba mal y no quería comer, ni salir de la cama por lo que me acerqué temprano el 1 de noviembre de 2011 por ver si  lo animaba ya que a mi si me reconocía; estuve con él en su habitación sentado al lado de su cama  y con su mano cogida, porque le gustaba el contacto, mientras intentaba una y otra vez  hablar sacando todo tipo de temas sin éxito, por lo que le pregunté que si quería algo y mirándome con tristeza me dijo: “Gracias, pero vete y déjame tranquilo”, se dio la vuelta y  acurrucado, como le gustaba dormir, al rato había expirado tranquilamente. Aprendí  entre otras muchas cosas que yo  nunca iré voluntariamente a un asilo.

Finalmente tuvimos la suerte de disfrutar de Carmen, mi madre, hasta los 97 años y en sus 30 años como viuda desplegó todas sus artes para liderar una gran familia que controlaba  desde el cariño y la generosidad. Siempre estaba al tanto de todos y de todo, repartió cuanto pudo, administró su dinero y su vida con mucha inteligencia y fue delegando a medida que lo necesitó. Ella sin duda era una líder nata, enormemente inteligente e imposible de imitar pero en su memoria procuro ser orgulloso, protestón, generoso y cuidadoso de  mi aspecto, como si fuera a visitarla, porque como ella decía: “ Si de joven hay que arreglarse para gustar, de viejo es para no desagradar”.

Estos han sido mis modelos de vejez sobre los que debo construir la mía. Continuará…

martes, 8 de marzo de 2022

BREVERÍAS 37. SOY VIEJO, ¿Y QUÉ? -1.

 



Inicio una serie de breverías sobre la vejez inspirado por el libro de Anna Freixas “YO, VIEJA” que me ha impactado, incluso puede que tome de él palabras prestadas, porque  realmente gran parte de su contenido pensado desde un punto de vista feminista para las mujeres, sirve también para los hombres,  que como ellas nos adentramos en la vejez con ganas de vivir pero con una vaga sensación de que ya sobramos y por eso recomendé y recomiendo la lectura de ese libro.

Yo vivía tan feliz en lo que se considera una vejez activa, quizá demasiado activa por mi odiosa manía de tener una vida “productiva” con una agenda  muy ocupada donde no haya lugar para el puro entretenimiento. El tiempo se me pasaba sin darme cuenta: estudiando, leyendo, escribiendo y saliendo mucho a conciertos, museos, organizando reuniones de amigos y compañeros, excursiones, muchos  viajes y ayudando en el cuidado de los nietos, cuando de pronto la parca “mandó parar”. Era una  pandemia y con casi 68 años lo prudente era quedarse en casa, que de repente se había quedado vacía al abandonarnos los dos nietos mayores que llevaban meses alojados con nosotros, mientras sus padres se abrían camino en nuevas aventuras laborales. Al principio estuvo bien estar recluido y encontré el tiempo perdido  por el exceso de ocupaciones que me había autoimpuesto por mi manía de ser productivo que me obligaba a emplear todo el tiempo libre que  la jubilación me daba, pero a la vez mis hijos, siguiendo las recomendaciones sanitarias, decidieron protegernos y encargarse del avituallamiento y fue entonces cuando empecé a sentir que era viejo de verdad, porque de golpe me había hecho  dependiente.

Verás, ser viejo con posibles y bien acompañado no está nada de mal, no tienes jefes que te incordien, solo tienes que contentar a la pareja que te acompaña desde hace medio siglo y  que en correspondencia te contenta a ti y procurar en la medida de lo posible no molestar demasiado a los familiares y amigos que suelen aguantarte, aunque a veces  te parezca que seas tú quien los aguantes a ellos. En resumen no  está mal, nada de mal, incluso muy bien, porque ya nadie espera nada de  ti y si estás bien de salud realmente no necesitas de verdad nada de nadie. En nuestro caso las ayudas que prestamos a hijos y nietos son voluntarias  y nos las agradecen cumplidamente, nada que ver con esos abuelos explotados que abundan y que no pueden hacer su vida. Pero empieza uno a percibir signos inquietantes: los hijos e incluso los nietos te dicen que tengas cuidado al coger pesos, algunas jovencitas se levantan en el metro para dejarte su asiento, la enfermera que te pone una vacuna dice que te descubras “el bracito”, la cajera te habla alto  y a veces te ayuda a llenar las bolsas, señales inequívocas de que te ven como un viejo necesitado de ayuda y hasta ahora no es para molestarse porque la intención que tienen es buena, pero te mosquea un poco.

Sólo la  indudable cercanía de la muerte, la frecuencia de los achaques y las cada vez más frecuentes ausencias de seres queridos, ensombrece un poco esta etapa final de la vida que por lo demás inicié jubilosa e ilusionadamente y que me apresto a afrontar con ilusión y esperanza.  La muerte sin duda es el destino de nuestra vida  en la que nos iniciamos sin experiencia y  terminaremos cuando sea el final. Una vida que hemos desarrollado con mayor o menor  fortuna, aprendiendo las más de las veces gracias a los errores que vamos cometiendo y un poco a las enseñanzas de las personas con las que hemos convivido, porque ciertamente lo vivido nos ha marcado mucho más que los sermones y discursos con los que han querido ilustrarnos hasta aburrirnos, sin casi dejarnos huella. 

Espero poder hablaros de muchas cosas a las que le doy vueltas  sin que a estas alturas  lleguen a inquietarme, desde la muerte, a la que espero sin ansiedad ni miedo, a los defectos que nos impiden disfrutar y  hasta los deseos que me acompañan. En primer lugar recordaré a los modelos de los que he aprendido, que son los ancianos que he conocido y querido, algunos ya os son familiares, porque gracias a ellos creo que sé como llevar bien la última etapa de la vida, o eso creo…continuará

miércoles, 2 de marzo de 2022

BREVERÍAS 36: MI ABUELO ENRIQUE- 3

 



A veces voy de paseo con mis nietos por el campo que linda con muestro barrio, entonces recuerdo que algunas mañanas de hace unos 60 años yo también  iba de paseo por el campo con mi abuelo Enrique  al que acompañábamos a las visitas que hacía al cortijo que estaba aproximadamente a un kilómetro y medio, o a ver la siembra de garbanzos o a supervisar las labores que se hacían en el olivar. A veces nos llevaba de excursión por el gusto de enseñarnos algunos lugares que a él le gustaban especialmente y que en mi memoria se confunden con el paraíso, como el prao Bares o los montes Pirineos que era una zona con vegetación frondosa principalmente de encinas y que tenía bastante pendiente. Todo nos gustaba y él  respondía a nuestras preguntas o nos daba conversación. Esa era una de sus características, que le gustaba conversar con los niños y adaptaba sus respuestas a nosotros, a diferencia de otras personas mayores que siempre estaban muy ocupadas o solo te reñían, él parecía que te escuchaba con atención como si fueras importante.

De campo sabía mucho y le gustaba, como era perito agrícola disfrutaba conversando con mi padre que aunque era un labrador experto solía consultarle cosas para oír su opinión. Recuerdo que discutieron sobre una iniciativa que tomó mi padre de sembrar pimientos para unos conserveros de Murcia, temía que ese cultivo no se iba a dar bien en Córdoba por el exceso de calor,  pero como fue un éxito   le dijo que a partir de ahora él sería el que tendría que consultarle. La verdad es que se llevaban muy bien, lo que a mi me encantaba.

No todas las bellotas  de las encinas son dulces,   es más, en mi experiencia la mayoría no lo son; esto sigue siendo para mí un misterio que desde luego los pastores y los lugareños sabían perfectamente y que guardaban celosamente para hacernos rabiar. Uno entra en un castañar y todas las castañas están buenas sin embargo no es así en un encinar. Mi abuelo tenía localizada una encina que daba las bellotas más ricas que recuerdo, desde luego que él esperaba a que cayeran maduras y regularmente iba recogiéndolas; las guardaba en un cajón de su despacho y como recuerda mi hermana María del Carmen de vez en cuando te premiaba con “una dulce y exquisita”.

Esta maravillosa relación campestre se vino abajo a causa de un tumor cerebral sin solución,  que lo mantuvo en Córdoba mucho más tiempo del  que él deseaba. Fueron algo menos de dos años en los que pasé muchos ratos jugando con él al ajedrez, leyéndole el periódico y contándole cosas que se me ocurrían. De esa época recuerdo sobre todo que me hice su cómplice para que pudiera fumar de vez en cuando, saltándose la estúpida prohibición absoluta que habían decretado los médicos y de la que su Juanita era cancerbera. Compraba en el estanco un paquete de Antillana, que era un tabaco canario con olor  agradable y papel dulce, lo sé porque como era el custodio del tabaco empecé a fumar con 9 años, claro que a escondidas en una de las revueltas de  la calle obispo Fitero, porque la primera vez lo hice en una calle transitada y un mayor me echó una buena bronca. Tenía un buen escondite para el paquetillo y las cerillas y cuando la abuela había salido o estaba muy ocupada le daba uno en el patio y yo encendía la cerilla.

Su salud fue empeorando hasta que el domingo 3 de noviembre de 1963 por la mañana falleció, yo tenía 11 años y 5 meses y estaba en el pasillo  esperando el desenlace mientras en su dormitorio le acompañaban sus mujer e hijas, noté como expiraba  y me asomé a hurtadillas para verlo; me pareció que giró sus ojos para despedirse de mí. El duelo familiar fue intenso y como  la abuela no era  aficionada a la música, prohibió ver la televisión en el único aparato que entonces había en la familia y que se había comprado precisamente para entretenerlo ya que no podía salir. Menos mal que asesinaron a Kennedy el 22 de noviembre y pudimos verlo en la tele, eso sí la prohibición musical continuó vigente mucho más tiempo.

Seguí fumando, e incluso mi padre me cogía cigarrillos cuando de noche se quedaba sin tabaco. El olor del tabaco me lo recordaba y luego  a los 13 años me arreglaron un magnífico traje de chaqueta, tipo embajador, decían,  que le había pertenecido pero que  afortunadamente no  podía servir para los nietos más mayores porque tenía una quemadura de cigarrillo bastante grande que obligaba a recortar la chaqueta. Yo iba orgulloso con su traje que me hacía muy mayor. Ahora, su recuerdo creo que me enseña a ser un mejor abuelo.

viernes, 25 de febrero de 2022

BREVERÍAS, 35. WORDLE Y LA SUERTE

 


Tras haber predicado hace 5 semanas sobre la necesidad de disponer de un ejército europeo capaz de defender nuestras libertades hoy pienso escribir sobre la suerte que tengo. Lo pensé ayer tras darme cuenta de que algunos opinadores corrieron a  proclamar su  pacifismo en vez de denunciar la agresión rusa a  un país europeo con el argumento de que esto es lo que hemos hecho los europeos y los estadounidenses otras veces.  Pues bien, los rusos en un magistral ejercicio de guerra relámpago ya están en Kiev tras derrotar a un inútil ejército ucranio, como ocurriría en cualquier país europeo actual  sin bomba atómica, sometido a un ataque semejante. Avergonzado por la respuesta europea, porque como decía Antonio Muñoz Molina en  Todo lo que era sólido, su clarividente ensayo de 2013, “Cuando la barbarie triunfa no es gracias a la fuerza de los bárbaros sino a la capitulación de los civilizados” paso a hablar de la suerte.

Soy un hombre con suerte por no vivir en Ucrania, por tener casi 70 años y no haber vivido el horror de la guerra civil, ni sufrido como muchos sus terribles consecuencias, por tener la mejor familia posible y los mejores amigos, por ser querido y también porque tengo suerte en los juegos de azar, no creo que haya muchas personas a las que les haya tocado dos lavadoras en sorteos y 10.000 euros por cada euro en un décimo de la lotería.

En el verano de 2021, Josh Wardle creó un juego  de palabras para su mujer, se trataba de acertar una  de 5 letras en 6 intentos como máximo, cada día una palabra que el programa elegía al azar y sin límite de tiempo para acertarla con un mecanismo sencillo para ir corrigiendo los errores. En inglés hay más de 12.000 palabras de 5 letras, pero él solo dejó las más corrientes, unas 2.500.  Es el conocido juego WORDLE, que tras el éxito en el wasap familiar siguió extendiéndose por la redes sociales basado en su sencillez de uso y en que solo ocupa unos minutos al día, pues una vez consumidos los seis intentos no puedes jugar hasta el día siguiente y a un mecanismo sencillo de emulación que permite compartir el resultado sin desvelar la palabra.

En enero Daniel Rodríguez, en dos ratos hizo la versión española, más sencilla porque solo eligió las 500 palabras más comunes, El 12 de enero mi hermano Cristóbal introdujo el juego en el chat familiar  y también fue un éxito, tanto que el 19 de enero lo pasé a un chat de amigos y rápidamente todos lo hacían y compartían su resultado. Tuve la suerte de  acertarla a la primera el segundo día, y aunque el cuarto día agoté mis seis intentos, como el trece también lo acerté a la primera, inmediatamente algunos bromearon con  que hacía trampas por más que explicara  mi historial de suerte y que para decidir la palabra del primer intento me concentraba a fondo con los ejercicios que aprendí para realizar viajes astrales, si esos que te dan la facultad mental de viajar en sueños a donde tu desees, y que practiqué hace años viajando a las ciudades que me gustan, hasta que un día me asusté un poco porque llegué a verme a mí mismo durmiendo, es decir dos yos en la misma habitación y ese desdoblamiento no me hizo gracia por razones obvias.

Anteanoche, ya casi recuperado del resfriado que ha disminuido mis aciertos mucho, dormí demasiado abrigado y con tanto calor tuve un sueño largo con persecución  automovilística incluida, y casa con pasillo kilométrico donde una persona querida ya fallecida nos preparaba una comida, por cierto que la mesa la ponía una amiga afortunadamente muy viva. Al despertar tenía la palabra huerto en la cabeza, seguramente porque la ausente adoraba los huertos y cuidaba con primor el suyo; me apresuré  a ponerla en wordle sin ser consciente de que era de seis letras y no entraba, pero claro a continuación puse la palabra de 5 letras más parecida, huevo, y acierto oficialmente a  la primera, con el consiguiente nuevo oleaje de incredulidad.

Como  estoy leyendo el ensayo NADA SE SABE  que un joven Francisco Sánchez escribió en el siglo XVI, decidí investigar cuanta suerte de verdad tenía en este juego analizando los datos disponibles hasta el momento, primero repasando mis resultados de 41 días y efectivamente dan que cuatro veces lo acerté a la primera, que si tenemos en cuenta que una vez no acerté en las seis tiradas, dan un porcentaje del 10%, muy superior al de otras personas  y sobre todo si tenemos en cuenta que en la estadística que hace Twiter sobre los resultados publicados en su red  dan que es 10 veces superior al 1% que resulta de los 309.356 casos recogidos en su estadística. Me asusté pensando que era demasiada suerte para un juego de palabras, así que seguí dándole vueltas y observé que por el contrario tenía menos porcentaje que la media en  resultados en  2,3, 4 y 5 intentos a modo de compensación estadística. Me puse a buscar una media que pudiera hacer comparable mi experiencia personal con la colectiva y la hallé calculando el resultado medio de mis 40 juegos que es del 3,325, muy ligeramente mejor que el 3,47 de media en los 309.356 casos recogidos por twiter. O sea que en realidad no tengo tanta buena suerte como creía, ni necesariamente mis aciertos se deban a hacer trampas, aunque quizá tenga alguna rara facultad de adivinación sobre la que no me atrevo a seguir especulando.

martes, 22 de febrero de 2022

BREVERÍAS 34. LA III GUERRA MUNDIAL YA HA COMENZADO



El ejército ruso ha penetrado en territorio  de Ucrania, un país europeo independiente y por tanto, se declare o no, estamos ya en la tercera guerra mundial. Las llamadas a respetar el orden internacional y las amenazas de los europeos y norteamericanos no han bastado para frenar el expansionismo ruso, sencillamente porque la guerra ya estaba decidida por Putin, cuando selló su alianza con China y protegió su flanco asiático.  Ya en 2014 dio el primer paso ocupando la península de Crimea sin que le pasara nada. Ahora el agresor solo parará si nuestros dirigentes lanzan un ataque equivalente sobre Rusia, en caso contrario este dará el siguiente paso y  reconquistará Ucrania que considera suya y luego hasta donde quiera, pues ya será demasiado tarde para pararlo.  Así han empezado todas las guerras  y nunca las han parado las palabras, o al menos no antes de producir millones de muertos.

Cuando las democracias occidentales, como si no fuera con ellas, dejaron sola en julio de 1936 a la débil república española frente a los militares golpistas, no lo sabían pero estaban abriendo las puertas a la segunda guerra mundial que si les afectó gravemente. Consintieron cómplices que los rebeldes recibieran el apoyo fascista italiano y nazi alemán, incluso ayudaron con los suministros que los golpistas necesitaban y obstaculizaron los que necesitaba el gobierno legítimo republicano. Que lo hicieran los ingleses con un gobierno conservador  tenía su lógica pero que en Francia  lo hiciera un Frente Popular no tiene ni pies ni cabeza, salvo que el recuerdo reciente de la Gran Guerra hacía que las opiniones públicas de sus países fueran contrarias a la guerra por los horrores que supone. Ah¡, el pacifismo a ultranza siempre es pan para hoy y hambre para mañana.

En realidad todo había empezado cuando los nazis ganaron las elecciones en 1933 e implantaron una dictadura expansionista que fue subiendo sus objetivos poco a poco a medida que las tibias respuestas que recibía lo envalentonaban. Si, los totalitarismos crecen aupados por la debilidad de sus oponentes que creen, contra toda evidencia empírica, que una política de apaciguamiento con el chulo, con el que rompe las reglas, es suficiente para hacerle rectificar o al menos pararle los pies. Hubo varios momentos para parar a los nazis antes de que fueran suficientemente poderosos y creerse invencibles, el último fue cuando Hitler invade Checoslovaquia en 1938 con todo su ejército y Francia  con la ayuda del Reino Unido son incapaces de invadir Alemania y eso que contaban con unas fuerzas militares muy superiores. Luego ya la suerte de Polonia estaba echada y fue devorada por el expansionismo alemán  que no había sido frenado cuando era posible, con la impagable ayuda de los soviéticos que aunque eran sus enemigos mortales, no dudaron en apaciguar previamente con el Pacto Ribbentrop-Mólotov, solo una semana antes de invadir Polonia  que se repartieron ante la mirada atónita de los pacifistas de medio mundo.

Que Rusia gane esta guerra supondrá el fin de la democracia tal como la conocemos, porque igual que Hitler potenció el nacionalismo alemán, excitando el orgullo nacional y construyendo un nuevo derecho del “pueblo alemán”  a dominar todos los territorios  y todos los pueblos que fueran necesarios para garantizar su supremacía, Putin predica lo mismo para el pueblo ruso, su derecho a recuperar el imperio soviético que se ganaron derrotando a los nazis y desde luego Ucrania es una pieza fundamental del nuevo mapa.

La única respuesta posible es atacarlos ya, antes de que estén aún más envalentonados, pues el expansionismo no se frena con apaciguamiento. No sólo militarmente, que también, con un grado de dureza superior al empleado por el chulo, por ejemplo atacando su base naval de Sebastopol que se encuentra en territorio ucranio, porque  la fuerza es el único lenguaje que respeta. Al sátrapa moscovita el sufrimiento de su pueblo le importa poco, le hace mucho más daño impedir el enriquecimiento de él y de sus oligarcas que mientras tanto disfrutan del estilo de vida europeo que  a la vez amenazan  para obtener aún más beneficios, bastaría con expropiarle todos sus bienes en occidente para reparaciones de guerra, la guerra que ellos han comenzado.

Los europeos hemos sido capaces de tener una economía común con moneda única  y deberíamos ser capaces de crear un único ejército capaz de defendernos de las amenazas ciertas que pueden acabar con nosotros o pensamos que USA está obligada a protegernos, cuando el tío Sam tienen su propia amenaza oriental en la dictadura comunista china. Ese es el planteamiento de Borrell que difícilmente saldrá adelante porque cada uno mira su ombligo, cada dirigente solo piensa en ganar las próximas elecciones en su país. Es lamentable que Europa teniendo mucho más poder económico que Rusia se vea amenazada por un aparente gigante con tantas debilidades.

Si alguien cree que nuestras pensiones, nuestra paz y nuestra seguridad se defienden mejor apaciguando a los enemigos no sabe de historia o prefiere esconder su cabeza en el agujero como el avestruz. 

viernes, 18 de febrero de 2022

BREVERÍAS 33. AYUSO, CULPABLE

 



Mis dos últimos artículos dedicados  a la política enfangada en la que estamos viviendo, me ha permitido recibir muchas respuestas de amigas y amigos que me siguen, unos discrepando con razones y otros sumándose. Creo haberles contestado a todos  y es muy  agradable percibir que mis palabras tienen eco  en algunos lectores a los que se lo agradezco. Ayer empecé a escribir la siguiente brevería sobre mis recuerdos infantiles cuando estalló una nueva bomba política que oscureció toda la realidad mediática en la que vivimos y que me obliga de nuevo a escribir sorprendido y  con los pies en el fango y no volando sobre un pasado feliz.

Veréis, lo que a mi más me llama la atención no es que en el PP haya una guerra  a muerte entre Pablo Casado y la nueva y rutilante estrella madrileña de la derecha española, ni que haya un caso de corrupción en la administración de fondos públicos, uno más en el PP, pero que nadie saque demasiado pecho que cuando el Tribunal de Cuentas audite los contratos urgentes del principio de la pandemia nos llevaremos más de una sorpresa difícil de explicar, porque los sinvergüenzas saben aprovechar los momentos y mucho menos me sorprende  que se puedan usar los servicios de agencias de investigación privada por parte de alguien para aclarar un tema oscuro, es común en el mundo empresarial y privado y por supuesto los estados espían continuamente todo para no actuar a ciegas.

Lo que a mi más me sorprende en esta trama,  es que haya empezado con la denuncia escandalizada de Ayuso de que la dirección de su partido la estaba espiando para cargársela y que casi todos los comentaristas, como buenos toros bravos, hayan entrado al trapo y formado parte del coro de escandalizados por una práctica que salvo que se financie con dinero público o se hagan mediante prácticas delictivas es perfectamente legal y lógica en la defensa de intereses legítimos como es el buen nombre de un partido, entrando así a la cortina de tinta tendida por la maquinaria de emborronar al servicio de que doña IDA (Isabel Díaz Ayuso) sea la esperanza blanca de la derecha, no me digáis que el acrónimo no le va al pelo vista su actuación dramática de ayer jueves, con esa cara de víctima dolorosa y casi ida que es capaz de poner. Y aún más sorprendente es que nadie haya caído en la cuenta que precisamente se actúa así  porque IDA es culpable, presunta, claro, de un caso de corrupción , porque nadie inocente de ese delito arremete contra el acusador que hasta ese momento estaba siendo prudente e incluso timorato, sino que al contrario gallardamente exhibiría las pruebas de su inocencia dejando en evidencia las malas artes de sus oponentes, lo que si no se hace es porque no se puede.

No, no disfruto de una crisis que puede debilitar al PP y fortalecer a Vox y soy de los que está convencido de que en nada beneficia al PSOE un escándalo de esta naturaleza. Solo deseo que sean capaces de resolverlo y pretendo aportar mi granito de arena para desenmascarar  los juegos sucios que permiten que ladrones, corruptos, sinvergüenzas y oportunistas florezcan a nuestro alrededor y nos hagan la vida más difícil.

Si Carromero hizo algo o no,  es pura tinta de calamar tendida por quienes no tuvieron empacho en usar los servicios de los Villarejo o similares. Si Teodoro tenía malas intenciones al espiarla es completamente irrelevante, como lo es que  todo haya ocurrido porque IDA es el arma que quieren usar para defenestrar a Casado y su equipo, claro no hay que ser tonto para comprender que la dirección del PP no hubiera puesto tanto empeño por una comisión más o menos. Que Cayetana se sume al coro de los  escandalizados por el supuesto uso de espionaje político es solo prueba de su ambición, soberbia e ignorancia de la historia por mucho que tenga una tesis oxoniense “brillante” dirigida por Elliot, porque lo del Watergate fue un escándalo no porque Nixon espiara a los demócratas, algo que hacía el FBI de continuo, sino porque fue dirigido desde la Casa Blanca, usaron medios ilegales y luego trataron de taparlo todo. El remate del tomate es que en el tsunami esté participando la hundida Aguirre que pareciera querer apuntarse al puesto de sepulturera del PP, al grito de  “si no es mío, no es de nadie”.

Hace 35 años fui al centro de Sevilla con mi amigo Tomás para llevar a nuestros hijos  a ver la salida  de unos coches de carreras  y como había mucha gente y los niños no veían nada nos los subimos a los hombros pese a que ya pesaban bastante, en esa posición de pronto noté que alguien metía una mano en un bolsillo de mi pantalón, sereno y como no podía tirar al niño, sujeté la mano  del presunto ladrón que empezó a gritarme como un poseso como si yo fuera un agresor sexual. Eso es lo que hace un culpable inteligente o bien enseñado.